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La capilla de Nuestra Señora del Carmen

jueves, 07 de febrero de 2013
Memoria de Lugo. Iglesias y capillas

La capilla de Nuestra Señora del Carmen

Al hablar del Camino Primitivo a su paso por la ciudad, hicimos referencia a la capilla de la Virgen del Camino en donde se estableció la hermandad del Carmen, refundada el 23 de mayo de 1773, pues sabemos que en 1657, doña Inés de Villamarin, viuda de don Diego de Rivadeneira, señor da Pena, deja treinta hanegas de pan en testamento a la cofradía de Nuestra Señora del Carmen, situada en la capilla de Nuestra Señora del Camino, para la ayuda de un pendón, encargando la cobranza al mayordomo Domingo de la Vega Vaamonde, y que en 1756, don Froilán Quirós y Taboada, capellán de la catedral, estaba al cargo de esta devoción.

Otro dato que confirma la existencia en el siglo XVII de esta cofradía es la convocatoria que hace el obispo a todas las cofradías gremiales y de devoción de la ciudad para aportar la cera destinada al túmulo monumental que se acostumbraba a levantar en los funerales u honras fúnebres por personajes reales, en este caso los de la reina María Luisa de Orleáns, que murió en 1689.

Don Juan Clemente de Navia Bermúdez y Llanos, arcediano de Triacastela, dignidad de la catedral de Astorga y prior de Acoba, y su hermano don Jacobo Eugenio de Navia, señor del coto de Marrondo, fueron los fundadores de la Venerable Orden Tercera del Escapulario de Nuestra Señora del Carmen.

El 10 de agosto de 1772 el prior ordenó a los Carmelitas Calzados dar facultad al doctor don Froilán Quirós y Taboada, a don Jacobo y don Juan Clemente de Navia para obtener consentimiento del obispo para erigir la cofradía, y cuatro años después piensan ya en construir una iglesia propia, debido a la poca capacidad de la capilla en la que se daba culto a su patrona, de manera que la novena tenían que hacerla en la capilla de San Roque.

Como al lado de la capilla de la Virgen del Camino había un campo común presentaron un memorial en el Ayuntamiento para que se lo cediese y comisionaron a don Juan Clemente de Navia, viceministro, y don José Vaamonde Quiroga, consiliario secular, para que lo pusiese en conocimiento del obispo y de los miembros de la Ciudad, solicitando su autorización.

El obispo prohibió hacer una capilla al lado de otra

En el consistorio del 30 de junio de 1777, se ve el memorial presentado en nombre de todos los hermanos, por don Antonio Cosentino de Tejada, arcediano de Neira, como ministro de la cofradía. Se dice que fuera erigida en 1773, renovando la que ya existía en la ciudad, y que su florecimiento se veía en la entrada de hermanos y limosnas, pero el patrón de la capilla que ocupaban reclamaba su dominio. El Ayuntamiento considerando el justo motivo de la solicitud se lo cedió. Pero el obispo fray Francisco Armañá (1768-1786) consideró que no era lógico que estuviesen dos capillas juntas, por lo que en la junta celebrada el 18 de junio de 1778 decidieron suspender el proyecto hasta ver si conseguían otro terreno.

Cesión del uso a la cofradía del Carmen

El fiscal eclesiástico promovió pleito sobre la reedificación de la capilla de la Virgen del Camino, contra doña Francisca de Navia y Pradeda, como tutora de su hijo don Juan Cabarcos e Oxea, por ser el patrón como sucesor en los vínculos y mayorazgo de su padre don Diego Cabarcos, pues de lo contrario se le debía privar del patronazgo, y que la inspeccionasen maestros de obras. Los peritos nombrados por ambas partes coincidieron en dar el edificio por ruinoso.

Como no podían hacer frente a la obra, deseando sostener el culto y devoción a la virgen y mantener el patronato de la capilla en la casa de Soutomerille, el día 14 de marzo cedía el uso a la hermandad del Carmen, la casa y la huerta que estaba arrimada a ella, con las holganzas, entradas y salidas, para que la fabricasen a cimentis, colocar en el altar mayor la imagen de la Virgen del Carmen, y pasar la del Camino al retablo nuevo que tenía la del Carmen. Pagarían anualmente a la casa de Soutomerille 10 ducados, que era la cantidad que recibían por la casa y huerta pegada a la capilla destinada al ermitaño.

Reedificación de la capilla

Quedaba libre para doña Francisca de Navia, su hijo y sucesores, cualquier renta perteneciente a la Virgen del Camino, así como la facultad de poder reparar, reedificar, alzar, arrendar y usar la casa y huerta pegada a la capilla.
En la capilla mayor, al lado de la epístola, la hermandad tenía que poner las armas de los Soutomerille, dos escudos en cada una de las sepulturas de los patronos y otro en la puerta principal. Serían tenidos por hermanos de la cofradía con todos los derechos.

Cuando fuese a oficiar un cura hijo o capellán de la casa, le tenían que dar lo necesario. En la sacristía tendrían un cajón con llave, para los ornamentos de la Virgen del Camino. Los días de dominica y festividades principales encenderían la lámpara pero no podían pedir limosna para la citada imagen.

El documento se formalizó el 25 de junio de 1778, y el 30 acordaron que sólo se dispusiera edificar la capilla mayor, por ser la parte en que se reconocía inminente ruina, suspendiendo la construcción del resto hasta que tuviesen dinero.
De Abel Vilela, Adolfo
De Abel Vilela, Adolfo


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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