Chega ás liberarias un novo “filliño” do escritor, profesor, doutor en TeoloxÃa e en FisolofÃa, Victorino Pérez. Un libro que acaba de publicar a editorial Verbo Divino que trata de: La búsqueda de la armonÃa en la diversidad. El diálogo ecuménico e interreligioso desde el Concilio Vaticano II.
Máis información sobre Victorino Pérez en Galegos:
http://galegos.galiciadigital.com/es/victorino-p%C3%A9rez-prieto
Prólogo de Javier Melloni, SJ:
El diálogo interreligioso ya no es novedad y, sin embargo, apenas ha sido iniciado; ya no tiene el atractivo de lo nuevo y, sin embargo, es un territorio virgen todavÃa por explorar. El haberlo tan sólo comenzado a recorrer ha mostrado lo complejo de lo que está en juego: conjugar la fidelidad a la propia tradición y, a la vez, abrirse al misterio de Dios, del ser humano y del mundo a partir de lo que se vive en otras tradiciones. Esta difÃcil articulación es la que se propone en este libro.
Su autor, el teólogo Victorino Pérez, ha profundizado en estas aguas oscuras y profundas, aunque también claras y transparentes, con su lucidez personal y por medio de Raimon Panikkar, con un doctorado en teologÃa y otro en filosofÃa sobre su obra. Por ello lo cita con profusión; pero no sólo a él. Una de las aportaciones de este libro es la amplitud de autores y referencias que tiene en cuenta.
Estamos ante una presentación que articula diversas perspectivas: teológica, filosófica, epistemológica, y también sociológica y antropológica. Todo ello brota de una convicción fundamental: que la realidad está constituida por múltiples factores y perspectivas. “El pluralismo es la curación de la absolutización, esto es, de la idolatrÃa. Es el reconocimiento de la relatividad y la belleza extraordinaria de todas las tradiciones”, dice Raimon Panikkar en una de las citas tan pertinentemente elegidas por el autor. El fenómeno de la pluralidad es un elemento constitutivo de nuestro modo de estar en el mundo.
Me permito indicar cinco aportaciones de la presenta obra. La primera es la que acabo de mencionar: la amplitud de ámbitos que aparecen. El libro impulsa al diálogo no sólo ecuménico e interreligioso, sino también con los pobres, de género y ecológico, es decir, invita a escuchar y dejar hablar a los no escuchados, con la certeza de que la diversidad tiene que incluir a todos los ámbitos. El libro comienza abordando los dos diálogos que se explicitan en el tÃtulo: el diálogo ecuménico e interreligioso. Se ha dicho que primero hemos de arreglar los asuntos de casa y luego hablar con los de fuera. No lo creo, y Victorino Pérez tampoco. Son diálogos simultáneos que brotan de la misma fuente y requieren la misma actitud. No sólo porque si hemos de esperar a unirnos las iglesias cristianas para salir al encuentro de las demás tradiciones el diálogo con ellas se pospondrá por siglos o milenios, sino porque se trata de la misma actitud: dar cabida al otro desde el comienzo como parte de mi propia verdad. Nos necesitamos mutuamente desde el comienzo para avanzar en la tarea de ser humanos.
La segunda aportación consiste en ofrecer una perspectiva histórica que se remonta hasta el Concilio Vaticano II. Pero el autor no se limita a ello, sino que muestra el avance que supuso respecto a posiciones anteriores. PÃo IX, a finales del s.XIX, escribió sobre “esa impÃa y nociva idea de que el camino de la salvación eterna puede encontrarse en cualquier religión” (Singulari Quadam) y PÃo XI (papa entre 1922 y 1939) prohibió a los católicos participar en el movimiento ecuménico en su encÃclica Mortalium animus. El libro muestra cómo el diálogo ecuménico se fue abriendo al diálogo interreligioso y cómo el Decreto conciliar Nostra Aetate avanza por cÃrculos concéntricos desde las religiones abrahámicas hasta las orientales. El recorrido es ineludible: de lo conocido hacia lo desconocido. Asà crecemos los humanos: sólo somos capaces de amar lo que conocemos a la vez que sólo amando llegamos a conocer.
La tercera aportación consiste en que el autor fundamenta teológicamente el pluralismo no sólo hablando sobre otras doctrinas, sino desde las otras doctrinas, es decir, utilizando su terminologÃa. Para ello introduce un concepto propio de las tradiciones orientales: la no-dualidad. Muestra cómo en el hinduismo, la unidad no-dual de la Realidad viene manifestada en el dharma u orden cósmico universal, que atañe a todas las religiones, a todos los seres humanos y al cosmos. Este orden se expresa sobre todo con el principio ŗtá -de donde procede el término rito-, el cual rige el orden cósmico y sagrado que armoniza a todos los seres. Ningún ser se identifica con otro, pero tampoco está separado de los otros. Todo está Ãntimamente unido. En el taoÃsmo, la no-dualidad viene expresada en el mismo concepto de Tao, “VÃa”, “Curso” sinónimo de Sentido, Ser, Yo verdadero. El Tao es lo Absoluto no mostrado, en estado no-dual en el que no existe el sujeto-objeto. Lo mostrado es relativo; a través de la conciencia podemos ir llegando a él: “El camino del No-ser lleva a contemplar la maravillosa esencia, la del Ser” (Tao te King I). Pero sobre todo el buddhismo es la tradición filosófica y religiosa que más ha desarrollado la noción de no-dualidad como interdependencia a través del concepto de pratatyasamutpada, la relatividad de toda la realidad. Todo está interrelacionado y nada existe aislado. Esta expresión sánscrita se traduce habitualmente como “originación codependiente” u “origen condicionado”. En palabras sencillas del Budhha: “Hay esto, por eso hay aquello; si no hay esto tampoco hay aquello”. Panikkar lo traduce como “la relatividad radical y constitutiva de todo, la concatenación universal de todas las cosas”. Victorino muestra muy bien que también en la mÃstica cristiana hallamos la percepción no-dual, asà como fundamenta teológicamente la raÃz del pluralismo a partir de revelación de Dios como Trinidad, como pura relación de amor sin substancia: Dios es un yo, un tú y un él, que se intercambian en la perichôrêsis trinitaria de modo inefablemente amoroso.
