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Una fábrica de tabacos en el asilo de las Mercedes

jueves, 06 de junio de 2013
MEMORIA DE LUGO

Cuarteles de la ciudad

Una fábrica de tabacos en el asilo de las Mercedes

Parece que fue el obispo don Felipe Peláez Caunedo (1786-1811) el que en 1792 inició las obras de un nuevo asilo o Casa de Beneficencia en el lugar de As Pedreiras, en las afueras de la ciudad, al pie del camino real de Castilla. Salvador Castro Freire dice que después de unos cuantos años de trabajos y gastos, las obras estaban a la altura del piso principal y que la inesperada muerte del caritativo prelado dio al trate con tan beneficioso proyecto. No es así, porque el obispo murió en 1811 y el citado autor indica que la construcción se paralizó en 1798.

El 5 de mayo de 1876, la Comisión Provincial (Diputación) acordó notificar al Ayuntamiento que por real orden de 26 de febrero, el ministerio de Hacienda cedía a la corporación provincial un edificio que estaba a las afueras de la ciudad que se comenzara a construir para hospicio, con algunos terrenos para que se instalasen allí los establecimientos de beneficencia, por si el Ayuntamiento estaba dispuesto a usar una parte para Casa Asilo. Proponía formar una comisión para repartir los espacios destinados a los servicios de beneficencia dependientes de cada corporación, que el arquitecto hiciese los planos y presupuestos, y que una vez aprobados, se sacasen las obras a subasta.

El 14 de diciembre el Ayuntamiento tenía el proyecto del edificio destinado a Beneficencia Municipal, Casa Provincial de Maternidad y de Expósitos, a ubicar en el lugar llamado del Hospicio. Nemesio Cobreros tuvo en cuenta el programa de necesidades elaborado por la comisión mixta de diputados provinciales y concejales. Estaba pensado para doscientos acogidos de la Casa Municipal de Beneficencia y cincuenta de Maternidad, así como para todo el servicio necesario.

El presupuesto ascendía a 264.386,44 pesetas. Las obras se quitaron a subasta por cuarta vez el 1 de marzo de 1878, por importe de 301.400,54 pesetas. Se adjudicaron a la sociedad Ramón Soler y Hermano, que fue el único licitador.

Se le dio el nombre de Asilo de las Mercedes, para conmemorar la boda de Alfonso XII con María de las Mercedes, que tuvo lugar el 24 de enero de 1878.

Las obras de explanación y preparación del terreno se iniciaron el día 12 de abril y el 27 de agosto de 1885 se hizo la recepción provisional, costando 300.548 pesetas.

La fábrica de tabacos

Uno de los diputados por Lugo era Fernando Cos-Gayón, ministro de Hacienda, que aprovechando el cargo pretendía favorecer a sus electores estableciendo en la ciudad una fábrica de tabacos. La importancia del establecimiento y los beneficios que reportaría al pueblo eran evidentes ya que se beneficiarían centenares de familias que encontrarían en la fábrica un medio de subsistencia.

Para ubicar la fábrica se necesitaba un edificio amplio y moderno, características que reunía el construido para asilo de pobres y casa de maternidad. Los periódicos locales, portavoces de los diferentes grupos políticos, comenzaron una campaña a favor de la idea, barajándose todo tipo de razonamientos para justificar el deseo ministerial.

Pero había una serie de elementos a tener en cuenta, dada la penuria económica de las corporaciones municipal y provincial, en un momento de necesidad de infraestructuras benéficas y asistenciales y del deseo de despegue y renovación marcado por el signo del progreso, de la cultura y de la modernidad.

Un fracaso por los cambios de la política

El abandono gubernamental de Lugo, las promesas electorales incumplidas y la inestabilidad de los gobiernos, hizo que se acogiese la noticia con indiferencia. El ministro estaba autorizado para instalar ocho fábricas. Para conseguir la concesión la Diputación propuso enviar a Madrid una comisión de diputados provinciales, concejales y otras personas para que los diputados a Cortes y personas influyentes, presionasen al ministro.

Como la instalación de Beneficencia en el convento de San Francisco era precaria, la construcción del Asilo de las Mercedes era un gran avance, pero para poder dedicarlo a otra finalidad, era necesario convencer al público de que sus condiciones no eran apropiadas, campaña que hizo la prensa local.

Con la muerte de Alfonso XII, el 25 de noviembre de 1886, hubo cambios en los ministerios y el señor Cos dejó Hacienda, por lo que no fue posible materializar aquel proyecto que enseguida fue sustituido por otro, la instalación de un Colegio Preparatorio Militar para ingreso en la Academia General.
De Abel Vilela, Adolfo
De Abel Vilela, Adolfo


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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