El Arte del Cuidado y el Cuidado en el Arte.
¡Sois unas artistas! Eso les escribí a personas conocidas con especial dedicación al cuidado, predominantemente mujeres ya que siguen siendo ellas las que realizan tareas y relaciones de cuidado. Fue al comienzo de este mes de octubre al ver la viñeta correspondiente del tradicional calendario de los Religiosos Camilos que hacía referencia al cuidado como arte y por tanto considerando a los cuidadores como artistas.
La mano izquierda del Dr. Arrieta, en el cuadro en que Goya realizó su autorretrato siendo atendido por su médico, sirvió para llamarnos la atención a los profesionales sobre la importancia del contacto y personalización de la asistencia a las personas enfermas, sobre lo esencial que es la forma de relación al aplicar la ciencia y tecnología.

Goya con su dibujo titulado "Aun aprendo" nos recordaba la dignidad de las personas mayores a pesar de la discapacidad física y/o cognitiva y la dependencia, representando además la sabiduría de su experiencia vital.
"La muerte de Ivan Illich", "Némesis" de Roth, "Elogio de las virtudes minúsculas" de Marina van Zuylen, la literatura clásica recomendada por Ordine en "Los hombres no somos islas", cuadros de pintores como Picasso, Monet o Matisse realizados en su vejez o representaciones pictóricas de personas mayores... se fueron sucediendo mientras mensajes desde distintos profesionales o disciplinas (Trabajo social, psicología, educación, medicina, geriatría, gerontología, enfermería, farmacia...) nos recordaban que podemos convertirnos en quien realmente somos dentro de nuestra red de relaciones y no independientemente de ella y que las relaciones van conformando nuestra vida única y el sentido de ésta. Así apareció la obligación moral no sólo de respetar la autonomía de las personas mayores sino de promoverla. A través del concepto de AUTONOMÍA RELACIONAL recordamos que la autonomía la conseguimos con los demás siendo la mejor forma de promoverla (
https://www.galiciadigital.com/opinion/opinion.39305.php).
Reconocida la vulnerabilidad, no como déficit sino como característica constitutiva del ser humano, el cuidado aparece como una responsabilidad colectiva.
Un nuevo concepto de ética, entendida como "ESTAR AHÍ", servía para definir la parte esencial del cuidado: estar presente y escuchar. La enfermedad nos rompe y nos cambia tiempo y espacio. La compasión, que incluye una respuesta ante el reconocimiento del sufrimiento del otro, se convierte en la virtud esencial para cuidar y responder a las limitaciones del envejecimiento. Por poco tiempo que nos quede ese tiempo es nuestra vida. Y es posible comunicar malas noticias
con esperanza, noción que abarca tanto la creencia de que lo temido puede evitarse como que lo deseado puede ocurrir.
Y recordamos la aportación de la bioética para resolver los conflictos, mediante una ESCUCHA VULNERABLE, entendida como aquella realizada pensando que el otro puede tener algo importante que decirme y realizada con actitud de estar dispuesto a cambiar tras escucharle (
Escucha vulnerable).
Conocer el efecto incalculable, muchas veces invisible, que puede tener la actuación de cada persona en su entorno y saber que cada uno hace lo que puede, son cuestiones que generan esperanza en que las cosas pueden mejorar.
En la primera Jornada de 2024 (
La curiosidad de Julia) tratamos de aprender medios para percibir, reforzar y enseñar a otros que distintas narrativas son posibles, que las cosas se pueden imaginar y ser de otra manera, que se pueden hacer de forma diferente, que se puede romper el relato único. Arte y literatura, al igual que lo hicieron las narrativas en la primera Jornada, sirvieron de cauce para hablar de la vejez como proyecto común en esta II Jornada de Bioética organizada por el Comité de Ética Asistencial (CEA) del Área Sanitaria de Ferrol el 30 de octubre, de la que proceden los mensajes aquí recogidos y cuyo contenido más detallado será objeto de un segundo escrito.
Gracias a Nuria Varela, presienta del CEA y promotora de la Jornada, y a los miembros del CEA y personas que han trabajado para hacer posible que, con lo allí trabajado, como decíamos al principio, por el camino de la contribución al cuidado de los otros o a través de las iniciativas comunitarias de cuidado podamos mejorar como "artistas".
Juan Antonio Garrido, médico internista y experto en bioética.