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Los conventos y sus iglesias

jueves, 14 de febrero de 2013
Memoria de Lugo.

Los conventos y sus iglesias

Su ubicación dentro del recinto amurallado es una singularidad en época medieval

La prosperidad comercial y artesanal es un estimulante para la fundación de los primeros conventos de Santo Domingo y San Francisco en el territorio correspondiente a la parroquia de San Marcos, inmediato también a la rúa de las Herrerías de gran actividad artesanal. Se establecen en una zona muy rural y con poco caserío, junto al Carballal o Kalendis, con una importante actividad económica por celebrarse allí la feria mesnsual y anual, y la de los paños que comenzaba el día de Todos los Santos.

Los frailes menores o franciscanos y los predicadores o dominicos, se establecieron en Lugo a finales del siglo XIII, desconociéndose la fecha exacta. Sabemos que en tiempos del obispo don Miguel (1226 - 1270), no había en la ciudad conventos de religiosos regulares, dado que en su testamento del año 1267, figuran diversas donaciones y limosnas para conventos de las órdenes mendicantes, de franciscanos y dominicos existentes en Galicia, pero no se menciona ninguno de los de Lugo, que serían fundados poco después de 1274.

Aunque lo habitual en lugares muy poblados es la ubicación de los conventos fuera de los recintos amurallados, el caso de Lugo es especial debido a dos factores. En primer lugar por la necesidad de ocupar o urbanizar el enorme espacio deshabitado en el interior. Este fenómeno se observa en algunas ciudades europeas de origen romano con murallas que quedaron deshabitadas y que posteriormente fueron refundadas. Esta preocupación aún persistía en el segundo tercio del s. XIX cuando en el proceso desamortizador no se derribaron los conventos para evitar la sensación de despoblamiento.

Otra cuestión que influye en que los conventos de las órdenes religiosas de mendicantes y predicadores, se construyan en lugares habitados, es porque no precisan del aislamiento que requieren las de vida contemplativa, sino que por su naturaleza es indispensable estar en donde hay gente, no sólo por depender de las limosnas para subsistir sino también por su finalidad. De ahí que el lugar más adecuado sea el de celebración de la feria, en donde el concurso de gran número de personas está garantizado.

La elección del emplazamiento de los conventos no es casual. Eran un foco de atracción de peregrinos, mercaderes y viajeros, pero algunos, como el de Santo Domingo, disponían de excedentes de productos procedentes del pago en especie de rentas, que se podían vender en el mercado. Sabemos que los monasterios de Meira y Vilar de Donas tenían casas en Lugo posiblemente para tener la vecindad y poder disfrutar del derecho a mercadear. Aunque quedan relativamente alejados del Burgo Vello situado en el SO y del Burgo Novo en el SE, están bien comunicados por distintos carriles con una de las vías principales, la Rúa Nova, y la Tinería que conectan con las puertas de la muralla Nova y Miñá respectivamente, y por el norte con la llamada Porta do Puxigio, actual Falsa.

Es también singular el hecho de que se construyan los dos conventos de dominicos y franciscanos inmediatos sin tener en cuenta la disposición de 28 de junio de 1268 del papa Clemente IV que establecía una distancia mínima de 300 cannas, unos 500 metros.

Los elementos principales de un conjunto conventual, son, en un primer momento un pequeño edificio adosado a una iglesia. Después se construye de acuerdo con las normas establecidas por la orden, que contemplan la residencia, de dos plantas, una baja en la que se encuentra la portería, el refectorio, la cocina, la despensa, bodegas, el claustro, la sala capitular, los corrales, caballerizas y otros servicios. En la alta la biblioteca y las celdas. En el caso de Lugo en la parte posterior, es decir al N, está la cortiña, la huerta y el cementerio de los frailes.

La iglesia es otro elemento fundamental. Generalmente de cruz latina, con tres ábsides y su torre. En ella se entierran los fieles que son devotos de la orden por lo que recibe un estipendio. La nobleza reserva para sus sepulcros, preferentemente las capillas ábsidales, que suelen construir a sus expensas, en los que se abren nichos que albergan sepulcros con figuras yacentes y escudos de sus linajes. El estado llano se entierra en las naves de la iglesia.

El culto a la muerte como medio de sustento

Una parte de los ingresos de los conventos procedía del derecho de enterramiento en sus iglesias, la venta de los hábitos para la mortaja, la asistencia a los entierros, las misas el día del óbito y los siguientes y en el aniversario.

Comentamos en otro articulo la denuncia que en 1450 hizo el Cabildo de los franciscanos por desenterrar a don Rodrigo Sánchez de Ulloa de la capilla de San Pedro, para enterrarlo en la iglesia de San Francisco, resuelto por el papa Nicolás V.

Las cofradías gremiales también contribuían estableciendo su sede en las iglesias conventuales. La de San Antonio y la Purísima Concepción, estaba en el convento de San Francisco, y la de San José y el Niño Dios, en el de Santo Domingo.
De Abel Vilela, Adolfo
De Abel Vilela, Adolfo


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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