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Conociendo a Concepción Arenal desde la Pastoral Penitenciaria (2): La sociedad civil

Garrido, Juan Antonio - jueves, 23 de abril de 2026
Deduzco, por sus escritos y por lo leído sobre la autora ferrolana, que Concepción Arenal estaba convencida de que el espacio político no debe ser ocupado sólo por los partidos, sino que es espacio de acción de los ciudadanos y de las distintas formas de asociarse que tiene la sociedad civil. Conociendo a Concepción Arenal desde la Pastoral Penitenciaria (2): La sociedad civil Para ella, además del Estado, es la sociedad civil la que debe contribuir directamente a encontrar soluciones a la pobreza y la ignorancia. Procuraba no hacerlo en clave asistencialista ya que entendía que había que evitar que las personas necesitadas se hicieran o sintieran dependientes de la benevolencia de otros.

Incluso aunque el Estado cubriera todas las necesidades sociales, siempre será necesaria la caridad, entendida como atención compasiva a las personas. De alguna manera su pensamiento está alineado con la necesidad del voluntariado, entendiendo éste como obligación moral del ciudadano. Su doctrina nos permite enlazar con las causas no materiales de pobreza o exclusión social que mencioné al hablar del informe Foessa (Del bienestar al biencuidar). Es decir, la acumulación de dificultades, más allá de la pobreza material, aleja a las personas del espacio central de la sociedad. Hay muchos factores que nos pueden colocar al margen de nuestra sociedad, aunque estén cubiertas las necesidades materiales básicas. En la sociedad actual tenemos un ejemplo de ello viendo cómo la soledad no deseada surge a pesar de tener cubiertas las necesidades básicas.

Teresa Busso concluye en su trabajo (Conociendo a Concepción Arenal...) que Concepción Arenal no es una activista, en el sentido político e ideológico actual. Y no sólo porque sería anacrónico o porque las mujeres aún no habían entrado en la escena pública. Sino porque su inquietud por los desfavorecidos y su sensibilidad social le condujeron a una preocupación por cambiar las cosas inspirada en la fraternidad sin mentalidad de enfrentamiento. Se cuenta que esta actitud le procuró oposiciones de uno y otro lado: los conservadores la consideraron peligrosa por su carácter innovador, mientras que los progresistas no compartieron su falta de espíritu "revolucionario". Defendía el laicismo social aun siendo muy religiosa.

Convencida de que la rehabilitación es la finalidad del sistema penitenciario, considera la educación de los presos una condición necesaria para su reinserción social. La promoción de la justicia social requiere siempre ampliar el acceso a la cultura y a la educación, que no debe entenderse simplemente como instrucción.

Además de exigir al Estado acciones que garanticen las necesidades básicas, como sociedad civil, como ciudadanos, tenemos obligación moral de cuidado de los otros, de los más afligidos, en esa búsqueda de la justicia social.
Garrido, Juan Antonio
Garrido, Juan Antonio


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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