En los últimos artículos de opinión he reflexionado sobre la importancia de la cobertura sanitaria universal y del CUIDADO como imperativo moral (
https://www.galiciadigital.com/opinion/opinion.38925.php). Continuando con ello no quiero que pasen desapercibidas las recientes palabras del Papa León XIV ante los participantes en el congreso "¿Quién es mi prójimo hoy?", con participación de la Organización Mundial de la Salud.
El Papa ha recordado que la PAZ SE FUNDAMENTA EN LA LUCHA CONTRA LAS DESIGUALDADES y se basa en la protección de la dignidad de los más vulnerables. Para él la cobertura sanitaria universal no es solo un objetivo técnico que hay que alcanzar, sino, ante todo, un imperativo moral para las sociedades que quieren definirse como JUSTAS. La protección y el cuidado de la salud deben ser accesibles a los más vulnerables, porque así lo exige su dignidad y también para evitar que esa injusticia se convierta en semilla de conflictos. Aunque la reiterada visión de la violencia y el sufrimiento ajeno nos empujan hacia la indiferencia, estamos llamados a fijar la mirada en los que sufren y son marginados, porque sin ellos no podremos construir sociedades justas. CUIDAR de la humanidad ajena ayuda a vivir la propia.
En el contexto de conflictividad global que estamos viviendo no está mal pararnos a pensar en donde está el origen de dichos conflictos. Creo que las palabras del Papa, relacionando la lucha contra las DESIGUALDADES y la FALTA DE EQUIDAD EN ATENCIÓN SANITARIA con la consecución de la PAZ SOCIAL, nos pueden ayudar a ello.
Juan Antonio Garrido, médico internista y especialista en bioética.