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Batallas en Galicia

jueves, 18 de abril de 2002
La región Gallega, no cuenta en su historia militar de haber sido plaza de grandes batallas, asedios, asaltos y otros hechos de tipo bélico, pues en cuestiones de batallas, bombardeos, ataques, acciones militares de combate, encuentros, ocupaciones, asedios, de todas las colonias que tuvo España, la isla caribeña de Cuba es la que más intervenciones militares sufrió, nada menos que 360, en la península le siguen las provincias de Pamplona con sesenta y dos; Barcelona cincuenta y siete; Valencia cuarenta y cinco; Cádiz treinta y ocho; Bilbao treinta y tres. La acción militar más antigua de España que este plenamente documentada es el sitio de Toledo, que fue en el año 290 antes de C. seguido del de Sagunto, Cannas, Iliturgi y Cartagena, siendo el ataque más reciente donde participaron tropas españolas en Puschkin-Leingrando, en 1943.
En este resumen he querido hacer un pequeño recorrido por las batallas libradas en Galicia, de las que se tiene documentación y se conocen los ejércitos intervinientes, sin lugar a dudas que hubo más pero no están demasiado documentadas.

-Batalla de Arenas: (provincia de A Coruña), corría el año 988 cuando los nobles gallegos negaron a Ramiro III su apoyo, en un momento que dicho auxilio era más que necesario, dado que estaba en plena guerra contra el caudillo árabe Almanzor; la nobleza gallega no conforme con Ramiro III nombraron por su monarca a D. Vermudo, hijo natural de Ordoño III; ello no sentó bien a don Ramiro III, que reunió su ejército en tierras leonesas encaminándose su ejercito hacía Galicia, con ánimo de vindicar el menosprecio de su monarca. Los dos ejércitos entablaron batalla en lugar de Arenas, con tanta ceguedad y porfía que, no cediendo ninguno, sólo la noche pudo separarlos, quedando indecisa la victoria, volviéndose Ramiro III al reino de León, y Vermudo se quedó en Galicia, sin más despedida ni ceremonia.

Sitio de A Coruña: en el año 844 un ejército de castellanos y aragoneses, al mando del rey don Ramiro I se opuso a la invasión de los normandos, que había desbastado todo cuanto hallaron en las costas occidentales de Francia, y después de haber llevado a cabo un importante desembarco en la costa lucense y coruñesa, donde sitiaron la población; las tropas castellano aragonesas y gallegas mandadas por el rey don Ramiro libraron batalla contra el invasor donde según parece hundieron setenta navíos y pudieron recuperar la ciudad.

Sitio de A Coruña: el 14 de mayo de 1589, muerto en Africa el rey de Portugal don Sebastián, vino a heredar la corona el rey de España Felipe II, por línea materna, la emperatriz. Había dos pretendientes, a uno de los cuales, el infante don Antonio lo favorecían Portugal, Brasil, Inglaterra y Francia, que declararon la guerra a España. Siendo defendida A Coruña por el marqués de Cerralbo y don Francisco Arias Maldonado, con las tropas y los habitantes que pudieron acudir a combate de la región gallega; los ingleses mandaban una imponente escuadra de 120 naves y 20.000 hombres al mando del corsario Drake, que determinó asaltar la ciudad, resistiendo las tropas españolas una heroica defensa, siendo rechazados los ingleses a los que fueron causadas importantes bajas, en esta batalla tomaron parte los vecinos de la ciudad incluidas las mujeres, distinguiéndose la célebre María Pita, que después de muerto su esposo se batió cuerpo a cuerpo con un oficial inglés, al que mató de un lanzazo. Finalmente los ingleses fueron derrotados, marchándose a buscar refugio con sus naves el puerto de Lisboa.

