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La parroquia de San Pedro según sus feligreses

jueves, 14 de marzo de 2013
Memoria de Lugo. Iglesias y capillas

La parroquia de San Pedro según sus feligreses

De las tres parroquias que había dentro del recinto amurallado, las únicas que tenían edificio en la segunda mitad del siglo XVI, eran la de San Pedro y la de San Marcos. La de Santiago ya estaba en 1437 en una de las capillas absidales de la catedral, pero sabemos que tenía edificio en las Cortiñas de San Román según un documento de 1286.

Uno de sus primeros actos como obispo de don Fernando de Velosillo, nombrado en 1567, fue la de visitar las iglesias parroquiales de San Pedro y de San Marcos, constatando que estaban en malas condiciones y que no estaban en condiciones para celebrar en ellas el culto. Por eso en el mes de diciembre ordenó a su secretario Luis de Ruesta, que recabase información de los parroquianos, sobre la renta que tenían y quien tenía la obligación de repararlas.

Andrés de Carballido, dijo que las iglesias de San Marcos y San Pedro eran parroquiales, situadas y fundadas dentro de los muros de la ciudad de Lugo. La de San Pedro estaba muy junta y contigua a la iglesia catedral, y que tenía muchos parroquianos. Su administrador perpetuo era el deán y el Cabildo, estando obligados a poner a quien la sirviese así como tenerla reparada y decente por estar en ella el Santísimo, estando pobremente adornada y mal reparada. Opinaba que era mejor trasladarla a la catedral, como así se hizo, de manera que en la documentación posterior a 1568 ya se le llama la “iglesia vieja de San Pedro”.

Los testigos se repiten en lo que dicen y todos consideran que era mejor trasladar el culto a la catedral, lo que hace pensar que fueron escogidos, pues figuran dos criados del obispo, Fernando de Velosillo, que era su sobrino, y Alonso do Barrio, y el canónigo Lope de Bao que era el sacristán de la catedral, y al que el 11 de julio de 1566, le fue adjudicada en pujas la capilla y administración de San Pedro en 33.000 maravedis, como mejor postor. Efectuado el traslado en 1568, el 23 de junio de 1569 le pidieron las llaves, y el 3 de julio nombraron al doctor Ochoa y al canónigo Santalla para visitar la capilla de San Pedro, en este caso ya es la de la catedral, para ver lo que necesitaba.

El estado de la iglesia según los testigos

Alfonso Méndez de Folgoso, era parroquiano desde hacía más de dieciocho años, reitera cosas dichas por otros, pero aporta un dato de interés, que la iglesia es grande y por ello, costosa de reparar, no estando con la decencia que convenía para tener dispuesto el Santísimo para administrar a los enfermos.

Juan González, racionero de la catedral y de unos 60 años, dice que a pesar de la renta, tenía unos 33.500 maravedis, y tantos feligreses, estaba mal arreglada, sin retablo, sin lámpara para el Santísimo y muy pobre de ornamentos. Al ser grande necesitaba una cuantiosa inversión para su arreglo, pues algunas veces llovía, opinando que era mejor trasladarla, por cuenta del Cabildo, a una de las capillas de la catedral donde siempre había lumbre para el Santísimo.

El teólogo Barco de Liz, de más de 50 años, parroquiano desde hacía más de treinta, dice del retablo que tenía dos o tres tablas mal pintadas. Le parece que por ser grande y desbaratada, no se podía reparar sino a mucho coste, y el Cabildo no quería gastar.

En 1568 las iglesias de san Pedro y San Marcos pasaron a ser ermitas

De la información recibida por Luis de Ruesta, el 18 de enero de 1568 el obispo ordena el traslado de las parroquias de San Pedro y San Marcos a capillas de la catedral, por no estar en la decencia y reparo que convenía, la poca cuenta que tenían los curas que las administraban y servían en las misas, divinos oficios y santos sacramentos, y las faltas que en ellas había así de esto como de otras cosas esenciales, pudiendo estar bien aseadas y servidas por tener rentas y bienes para ello.

Declaraba convenir al servicio de Dios su traslado, que sería por cuenta del Cabildo, ordenando a los parroquianos, en virtud de santa obediencia, que reconociesen las nuevas capillas por sus iglesias parroquiales, concurriendo a ellas a oír las misas a que estaban obligados así como a la administración de los santos sacramentos.

A partir de este momento, el obispo ordena que las dos iglesias parroquiales fuesen tenidas por ermitas, y que en el día de su advocación, en cada una de ellas fuese obligado el Cabildo a decir vísperas y misa.

Posiblemente fue la primera parroquia de la ciudad medieval

En el artículo anterior hicimos referencia a los documentos que nos sitúan la iglesia parroquial de San Pedro entre el fondo de las Cortiñas de San Román, actual Praza Maior, y el ábside de la catedral, correspondiendo el lugar con la parte sur de lo que hoy es la Praza de Santa María.

Era una iglesia grande, como correspondía al territorio sobre el que tenía jurisdicción, el Burgo Vello, lo más poblado e importante de la ciudad medieval, teniendo en 1567 más de doscientos parroquianos.

Por su dedicación al apóstol San Pedro, suponemos que fue la primera parroquia que hubo en la ciudad en la Edad media. El edificio existía en los primeros años del siglo XVII, pero aún desconocemos la fecha de su demolición.
De Abel Vilela, Adolfo
De Abel Vilela, Adolfo


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