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La fuente del barrio de San Pedro

jueves, 10 de enero de 2013
Memoria de Lugo. El suministro de agua a la ciudad

La fuente del barrio de San Pedro

Con el traslado de la feria mensual y anual al Campo de San Pedro o de San Roque, como figura en los documentos, en el segundo tercio del siglo XVI, la necesidad de abastecer a las personas y animales que allí concurrían, a los vecinos del barrio y a los transeúntes que pasaban por el Camino Real de Castilla, hizo que se levantase una nueva fuente en 1581 en el mismo lugar en donde estaba la fuente romana de la Medusa, detrás de la capilla de San Roque y de la que fue huerta del parador de Aguilar. El vecindario reclamó su arreglo a través del pedimento presentado en la Real Audiencia por el procurador general, ordenando su construcción con cargo a los fondos de propios de la Ciudad.

El 12 de agosto de 1581, la Justicia, regimiento y procurador general, contrataron con el cantero Gregorio do Barrio la construcción de una fuente en el campo de San pedro, para la que habían mandado hacer traza a ciertos oficiales, posiblemente Juan y Pedro de la Barcena, maestros fontaneros residentes en a Coruña. Barrio había presentado su traza, postura y condiciones el 2 de mayo. El doctor don Andrés de Zarate, del consejo de su majestad y su oidor en la real audiencia del reino de Galicia, fue personalmente a ver el sitio de la fuente, ordenando que le presentasen la traza y condiciones del cantero lucense.

En las condiciones se estipula que tenía que recoger el agua de la fuente vieja de San Pedro y hacer otra donde estaba la pila, localizando los manantiales, haciendo en ellos dos arcos de cantería con su correspondiente depósito para recoger el agua, siendo conducida a la llamada arca mayor a través de los caños de cantería embetunados. De allí saldría mediante uno o dos caños hasta el pilón donde las personas podían recogerla. El agua sobrante pasaría a otro pilón lateral, cuadrado, situado más bajo para que bebiesen las cabalgaduras.

El día 15 de diciembre, Gregorio do Barrio se presentó en el Ayuntamiento para decir que tenía terminada la fuente de San Roque conforme al contrato, pero que le debían cuarenta mil maravedis por otras obras no contenidas en la escritura. La fuente era muy sencilla. Adosada a una pared, con dos caños que echaban agua a un registro que la conducía a un pilón, chafariz o abrevadero para los animales

La obra de Pedro de la Barcena

Por razones técnicas, fallo de los manantiales, y estéticas, año y medio después se hace otra fuente. Mientras que Gregorio do Barrio trabajó en la captación de los manantiales e hizo una fachada sencilla, Pedro de la Barcena, hizo la fuente completa, profundizando en las madres del agua, y con una fachada más artística, en la línea renacentista, que medía 4,5 metros de ancho y 2,5 metros de alto. Una pilastra recorría las esquinas, rematando con un entablamento o cornisa, sobre la que se colocaba un candelero encima de cada pilastra, y en el medio tres almenas. En la parte inferior, dos pilones o chafarices, uno para recoger el agua, de 1,35 por 0,68 metros. El agua tenía que estar más alta en este pilón para que pasase al lateral.

El 16 de mayo de 1583 Pedro de la Barcena contrató con el cantero Juan de Cenero sacar la piedra de cantería para la fuente de San Pedro y
el 1 de noviembre de 1583 los alcaldes ordinarios, dos regidores y el escribano, comprueban in situ que la obra estaba terminada conforme a la traza.

La reforma de 1629

En el consistorio del 31 de diciembre de 1628 se dice que se había dado pregón para hacer la fuente de San Pedro. En las condiciones figuraba recoger el agua que nacía en el manantial que estaba debajo de la ermita de San Roque, y canalizarla con caños de cantería, se rehacía la fachada de la fuente y se lastraba el zaguán con guijarros y un paseo de cantería, cerrado con un murete de pizarra cubierto con capas de granito.

La obra se adjudicó a los maestros de cantería Miguel Arias y Rosendo González. En el consistorio del 18 de mayo de 1629, se dice que estaba hecha la obra perfectamente.

Para evitar la entrada en la ciudad de las caballerías que llevaban a beber a las fuentes públicas, el 21 de junio de 1864, el alcalde propuso hacer un abrevadero y un lavadero en el barrio de San Roque utilizando las aguas de la fuente de San Pedro. En 1866 el arquitecto provincial Rafael de Luque y Lubián los incluyó en el proyecto para el desmonte y arreglo del Campo de San Roque. Las obras estaban terminadas el 30 de junio de 1867.
De Abel Vilela, Adolfo
De Abel Vilela, Adolfo


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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