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Ya no es calle, sino rotonda

sábado, 10 de noviembre de 2012
Tengo que reconocer que hasta a mi me ha sorprendido que el tema del callejero siga dando tantas vueltas. De tanto girar y girar ya no hablamos de calle, sino de rotonda. Mira que es habitual que el asunto más tonto genere titulares y ya no ríos, sino mares de tinta, pero hombre, esto ya es excesivo.

Cuando se aprobó la barbaridad de la empresa mixta del agua que nos va a costar a todos los lucenses unos buenos millones de euros no se habló tanto del tema en la ciudad, y de hecho se aprobó sin mayor escándalo por parte de los futuros paganos. Imagino que cuando nos suban el recibo un 20% o más nos echaremos las manos a la cabeza y diremos ¿pero cómo no nos avisó nadie de esto? “Es que estaban ustedes debatiendo sobre el nombre de Ramón Ferreiro y no queríamos molestarles”, les contestará el Gobierno Local, tan solícito él.

De las reflexiones que he escuchado en una tertulia de Onda Cero en que tuve el honor de ser invitado, hubo una que me gustó especialmente y que nos recuerda que este tema no sólo va a suponer un gasto para la administración, sino para todos los implicados en el asunto, ya que los comerciantes de la zona e incluso los vecinos, tendrán que rehacer sus tarjetas de visita, bolsas, publicidad, cartelería… Parece una tontería, pero oigan, con la que está cayendo todo ayuda a hundir un negocio que probablemente ya está en la cuerda floja.

Hablando sobre el tema también se me vinieron a la cabeza un par de ideas que, ya que el tema sigue dando la matraca, les voy a poner sobre la mesa (la mesa virtual, hay que decir).

La primera es sobre ese rollo de que “si se dedicó la calle a alguien en su momento por algo sería” como argumento para dejar dicha denominación. No estoy de acuerdo. Hay que tener en cuenta que cuando se nombraron esas calles aquí no había un ayuntamiento elegido por los ciudadanos, sino por designios de la superioridad (es decir, Franco). Así que no es comparable la legitimidad de un nombre puesto hoy día, aunque a mi personalmente no me guste, con la que pudo tener en su momento la que una dictadura impuso sin encomendarse a Dios ni al Diablo (es un decir).

La otra reflexión es más localista, más de Lugo. ¿Quién nos gobierna? Quiero decir, que ahora parece ser que Orozco está a un paso de dar marcha atrás en su apoyo a dedicar una calle a Fraga (que en su momento, a la muerte de Don Manuel fue decidido y manifiesto). ¿Ha reflexionado? ¿Cambia de idea porque de aquella lo dijo porque se le vino a la cabeza? ¿O es que le están presionando sus compañeros de gobierno (léase BNG)?

El juego de las mayorías es como viene en la norma: 13 (11 PSOE y 2 BNG) son más que 12 (PP). Pero eso es una cosa y otra muy diferente es que 2 sean más que 23. Eso no hay matemático que lo explique.

Si cuando murió Fraga tanto PSOE como PP apoyaban dar una calle a Don Manuel y ahora resulta que quienes piensan así son “ultraconservadores” según Bao… ¿No es una cesión por parte de Orozco cambiar la letra de la canción porque le mandan los del Bloque? ¿No es consciente de que así perdieron la Xunta y que, lo que es más grave, tuvieron a Galicia mal gobernada durante cuatro años? ¿Qué hace el BNG pactando con un “ultraconservador” según sus propias palabras?

Cuando Bao dice que el PP no va a poner los nombres a las calles no deja de tener su gracia, porque se considera más legitimado con sus 2 concejales que al PP con 12. Es lo que tiene el nacionalismo (no sé si ponerlo con “c” o con “z” en este caso), que como se considera en la absoluta posesión de la verdad no sólo impone sino que insulta a todo aquel que no piensa como él sin tener en cuenta un pequeño detalle: es la mayoría de la población.

Lugo ha votado mayoritariamente al PP en casi todas las elecciones de los últimos años, aunque alguien debería mirar por qué sacan unos resultados excelentes en las autonómicas y las generales y sólo “buenos” en las locales. Pero en cualquier caso la ciudad no está formada por una panda de “ultraconservadores”, que es la forma democrática de llamar a alguien “fascista” sin que se considere insulto.

Por lo que se ve, entonces, gran parte de Lugo es fascista, al igual que Galicia, que eligió a Don Manuel como presidente durante casi dos décadas, y Orozco, según los términos de Bao, es un “ultraconservador” por pedir una calle para Fraga. Pues hala, ya saben lo que tienen que hacer, abandonen su gobierno.
Latorre Real, Luís
Latorre Real, Luís


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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