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Cuarteles de la ciudad

jueves, 26 de julio de 2012
MEMORIA DE LUGO

Cuarteles de la ciudad

Los estudios en el Colegio Preparatorio Militar

Los estudios en los colegios preparatorios militares, se distribuían en cinco cursos de un año, como los de segunda enseñanza, cursándose las asignaturas en el mismo orden. Para darles validez académica, previo examen, los colegios preparatorios estaban incorporados al instituto de segunda enseñanza de la capital de la provincia. Además de las asignaturas de segunda enseñanza, los alumnos estudiaban las que exigían en el examen para el ingreso en la Academia General Militar.

La edad mínima para ser admitido era de diez años y la máxima de catorce, debiendo tener aprobadas en el instituto las asignaturas de primera enseñanza. También podían estudiar los individuos de la clase de tropa que no tuviesen cumplidos veintiún años, pero tenían que acreditar que estaban en posesión del grado de bachiller.

El curso comenzaba todos los años el 1 de septiembre y terminaba el 1 de junio, continuando los estudios especiales de matemáticas hasta el 15 de julio. Los alumnos eran internos, pero si tenían familiares directos en la ciudad, podían solicitar permiso para ser externos. Los de la clase de tropa eran externos, debiendo estar acuartelados en un edificio militar y sometidos a su régimen y disciplina.

La dirección estaba a cargo de un jefe del Ejército, en situación activa o retirado, el de Lugo era el coronel Antonio Serra, dependiendo de el los profesores, que eran jefes y oficiales del Ejército y civiles. El servicio que exigía el régimen interior del establecimiento lo desempeñaban los profesores militares.

Con la puesta en funcionamiento de los colegios, quedaban suprimidas las academias preparatorias establecidas en las capitales de distrito, incorporándose el personal a los cuerpos a los que pertenecían, o destinado al cuadro de reemplazo a disposición de los directores de las armas respectivas.

En 1892 los alcaldes de las ciudades en donde estaban los colegios, se pusieron en contacto con el de Lugo para comunicarle que viajarían a Madrid a primeros de marzo, para entrevistarse con el ministro de la Guerra y con el jefe de sección de Instrucción militar, para solicitar que los colegios preparatorios tuviesen carácter oficial, concediendo a sus alumnos el derecho a ser examinados en ellos para el ingreso en la Academia General.

Poco beneficio y mucha inversión

El ayuntamiento de Trujillo creó una comisión para elaborar unas bases para la reforma del Colegio Preparatorio Militar. La primera conclusión fue que los beneficios de su instalación eran escasos si se comparaba con las inversiones hechas por el ayuntamiento. Se pedía que fuesen admitidos un número de alumnos en relación a las plazas de la Academia, evitando el examen de ingreso, equiparando estos centros a las academias de Cuba, Filipinas y Puerto Rico.

Consideraban suficiente el número de cien alumnos, ochenta y dos subvencionados con las 15.000 pesetas del ayuntamiento, y los restantes con cargo al ayuntamiento del término municipal al que pertenecía. También se pedía la reserva de cuatro plazas para alumnos externos destinados a hijos de las poblaciones que reuniesen las condiciones reglamentarias y que se les computase el tiempo de preparación para la Academia, como servido en filas, por recibir una educación militar superior a la de los soldados de reemplazo, y semejante a la de los primeros años de la Academia.

El Colegio se suprimió en 1893

El Ayuntamiento de Lugo aceptó las bases, y comisionó al alcalde para que gestionase las reformas con los demás ayuntamientos afectados. El 23 de enero de 1892, se solicitaron formalmente al ministro de la Guerra, pero tres años después de la puesta en funcionamiento, se suprimen tres colegios, entre ellos el de Lugo, procediéndose a la devolución de los edificios a sus propietarios el 18 de diciembre de 1893, que hicieron constar la existencia de notables e importantes deterioros.

El mobiliario y otros efectos fueron distribuidos al Hospital Municipal y a la escuela pública de niños agregada a la Escuela Normal de Maestros, que recibió veintidós mesas de estudio con pupitre. A la Administración de Consumos le dieron una báscula de cien quilos y doce bancos, y a la Casa Municipal de Beneficencia, camas, colchones, ropas, elementos de baño y vajilla y la imagen de la Virgen de las Mercedes. El resto de los objetos religiosos, volvieron a ser entregados al Tercer Regimiento de Montaña el 10 de diciembre de 1896.
De Abel Vilela, Adolfo
De Abel Vilela, Adolfo


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