
Las 60.000 toneladas de residuos procedentes de la carga que arrojó el petrolero «Prestige» en las costas gallegas estarán recicladas en 18 meses, gracias al tratamiento en la planta de la sociedad gallega de residuos industriales (Sogarisa), operación que tendrá un coste de más de 22 millones de euros.
Así se puso de manifiesto durante una visita del jefe del Ejecutivo gallego, Emilio Pérez Touriño, a la planta de la empresa en la localidad coruñesa de As Somozas, donde se encuentran depositadas las toneladas de residuos, compuestos por arena, agua, plásticos y un 8% de fuel. Una mezcla provocada, según señaló el conselleiro de Medio Ambiente, Manuel Vázquez, porque la recogida fue "espontánea y de voluntariado", lo que hizo que fuera prácticamente manual y se mezclara con otros objetos como "botas, guantes o monos". No obstante, reconoció que "las miles de personas que se implicaron en el proceso fueron los principales responsables de arreglar la crisis".
Pérez Touriño indicó que el proceso de tratamiento es «tecnológicamente pionero y singular en todo el mundo», y agregó que supondrá la valorización de prácticamente el 100% de los desperdicios. "Cinco años después tenemos tecnología punta y singular y Galicia, a pesar de que debe permanecer en alerta de riesgo, ha multiplicado por 30 su capacidad de respuesta, lo que hace que estén más protegidas nuestras costas", proclamó.
El complejo proceso de tratamiento, que adapta tecnologías empleadas en la industria química, petrolera y de suelos contaminados, permite obtener de los residuos cinco productos diferentes. Así, el proceso comienza con una fase previa de trituración primaria para homogeneizar el producto, después de haber eliminado metales y piedras. El segundo paso es una unidad de fluidificación y segregación, una especie de "lavadora gigante" que separa los residuos por densidad. En el centro se sitúa la fracción sólida de plástico, sobre ella flota el fuel con agua y en el fondo se queda la arena. El plástico se tritura, lava y separa para que, el de alta calidad sirva para crear tuberías, y el de baja para energía. El fuel y el agua pasan a otra fase de sedimentación para eliminar pequeñas partículas de arena restantes, para posteriormente, hacer una centrifugación múltiple y devolverle sus propiedades. Finalmente, las arenas se someten a un lavado químico y mecánico del que se extraen arenas, agua y pequeños nódulos de fuel. El proceso está situado en "la vanguardia tecnológica" por ser "una planta singular en España y en el mundo" que está pendiente de patentarse y por la que ya se han interesado otros países como Francia, ya que permite la máxima recuperación de componentes, según explicó la gerente de Sogarisa.
O FIV de Vilalba volverá reunir na localidade lucense unha programación destacada da escena independente e alternativa estatal, cun cartel no que figuran nomes como Carlos Ares, Alcalá Norte, La M.O.D.A. e Ángel Stanich, xunto a outras propostas moi presentes no panorama actual como Repion, Puño Dragón, Celia Becks, Futuro Alcalde, Grande Osso e Rapariga DJ. A boa resposta do público nas últimas semanas confirma, ademais, a gran acollida desta edición, coa previsión de que Vilalba volva encherse de ambiente festivalero a próxima fin de semana. A programación do FIV de Vilalba desenvolverase entre o Escenario Vibra Mahou, o Escenario #Fiver by Lactalis e a Zona DJ, consolidando un formato que combina os grandes concertos nocturnos coa actividade diúrna do sábado.
Galicia sitúase como a comunidade autónoma con menor porcentaxe de pacientes que agardan máis de 60 días por unha consulta co especialista. Así o referendan os datos publicados polo Ministerio de Sanidade sobre listas de espera no Sistema Nacional de Saúde a peche de 2025. Segundo os datos, en decembro de 2025 a comunidade galega situouse como a cuarta rexión española con mellores tempos medios de espera no ámbito das primeiras consultas. Neste eido, o Servizo Galego de Saúde rexistrou unha media de 63 días de espera, fronte aos 102 do Sistema Nacional de Saúde. Estas cifras reflicten que os galegos esperan 39 días menos para acceder a unha consulta co especialista que a media dos españois.