Batalla de A Coruña, en la Guerra de la Independencia, 14 de enero de 1809; las tropas españolas con el apoyo de las inglesas el mando del general sir John Moore llegaron a esta ciudad para embarcar las fuerzas inglesas rumbo a Inglaterra, donde tomó posiciones en Elviña, con la finalidad de proteger dicho embarque, que rondaba unos 16.000 hombres, al mando de los generales David Baird, Hope, lord Paget y Fraser.
El ejercito francés al mando del mariscal Soul, que venía hostigando las fuerzas inglesas desde Sahagún y de una manera más agresiva desde la localidad leonesa de Benavente, colocó sus divisiones, al mando de los generales Mermet, Delaborde y Merle, en la altura de Peñasquedo, emplazamiento que les permitía dominar la bahía coruñesa. El resultado de esta batalla fueron verdaderamente desastrosos para los ingleses, que batidos en Elviña, entrada la noche, embarcaron a toda prisa en su escuadra, protegidos por los generales Hill y Beresford y por los españoles de la plaza; falleciendo en combate el general ingles John Moore, cuyo panteón funerario está en dicha ciudad en el Jardín de San Carlos.

Sitio de A Coruña: 10 de agosto de 1823, Guerra Absolutista; los franceses quisieron destruir el sistema constitucional y entraron en España, siendo sitiada la ciudad de A Coruña, que por aquél entonces gobernaba D. Pedro Méndez-Vigo al mando de una corta guarnición y muy escasos medios de defensa frente a un nutrido contingente de tropas francesas al mando del general Wer, quién por espacio de unos veinte días atacó la plaza gallega, que se defendió con un admirable heroísmo, soportando un espantoso bombardeo, gran escasez de agua y víveres, dado que el puerto estaba bloqueado, viéndose los sitiados obligados a capitular.

A Coruña (Alzamiento nacional de 1936, días 20 a 23 de julio), aunque sobre este levantamiento en la A Coruña se podía hacer un extenso articulo mencionar de una forma abreviada que las fuerzas del llamado bando nacional agrupó en esta ciudad la guarnición de A Coruña y las fuerzas de la guardia civil allí destacadas, bajo el mando de los coroneles Cánovas Lacruz y Martín Alonso; mientras que las fuerzas republicanas estaban formadas por las fuerzas de asalto y numerosos milicianos armados, a las órdenes del gobernador civil, señor Pérez Carballo, y del jefe de las fuerzas de asalto, comandante Quesada. El resultado de este levantamiento en la ciudad herculina da comienzo el día 20 de julio de 1936, las fuerzas de la guarnición de A Coruña secundan el llamado alzamiento nacional, siendo detenidos los generales Salcedo y Caridad Pita, que se mantenían fieles a la República; encargándose el coronel de ingenieros Cánovas Lacruz del mando de la 8ª División, mientras que el coronel de infantería Martín Alonso se puso al frente de las fuerzas sublevadas. El gobernados civil y el comandante Quesada, con algunas fuerzas de asalto y milicianos, intentan resistir en el edificio del Gobierno Civil, pero éste fue cañoneado y sus defensores se vieron obligados a rendirse a los mandos de las tropas sublevadas. No obstante numerosos milicianos armados, son apoyados y reforzados por los mineros de San Finx-Noya, que estaban provistos de dinamita, continúan resistiendo en diferentes puntos de la población, hasta que, finalmente, esta resistencia fue vencida por los nacionales, después de tres días de duros combates, quedando el día 23 la población totalmente dominada por las llamadas fuerzas nacionales.

Ferrol. Toma de Ferrol el 27 de enero de 1809, (Guerra de la Independencia). En aquellas fechas el departamento marítimo de Ferrol lo mandaba D. Francisco Melgarejo, y la plaza, don Joaquín Fidalgo. Los habitantes que podían luchar y unos trescientos soldados guarnecían los castillos de la ciudad. Las tropas francesas estaban al mando del general Mermet. Los habitantes de Ferrol con las tropas de las distintas guarniciones resistieron durante cuatro días los constantes ataques del invasor, que después de duros combates lograron apoderarse de los Fuertes (castillos) de Palma y San Martín, viéndose obligados los mandos españoles a firmar una capitulación por la que reconocían por soberano de España al rey José Bonaparte, o José I, nombrando el general francés Mermet en nombre del reconocido rey español a don Pedro Obregón gobernador de Ferrol.

