Rodeando y ocupando todo el perímetro de la plaza, con la fachada de la catedral enfrente para unos y a la espalda para otros, mirando hacia el centro de ese círculo vacío y por tanto encontrando la mirada de las otras personas que conforman la reunión. En silencio. Son personas de distintos rasgos físicos y vestimentas, con algunas banderas o signos representativos de sus distintas nacionalidades. En un momento dado caminan, en círculo, en hilera, juntas, manteniendo el silencio. Personas ajenas al acontecimiento, en las terrazas circundantes tomando su aperitivo, miran sorprendidas y respetan lo que observan. Transcurridos 15 minutos uno de los participantes lee un texto.

Fue en la plaza de la catedral de Mondoñedo con ocasión del ENCUENTRO con MIGRANTES y REFUGIADOS del 26 de septiembre, del que hablaba en el último artículo (
Galicia Digital, 2 de octubre).
Los círculos de silencio nacieron en Francia, impulsados por los franciscanos de Toulouse, en 2007. Se trata de una reunión de personas en un lugar público permaneciendo en silencio un tiempo definido para tomar conciencia, interiorizar y, a través de esta reunión pública, interpelar a la sociedad y a los responsables políticos sobre situaciones graves que estamos viviendo. Se trata de una acción abierta a creyentes y no creyentes, a personas de distintas ideologías que sienten la necesidad de proclamar la necesidad de un mundo mejor y pretende apelar a la conciencia ciudadana frente al racismo, xenofobia y otras formas de discriminación.
El silencio compartido durante ese tiempo, sin pretender señalar culpables, ayuda a tomar conciencia de que es responsabilidad de todos atender todo aquello que ha ido deteriorando la convivencia. El tiempo de silencio suele culminar con la lectura de un manifiesto que recoge esas inquietudes compartidas.
Un texto explicativo de Cáritas de la diócesis de Mondoñedo-Ferrol recoge que estos actos, los círculos de silencio, están FUNDAMENTADOS en:
"- El silencio como un tiempo para detenerse, para quedarse inmóvil, para escucharse profundamente...
- El silencio como un modo de acción que une a las personas, que fácilmente seriamos divididas por las palabras, las ideologías o las creencias.
- El silencio en razón de la gravedad de la situación, como un clamor sin rencor, que surge del grito profundo de la humanidad herida, y de la esperanza en la fuente de riqueza que existe en lo más profundo de los seres humanos.
- El silencio, más allá de la acción, como experiencia personal vivida en grupo. Que convoca y está al alcance de todas las personas de buena voluntad."
Nunca había participado en un círculo de silencio. Tuve la oportunidad de hacerlo ese día. Las personas participantes, procedentes de cuatro continentes, nos reunimos en la plaza de la catedral de Mondoñedo. Con todo el simbolismo que una plaza tiene como lugar de encuentro. Una acción que no había visto descrita en acciones similares añadió significado al acto: no fue un círculo estático; durante el tiempo de silencio caminamos en círculo juntos, EN EL MISMO SENTIDO. Fue una protesta pacífica en solidaridad con las personas migrantes y refugiadas que buscaba visibilizar sus derechos, reconocer su dignidad intrínseca y clamar por la justicia social. Conformar el círculo junto a las personas migrantes y caminar con ellas reforzó la simbología de acogida.
Al finalizar el tiempo de silencio se leyó un manifiesto con motivo de la Jornada mundial del migrante y del refugiado, este año bajo la consigna "Incluso uno solo de estos pequeños". Se hizo una llamada a la sociedad y a las administraciones públicas a escuchar las realidades, miedos y deseos individuales frente a las frías estadísticas y se reivindicó el interés superior de los menores.
Sabía de la FUERZA COMUNICATIVA DEL SILENCIO, también en la vida diaria, pero aquí lo experimenté especialmente. Después compartimos una comida intercontinental.