Este es el título bajo el que la Delegación diocesana de Pastoral Penitenciaria de Mondoñedo-Ferrol invitaba a los interesados a un acto organizado en el local de la Asociación de vecinos de Freixeiro-Narón. La finalidad, dar a conocer en los barrios, a los vecinos, a los ciudadanos, más allá del ámbito eclesial, la existencia de la Pastoral Penitenciaria, a través de la presentación de uno de los temas que genera preocupación y dedicación en dicha delegación. El ponente, Bruno González Mauriz, especialista en historia social y con mucha experiencia con las personas migrantes desde la realidad cotidiana, actual y concreta.
En la presentación, Nieves Espiñeira, delegada diocesana, nos recordó el contenido del artículo 25 de la Constitución que recoge explícitamente que "Las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social". A continuación, sintetizó lo que pretende la Pastoral Penitenciaria: es la acción de la Iglesia en el mundo penitenciario, que actúa con los hombres y mujeres vinculados al mundo carcelario, a través de programas de atención integral a la persona para incentivar su crecimiento total y provocar cambios de actitud. Asume el compromiso de promover procesos de sensibilización frente a la realidad penitenciaria y de aquí iniciativas como ésta de darla a conocer en los barrios. Trabaja por la liberación integral de la persona. Terminó introduciendo la charla de Bruno mediante la pregunta de por qué vinculamos cárcel y migración.
A continuación, Bruno nos documentó con algunos datos de la inmigración en España, recordando que la mayoría de los inmigrantes no llegan en pateras sino en avión, especialmente de países latinoamericanos, y que se calcula que en España viven unos 9 millones de personas que nacieron en otro país. Nos dio a conocer como los procesos de asilo no funcionan adecuadamente y que la legislación actual conduce a que durante al menos 2 años las personas migrantes permanezcan invisibilizadas, sin documentación que les permita acceder a una ocupación y a unos ingresos regulares y, por tanto, abocados a trabajos irregulares o acciones delictivas desencadenadas por la desesperación para subsistir. Así explicaba el motivo de la entrada en prisión de la mayoría de los inmigrantes: acciones delictivas concretas en este contexto realizadas por personas no delincuentes que no habrían cometido delito en otras circunstancias.
Creo que la parte más importante de la comunicación de Bruno fue a partir de preguntarse, preguntarnos, ¿NOSOTROS QUÉ PODEMOS HACER?:
. Ver personas y no inmigrantes
. Preguntarnos sobre qué hemos hecho mal para que ellos tengan que delinquir
. Combatir los bulos y noticias falsas generadas en torno a la migración y los inmigrantes
. Acogerlos a la salida de prisión
. ... ... ... ... ...
En los barrios, entre los vecinos, tienen cabida especialmente las acciones preventivas de minimización de riesgos mediante la acogida y ayuda a los inmigrantes.
Sin repetir las inquietudes que me conducen a escribir de nuevo sobre este tema y que están recogidas en artículos previos (
https://www.galiciadigital.com/opinion/opinion.37521.php), termino recordando que como sociedad tenemos la obligación, y también la necesidad, de defender el derecho a la migración y por tanto tratar de vivir esta realidad como un reto y no como un problema. La esperanza desde la que trabaja la Pastoral Penitenciaria es AYUDAR A CAMBIAR ESTA MIRADA.