Finisterre, (combate naval del cabo), dicho combate se desarrolló el 22 de julio de 1805, donde lucharon españoles y franceses en una escuadra combinada de los almirantes Villeneuve y Gravina, compuesta de unos veinte navíos de línea, seis de ellos españoles, y ocho fragatas; la fuerza inglesa estaba formada por una escuadra de quince navíos y otros buques al mando del almirante Calder. En dicho combate el almirante francés Villeneuve, sostuvo una actitud pasiva, demostrando una constante indecisión, no haciendo nada por salvar dos navíos españoles que habían quedado desarbolados al comienzo de la batalla, viéndose malograda la pericia y el valor de los marinos españoles que al mando del almirante Gravina, aún teniendo todos los barcos averiados pudo llegar a fondear en el puerto de Vigo.

Graña, (combate naval) 26 de agosto de 1800. Las fuerzas españolas estaban mandadas por el gobernador militar de Ferrol el general conde del Donado, que al frente de unos 2.000 hombres de la plaza y de sus cercanías, incluidas las dotaciones de la escuadra, entablaron batalla contra una escuadra inglesa, formada por 13.000 hombres a cuyo frente se hallaba del almirante Waren, y el general Pultney.
Las fuerzas inglesas intentaron en varias ocasiones desembarca y tomar la plaza, siendo rechazadas, teniendo que reembarcarse, habiéndoles costado su malograda expedición la pérdida de 1.500 hombres.

Santiago de Compostela, (guerra contra los árabes, ¿10? Agosto del año 997). Parece ser que poca resistencia hallaron de los habitantes de Compostela y cercanías las tropas de Almanzor, cuando avanzaron por estas tierras, dicen las crónicas que los sarracenos entraron en la ciudad sin resistencia, pues los habitantes de Santiago, llenos de terror ante la aproximación del enemigo abandonaron la ciudad, que fue saqueada, las campanas de la catedral llevadas a hombros de cautivos cristianos, aunque varios autores afirman que fue respetado el sepulcro del Apóstol.

Bueyes, (batalla de), Lugo. Marzo del año 1371, guerra contra Portugal; reinaba en Castilla Enrique II, cuando el rey de Portugal D. Fernando, que se creía con más derecho a ocupar aquel trono de algunos reinos de España, que tenía el monarca castellano, al que declaró la guerra, siendo las tropas lusas mandadas por don Fernando de Castro, que con ellas se había hecho fuerte en varias partes de Galicia. El rey D. Enrique, después de librar batalla y apoderarse de Zamora, decidió mandar un cuerpo de ejército en persecución de las tropas portuguesas, que fueron derrotadas en el puerto de Bueyes, pudiendo escapar el Castro con parte de sus hombres, pues hubo muchas bajas.

Cristina, O Incio, Lugo, (toma del castro y castella, año 791) Sobre un cerro en la confluencia de los ríos Mao y Penalba fue levantado un castro que lleva el mismo nombre, de forma rectangular (45X20 mts.), y en una superficie donde se aprecian posibles restos de una necrópolis, quizá de época galaico-romana. Del mismo ya nos da noticias D. Juan Pallares y Gayoso, en su obra “Argos Divina”, que localiza aquí el lugar de enfrentamiento entre el musulmán Mahamud y el rey asturiano Alfonso II. De tan importante hecho dejó amplia constancia el Padre Flórez, en la obra España Sagrada, y la describe así, “... un personaje llamado Mahamut, que había sido ciudadano de Mérida, huido de la corte del Rey de Córdoba Abderramán, con el que había sostenido una larga guerra, fue acogido benignamente por el rey de Galicia, donde permaneció pacíficamente durante siete años. En el octavo con el auxilio de fuerzas sarracenas, asoló las tierras y se acogió para su defensa al castro de Santa Cristina. En cuanto el hecho llegó a conocimiento de Rey, éste sitió el castro en que Mahamut se había hecho fuerte; dispone su ejército en orden de batalla, y en la primera acometida, es muerto el famosísimo Mahamut, cuya cabeza es presentada al Rey. Luego es conquistado el castro y pasados a cuchillo cincuenta mil sarracenos que de todas las partes de España habían acudido a llamamiento del traidor, y Alfonso, felizmente victorioso, vuelve, restaurada la paz, a Oviedo”.

