Opinión en Galicia

Buscador


autor opinión

Editorial

Ver todos los editoriales »

Archivo

Aspas suma 400 partidos con el Celta

viernes, 14 de enero de 2022
Iago Aspas sumó 400 partidos con la camiseta celeste en el último duelo ante la Real Sociedad. Una cifra espectacular que lo posiciona en la tercera posición de jugadores históricos que más veces han lucido los colores del club. El delantero solamente se encuentra superado en la lista por Hugo Mallo, con 413 partidos, y por Manolo Rodríguez, con 533. El defensa formó parte del Celta de Vigo entre los años 1966 y 1982, siendo un pilar trascendental en la historia del club en la segunda mitad del siglo pasado.

La importancia de Aspas en la delantera viguesa es también significativa. En la casi totalidad de los 400 partidos disputados, el jugador siempre ha tenido una incidencia directa en el juego del equipo. La cifra no destaca solo por su magnitud, sino también por el despliegue del jugador en dichos duelos. Se trata inequívocamente del jugador más relevante del Celta en la última década, una afirmación que a estas alturas no debería sorprender. El futbolista de Moaña influye directamente en las predicciones y previas de los enfrentamientos. Su presencia sobre el césped varía el planteamiento defensivo de los rivales, ya que su impacto sobre el juego es total. Este escenario detalla nuevamente la importancia del jugador en la historia reciente del Celta.

Pixabay.com

El "Príncipe de las Bateas" ha desarrollado prácticamente la totalidad de su carrera deportiva en Balaídos. Entre los años 2006 y 2009 formó parte del Celta B, y su debut con el primer equipo de la entidad llegó en 2008. Alejandro Menéndez, quien era el entrenador en ese curso, decidió depositar su confianza en el entonces joven delantero. Una oportunidad que puso a prueba la paciencia del jugador, ya que hay que tener en cuenta que su segundo partido con el "Celta A" se hizo esperar casi un año. Pero la espera valió la pena. Aspas perdió en su primer partido, donde solo pudo disputar sesenta minutos sobre el césped del Estadio Helmántico de Salamanca, y el delantero tenía ganas de redimirse. 

Su actuación como local en el ya lejano 6 de junio de 2009 tuvo un guion diametralmente diferente. El futbolista logró anotar un doblete en una magnífica actuación individual. Y lo hizo ante un rival directo por la permanencia, como era el Alavés en ese contexto. El mago de Moaña entró en el minuto 60 de partido, cuando Eusebio quería armar al equipo con más argumentos ofensivos. El ariete estuvo inspirado, y después de intentar perforar constantemente la portería rival, lo logró en dos ocasiones. La segunda diana llegó en los instantes finales del partido, generando un estallido de alegría en la grada y originando un romance que se ha mantenido inalterado en el tiempo. 

Como hemos comentado anteriormente, el jugador ha desarrollado prácticamente la totalidad de su vida deportiva con un solo escudo bordado en el pecho: el del Celta. Solo encontramos dos aventuras en otros clubes que podrían categorizarse como anecdóticas, sobre todo si tenemos en cuenta su veteranía y dilatada carrera como deportista de élite. Y solo una de ellas fue internacional. En el año 2013, el Liverpool se fijó en el rendimiento del jugador gallego, y el delantero aceptó su propuesta. Lo intentó, pero el futbolista no terminó de adaptarse al fútbol inglés, y un año más tarde regresó a la Liga. El destino fue Sevilla, donde tuvo la oportunidad de disputar competición europea con el equipo hispalense.

Pero las raíces son muy fuertes, y Aspas tenía muy claro que si quería recuperar su mejor versión debía regresar a su hábitat natural. En 2015 se reincorporó al primer equipo del Celta. La afición se mostró exultante ante el regreso de su hijo pródigo. Lo demás es historia: goles, goles y más goles, actuaciones memorables y la pasión de un soldado que vive por su equipo. Los clubes más humildes, siempre huérfanos de referentes, generan conexiones especiales con determinados futbolistas. El Celtismo lo hizo con Iago Aspas, y el jugador se muestra encantado de ser el palo de bandera que sustenta el club. El Celta suele poner su punto de mira en Europa, más que en la permanencia. Un contexto que ha cambiado mucho en los últimos años gracias también al rendimiento del jugador.

El de Moaña ha anotado un total de 176 goles, de los cuales 125 son en Primera División. Un delantero de primer nivel y una de las leyendas máximas del club que defiende. Los 500 partidos ya se divisan en el horizonte.
O mundo de Internet
O mundo de Internet


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


PUBLICIDAD
ACTUALIDAD GALICIADIGITAL
Blog de GaliciaDigital
PROMOCIÓN
PUBLICACIONES
Publicaciones
Publicaciones Amencer
Revista Egap
Obradoiro de Artesania