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La fuente de la Porta Miñá

jueves, 20 de diciembre de 2012
Memoria de Lugo. El suministro de agua a la ciudad

La fuente de la Porta Miñá

La fuente de la Porta Miñá, se menciona en documentos del siglo XII como un pozo. Con motivo de la transformación en fuente se tapa con un marco de madera de roble, cerrándolo con dos losas para que pasasen los carros por encima con seguridad.

En el consistorio de 19 de enero de 1580, el procurador general hace referencia a esta fuente como “la fuente nueva” y dice que tiene las armas reales, que estaba cerrada, que por esa razón las cabalgaduras no podían ir a beber ni pasar libremente las personas y que a pesar de haber pedido que se dejase exenta, no se había hecho.

A raíz del pedimento realizado por el procurador general a la Real Audiencia sobre el estado de las fuentes, el oidor Andrés de Zárate se personó en la ciudad para comprobarlo en septiembre de 1581. En la visita vio que en la Puerta Miñá “está un pozo del que sale gran cantidad de agua, y sacado cerca de la puerta, que se dice la Puerta Miñá, con su caño para chafariz, es un gran provecho de los foreros, vecinos y pasajeros, por la falta de agua que hay para beber las cabalgaduras que van y vienen, como se suele ir en todas partes”. El oidor ordenó que se sacase del pozo una fuente con su chafariz, y para ello mandó depositar 36 ducados.

La fuente fue obra de un equipo formado por canteros trasmeranos, que trabajaban en A Coruña, algunos de la misma familia. Lo encabeza el fontanero Gonzalo de la Bárcena y su primo Pedro de la Bárcena, actuando de aparejador Juan de Caxigal.

El 13 de abril de 1581 se adjudicó la obra a Gonzalo de la Bárcena. En el contrato indica la forma de conducir el agua desde el pozo hasta donde debía de estar asentada la fuente “que es junto la Puerta Miñá”. Se abriría una zanja con la profundidad necesaria para recoger los manantiales del pozo, y si manaban “ha de haber su canalado de piedra de grano, de una parte y de otra, como se acostumbra hacer en semejantes edificios, y cubierta con sus buenas pizarras”.

La fuente estaba en el centro de una pequeña plaza para la gente y cabalgaduras. Frente al albergue había una entrada en rampa para que las caballerías pudiesen bajar a beber. Un canal de desagüe llevaría el agua sobrante fuera de la ciudad. La fuente tenía que llevar un escudo con las armas reales y otro con las de la ciudad.

La fuente renacentista

Lo que se describe en el contrato coincide en parte con lo descubierto en 2005 al rehabilitar el Pazo dede Orban. Un respaldar de piezas de granito, con grapas de hierro por la parte trasera. Pero la fachada se alteró en 1765 al hacer parte del pazo por encima de la fuente, razón por la que no coincide con lo que se refleja en el plano.

A pesar de ser un dibujo elemental el que está con las condiciones, se deduce una fachada con pilastras laterales, con un frontón triangular moldurado rematado con tres candeleros. En la traza figura un escudo en el tímpano, lo que coincide con el hueco dejado por la pieza heráldica que se retiró cuando se cegó en los años 40 del siglo pasado, hoy en el Museo Provincial.

A la izquierda quedaba el chafariz o pilón en donde vertía el agua por dos caños, a la derecha un abrevadero. A los lados escaleras para el acceso de los usuarios por las dos calles. Dos muros o pretiles de protección, con una rampa para acceso de las caballerías, delimitaban un patio que se pavimentó de granito.

Las reformas barrocas

La falta de agua dio lugar a que se desmontara la fuente en 1638. En el mes de septiembre estaba trabajando en la reparación el maestro de cantería Alonso Rodríguez, que canalizó de nuevo el pozo, añadió otro más y dos caños, pasando a tener tres, se desmontó la fuente, se bajó su nivel y se intervino en el contorno.

La segunda modificación fue en 1765. El día 9 de febrero, don José Javier de Armesto y Quiroga, señor de Orban, pide a la Ciudad que le permita “reedificar la casa que tiene sobre la fuente de la Puerta Miñá y adelantar sobre ella para el seguro de dicha casa un arco de diez cuartas de ancho”. Le autorizaron después del reconocimiento que hicieron un regidor y el procurador con el maestro José González Sierra, que hizo los planos.

La fuente pasa de ser abierta, adosada a la fachada oeste de la casa que había, a estar cubierta con una bóveda. Desaparece la cornisa y parte del frontispicio, trasladando los candeleros que la remataban a la nueva fachada de la casa incluyendo como adornos unas placas compostelanas.
De Abel Vilela, Adolfo
De Abel Vilela, Adolfo


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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