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Hospital de Inhábiles de Lugo

jueves, 24 de enero de 2013
MEMORIA DE LUGO-Cuarteles de la ciudad

Los trámites y la financiación para el Hospital de Inhábiles

Lugo tuvo su Hospital de los Inválidos, como París, siendo el conocido como Cuartel de San Fernando, que también se utilizó como hospital durante la Guerra de la Independencia, pero que posteriormente se dedicó a alojamiento de la tropa. El 28 de abril de 1745, se modificaban las Ordenanzas de 31 de enero de 1734, por las que se creaban treinta y tres regimientos de Milicias. Felipe V, a la vista de la utilidad y experiencia de los Inválidos Militares, decide incorporarlos como cuadros de mando. Los componentes de estos regimientos que habiendo servido durante más de doce años quedasen inutilizados para el servicio, serían acreedores a la declaración de inválidos.

Los regimientos de Inválidos se organizan por Real Orden e Instrucción de 7 de julio de 1732 y posteriores. El 20 de mayo de 1748, se dictan las Ordenanzas para el establecimiento de las Compañías de Artilleros Inválidos y sueldos que deben gozar, en las que se determina que los inválidos de Artillería de los batallones o regimientos de Inválidos, se agruparían formando tres compañías, ubicándose cada una de ellas en Cataluña, Valencia y Galicia.

La Real Instrucción de 24 de enero de 1753, establecía los regimientos de Inválidos de Valencia y Cataluña en la ciudad de Toro, donde estaba el regimiento de Inválidos de Castilla. El motivo es la organización de las compañías de Artilleros Inválidos. Al separarse de los regimientos los inválidos de artillería, quedaban tres batallones con dieciocho compañías, que se verán reducidas a nueve.

Carlos III decide una nueva reorganización que se lleva a cabo el 28 de mayo de 1761, a través de un Reglamento para la reducción de los cuerpos de Inválidos a compañías sueltas de esta clase y establecimiento de los inhábiles en Sevilla y San Phelipe. En esta disposición se contempla que los cuatro cuerpos de Hábiles establecidos en las provincias de Castilla, Galicia, Andalucía, y Extremadura, se dividían en compañías sueltas.
Los Hábiles quedan repartidos en Madrid, Castilla la Vieja, Valencia, Navarra y Guipuzcoa, Andalucía, Galicia, Extremadura, y las compañías de Artilleros de Inválidos. Los Inhábiles quedan organizados en veintiseis compañías: ocho en Sevilla, siete en Lugo, tres en Toro y ocho en San Felipe (Valencia).

Cuarteles provisionales para alojamiento

En el consistorio de 17 de julio de 1756, se vio una comunicación del intendente don José de Avilés, sobre la posibilidad de instalar en la ciudad un batallón de inhábiles, unos cuatrocientos o quinientos hombres, con sus oficiales. Necesitaba saber si había cuarteles para acomodarlos, aunque fuesen provisionales. Lo quería Pontevedra pero se contaba con el apoyo del capitán general, marqués de Croix. El Ayuntamiento dio su respuesta favorable el 31 de julio, y el 11 de agosto el intendente comunicaba haber dado curso a la solicitud prometiendo su apoyo.

El 12 de noviembre los regidores don Manuel Valcárcel y don Pedro Vicente Sanjurjo, visitaron en A Coruña al nuevo capitán general entregándole el plano del cuartel. Para asegurar su instalación, ordenó buscar alojamientos en cuarteles provisionales capaces y cómodos. Se buscaron casas que hubo que reparar, pero la falta de edificios con un mínimo de dignidad, hizo que el capitán general advirtiese que si no se corregían las deficiencias, se podría malograr el proyecto.

La obra se financió con un arbitrio sobre el vino

Los maestros de obras de la ciudad regularon el coste en 238.541 reales de vellón que se pretendían obtener del indulto de la contribución de utensilios durante dos años, pero lo rechazó el capitán general que consideró que la cuota de la provincia había que repartirla entre las otras seis.

El 18 de agosto de 1757 se impuso el arbitrio de un cuartillo en arroba de vino del recogido y vendido al por mayor en la provincia, encargándose la recaudación al intendente don Felipe de Avilés. Para agilizar las obras se adelantaban las primeras cantidades del fondo de fortificaciones, que serían recuperadas de lo obtenido del arbitrio.

Comenzó en 1758, los dos años siguientes fue por administración y recaudación de las justicias, pero en 1761 debido al poco producto que daba y para evitar fraudes lo arrendaron a don Benito Pablo Díaz, hasta la cosecha de 1764, recaudándose en total 329.386 reales y 31 maravedis.

En 1765, los cosecheros recurrieron contra el asentista don Felipe Moscoso y Novoa, tesorero de Rentas Provinciales.
De Abel Vilela, Adolfo
De Abel Vilela, Adolfo


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