La cuarta aportación de esta obra consiste en la referencia a una amplia cascada de autores que durante las últimas décadas han trabajado sobre esta cuestión. Aparecen nombres venidos de lejos: Thomas Merton, Henri Le Saux, John Hick, Paul F. Knitter, Michael Amaladoss, Jacques Dupuis, Hans Küng, Christian Duquoc, Aloysius Pieris o Tissa Balasuriya, y nombres provenientes de cerca: Juan José Tamayo, Joan Bosch, Andrés Torres Queiruga, J.Mª Vigil, Ana Mª Schlüter, Xavier Pikaza, Juan Masiá, Jaume Flaquer, etc. Con ello Victorino Pérez muestra que el pensamiento teológico madura gracias a una comunidad de escritores y de lectores. Conjuntamente avanzamos en este abrirnos a Dios que expresa en las diferentes lenguas religiosas y aprendemos a reconocer un solo Fuego en diversidad de llamas.
Por último, el autor comparte su propia profesión de fe: se confiesa cristiano pero radicalmente abierto a la alteridad y a la pluralidad. Habiendo dedicado unas substanciosas páginas al plurilingüismo religioso, expresa que “una experiencia, cuando es auténtica, no reduce la una a la otra, sino que se vive en una tensión dinámica y fecunda. No se trata de crear una ‘tercera identidadÂ’ religiosa superior, sino de favorecer un flujo de diálogo, que hoy es más necesario que nunca”. El autor concluye con estas esperanzadoras palabras: “Lo que algunos han tomado como fin de las religiones puede convertirse en principio de un nuevo despertar y encuentro realmente inter/intrarreligioso que suponga un salto cualitativo en la humanidad. El mundo del siglo XXI será mÃstico, ecologista y empapado en un profundo diálogo interreligioso, o no será”.
En definitiva, el propósito del libro cumple sobradamente su objetivo y lo convierte en una lectura indispensable, mostrando que lo que para la teologÃa académica puede resultar un bloqueo, se resuelve y enriquece con otras perspectivas: la inclusión de los pobres, cuya solicitud inmediata a la vida abre a verdades fundamentales universalmente compartidas; la escucha de la sensibilidad femenina con su otro modo de abordar la vivencia religiosa con planteamientos menos abstractos y más flexibles; el cuidado de la naturaleza como un lugar común de encuentro y de experiencia de lo sagrado; la posibilidad de aprender otros lenguajes espirituales mediante prácticas oracionales o meditativas que proceden de otras tradiciones. Todo ello hace que tanto el autor de esta obra como el autor de este prólogo podamos esperar que “la cacofonÃa actual pueda ser convertida en una sinfonÃa futura”, tal como lo formuló Raimon Panikkar, maestro de ambos.
O FIV de Vilalba volverá reunir na localidade lucense unha programación destacada da escena independente e alternativa estatal, cun cartel no que figuran nomes como Carlos Ares, Alcalá Norte, La M.O.D.A. e Ãngel Stanich, xunto a outras propostas moi presentes no panorama actual como Repion, Puño Dragón, Celia Becks, Futuro Alcalde, Grande Osso e Rapariga DJ. A boa resposta do público nas últimas semanas confirma, ademais, a gran acollida desta edición, coa previsión de que Vilalba volva encherse de ambiente festivalero a próxima fin de semana. A programación do FIV de Vilalba desenvolverase entre o Escenario Vibra Mahou, o Escenario #Fiver by Lactalis e a Zona DJ, consolidando un formato que combina os grandes concertos nocturnos coa actividade diúrna do sábado.
Galicia sitúase como a comunidade autónoma con menor porcentaxe de pacientes que agardan máis de 60 dÃas por unha consulta co especialista. Asà o referendan os datos publicados polo Ministerio de Sanidade sobre listas de espera no Sistema Nacional de Saúde a peche de 2025. Segundo os datos, en decembro de 2025 a comunidade galega situouse como a cuarta rexión española con mellores tempos medios de espera no ámbito das primeiras consultas. Neste eido, o Servizo Galego de Saúde rexistrou unha media de 63 dÃas de espera, fronte aos 102 do Sistema Nacional de Saúde. Estas cifras reflicten que os galegos esperan 39 dÃas menos para acceder a unha consulta co especialista que a media dos españois.