Lugo, (batalla de), 24 de mayo de 1809. El ejercito de la Región gallega, al mando del general ingles Mahy, en ausencia del marqués de la Romana, marchó sobre Lugo, cuya fuerza constaba de 6.000 hombres y 200 caballos. Las tropas francesas ocupaban la plaza, quemado las casas exteriores de la muralla que les servía de fuerte, si bien el general Fournier, al mando de 1.500 hombres dispuso esperar las tropas anglo-españolas en las inmediaciones de la ciudad, en Gandaras de Piñeiro, donde el general inglés Mahy, formó su gente en dos columnas que fueron mandadas por los generales Mendizábal y Taboada, entablándose batallas y a poco, volviendo grupas la caballería enemiga, desconcertó su línea de batalla, retirándose precipitadamente sobre la ciudad, la que no ha podido sitiar el general español, por haber recibido noticias de que el mariscal Soult, al mando de numerosas fuerzas venía desde Portugal para tomar Lugo.

Anzeo, (Batalla de), Pontevedra, año 820. El rey Alfonso, el Casto, temeroso de las incursiones que los moros le hacían en los pueblos inmediatos a su reino, decidió preparar sus tropas y terminar con dichas tropelías; por otra parte los musulmanes, capitaneados por los hermanos Alhabac y Melich, entraron por tierras de Galicia para apoderarse de una comarca de la zona de Pontevedra, donde se libraron sendas batallas, siendo derrotados los moros por las tropas cristianas en el pueblo de Narón y a las orillas del río Anzeo, muriendo en dichas contiendas los cabecillas árabes.

San Payo, (defensa del puente de), 7 de junio de 1809. Una división formada por diez mil hombres, más de una tercera parte de ellos sin fusiles ni otros armamentos, al mando del conde de Noroña, y en la que figuraban el general La Carrera, coronel Morcillo, don Ambrosio de la Cuadra y don José Joaquín Martínez, con distintos mandos. Al frente de las tropas francesas el mariscal Ney, con dieciocho batallones, 1.200 caballos y trece piezas de artillería.
En dicha defensa los resultados de las tropas españolas fueron verdaderamente admirables, pues en la situación de desarme en que estaban fueron capaces de causar 700 bajas a la tropa francesa, mientras que ellos sufrieron unas doscientas. Fue esta acción entre otras las que levanto el espíritu de los gallegos para proseguir la lucha contra Napoleón.

Vigo, (combate de), 22 de octubre de 1702. A la bahía de Vigo había llegado una flota procedente de las posesiones españolas en América, y su gobernador, D. Manuel de Velasco, se acogió al puerto de Vigo, contra el dictamen del virrey de Galicia, que no la creyó allí segura, por más que venía escoltada por veintitrés naves de guerra francesas. Las fuerzas inglesas ocupaban la plaza y eran unos cuatro mil hombres, que por todos los medios intentaron hacerse con los navíos españoles y el cargamento que transportaban, obtando Velasco por hundir las naves antes que verlas en poder del enemigo, perdiendo el ejercito español 2.000 hombres y haciéndose los ingleses con buena parte del botín.

Vigo, (ataque de), 27 de marzo de 1809. El famoso abad de Valladares, apoyado por un respetable cuerpo de tropas, contando con el auxilio del alcalde de Limia y otras poblaciones próximas, se dirigió sobre Vigo que estaba en manos de los franceses al mando del general Chalot, y sus 1.300 hombres. Las tropas al mando del general español Morillo, situadas en el puente de San Payo, acudió en auxilio de los hombres del abad de Valladares, y a los pocos días este mismo general asaltó la plaza, quedando prisionera toda la guarnición.
López Pombo, Luis
López Pombo, Luis


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