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El convento de Santa María A Nova y su iglesia

jueves, 11 de julio de 2013
Memoria de Lugo. Los conventos y sus iglesias

Las donaciones hicieron que el convento fuese el más rico de la ciudad. En 1364, el obispo fray Pedro López de Aguiar dota al convento de A Nova con propiedades, en su mayoría, pertenecientes a su familia, casi todos situados en el actual ayuntamiento de Baralla, otros en Rábade, Portomarin y Lugo. En 1365 y 1369 las monjas permutan con este obispo unos bienes y beneficios eclesiásticos.

Según el padre Risco, había en el archivo del convento un ejemplar del memorial de 24 de mayo de 1385, en el que la priora doña Inés Fernández, la vicaria Teresa Eanes do Campo y las demás religiosas, hacían relación de las permutas efectuadas entre el obispo fray Pedro y la primera priora, doña Sancha, suplicando la confirmación a Clemente VII, lo que hizo Benedicto XIII.

El Cabildo les cedió unas casas que tenía en la rúa del Burgo Novo, actual San Pedro, recibiendo en compensación simbólica una cortiña que devuelven al convento en 1369 incorporando una casa que estaba en la misma rúa.

A estos edificios se añaden otros de la calle de San Pedro, con una parte de un solar y su huerto, adquirido en 1374, cuya casa estaba incluida ya en el convento, y dos casas con su terreno que habían sido de Constanza Fernández, mujer de Lopo Alfonso de Gayoso, que las permuta por las propiedades que tenían las monjas en Mirapeixe, feligresías de Santiago de Gaioso y de Santiago de Francos. La heredad, que recibieran por donación del obispo fray Pedro López Aguiar, era conocida como la de los Valcarçes.

En una de estas casas de Burgo Novo, vivía Juan de Malle que con sus bueyes carretaba la piedra para la obra de la catedral por encargo del obispo don fray Pedro López de Aguiar. En la otra vivía Alfonso de Aguiar, escudero del obispo, y posiblemente su pariente. Las casas estaban juntas, entre otras dos. La de un lado era de Ruy de Outeiro y su mujer Dominga Rodríguez, y la del otro del notario de Lugo Fernán Pérez Moreira y su mujer María Pérez.

Las cuatro casas debían estar a la altura de la actual iglesia, entre el edificio de correos y la portada que da a la plaza de Ángel Fernández Gómez, pues se dice en el documento que se encontraban enfrente de las cortiñas de Regoa y los castillos. Las monjas se posesionaron de las dos casas el sábado, 11 de julio.

Una iglesia gótica con cabecera triabsidal

La iglesia gótica, posiblemente construida a partir del segundo tercio del siglo XV, debía ser semejante a las de Santo Domingo y San Francisco, es decir, con cabecera triabsidal, pues tenemos referencia de dos capillas, la mayor y otra que mandó construir la priora doña Elvira Núñez de Aguiar que ya aparece como tal en 1467.

De la citada capilla se conserva en el Museo Diocesano una inscripción en letra gótica conmemorativa de su terminación en 1486. El texto, entre dos escudos, el de la izquierda con las armas de los Luaces y el de la derecha de uno de los linajes de los Aguiar, dice:

“Esta capilla mandó hacer doña Elvira Núñez de Aguiar, priora, hija de Lopo Diez de Luaces y de Elvira Núñez. Se acabó el año de 1476”.

En 1566 se dice sobre la capilla mayor de esta iglesia, que las armas del obispo fray Pedro López Aguiar son el águila, y que su escudo con el águila de los Aguiar, estaba en el arco principal o triunfal de la capilla mayor del convento de la Nova, que, según la tradición, la había mandado hacer el obispo.

Una nueva iglesia a finales del siglo XVI

La construcción de una nueva iglesia debió de plantearse hacia 1574, aunque las obras debieron tardar en iniciarse más de un siglo, pues sabemos que debido a la situación ruinosa del edificio en el que el Concejo hacía las reuniones de consistorio, una torre de la muralla llamada de la Muriega inmediata a la Porta de Santiago, se trasladaron a otro en donde después se levantó o amplió la iglesia del convento de Santa María A Nova, ya que cuando deciden construir las Casas Consistoriales, lo justifican en base a que una habitación que tenían para juntarse se la habían quitado para edificar una iglesia, y esta tuvo que ser la del convento.

Se observan dos etapas constructivas. En la primera (1681-1688), posiblemente de Melchor de Velasco, se haría hasta la cornisa, incluyendo la torre y la puerta que está sin terminar. En la segunda (1757-1764), de fray Manuel de los Mártires, se harían las bóvedas, la cúpula y la decoración, en el estilo rococó, de la puerta interior del Agnus Dei y la de la exterior occidental de la fachada sur.
De Abel Vilela, Adolfo
De Abel Vilela, Adolfo


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