
'Este año celebramos nuestro 40 aniversario con una renovación importante de la Junta Directiva y el recuerdo emocionado a quienes nos precedieron a lo largo de estas décadas. Desde 1984 hemos reunido periódicamente a la comunidad periodística gallega en Madrid en torno a políticos, artistas, profesionales y empresarios gallegos y hemos entregado el galardón de Gallego del Año. Vienen nuevos tiempos y nuevos retos para los que estamos preparados¨ ha explicado Pilar Falcón, que asume la Presidencia desde 2013.
'Queremos ser un espacio de diálogo y encuentro de los profesionales de la comunicación, tan necesario en estos momentos de alta tensión política y donde los periodistas nos jugamos mantener la credibilidad y seguir siendo necesarios para una sociedad bien informada', asegura Falcón.
La presencia de los periodistas gallegos en Madrid es hoy tan relevante como lo fue en el siglo XX: redactores, cronistas, columnistas, reporteros y fotógrafos, directores de comunicación y directivos de medios, nacidos y formados en Galicia, que siguen la estela de Sofía Casanova y Julio Camba.
'El público, como decía Camba, no quiere genios. Quiere enterarse de lo que pasa en el mundo con la mayor exactitud, con la mayor rapidez y con la mayor claridad posible. Esa esencia sigue vigente hoy, aunque los medios y el público hayan cambiado', ha asegurado la reelegida para cuatro años presidenta del Club de Periodistas gallegos en Madrid.
A Filmoteca de Galicia dedica en febreiro o eixo principal da súa carteleira na sala José Sellier ao ciclo Hiroshi Shimizu, o arte de perderse, realizado en colaboración coa Fundación Xapón, ao tempo que programa o inicio do especial sobre as colaboración entre Béla Tarr e László Krasznahorkai. Outras citas importantes da súa actividade mensual serán a visita de José Luis Guerin dentro da conmemoración dos 20 anos de Cinema en curso e co seu filme Historias del buen valle. A actividade prevista, que conforma o programa número 300 do centro, complétase coa segunda entrega de Territorios mutantes.
Siro López comezou a traballar como delineante na empresa metalúrxica Bazán, máis axiña foi quen de arriscarse para dedicarse de cheo ao mundo da ilustración. A partir de aí, encheu páxinas de diversas publicacións de debuxos, artigos de arte, cultura e humor, salientando o gran traballo que desenvolveu entre 1985 e 2006 en La Voz de Galicia como caricaturista político. Ademais, xunto con outros debuxantes da Comunidade, como Xaquín Marín, participou nunha serie de iniciativas que abriron novas posibilidades profesionais aos humoristas gráficos galegos, como o manifesto En defensa do humor, a publicación da revista Can sen dono, o Museo do Humor de Fene, ou a Praza do Humor da Coruña.