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Tres lucenses castigados al olvido

jueves, 19 de julio de 2012
El doctor Castro, Bolaño Rivadeneira y Aureliano Pereira, tres lucenses castigados al olvido

Don Juan Francisco de Castro, don José Bolaño Rivadeneira y don Aureliano José Pereira, fueron lucenses un día honrados por sus convecinos por iniciativa del Ayuntamiento. Las placas de mármol que les dedicaron como agradecimiento estuvieron colocadas en la casa números 16-18 de la calle del Doctor Castro, en la número 11 de la Praza Maior y en la número 31 de la Rúa de Armañá, respectivamente. Las tres fueron retiradas con motivo de la rehabilitación de los edificios por sus propietarios sin que se volviesen a restituir como elementos que pertenecen al pueblo y a su memoria histórica.

El 6 de febrero de 2004 la Asociación Cultural Valle-Inclán, solicitó al delegado de la Consellería de Cultura y al alcalde que se obligase a los propietarios de los inmuebles a reponer aquellos testimonios de gratitud, como piezas de propiedad pública, pagadas por suscripción popular o por el propio municipio. La contestación fue con un informe emitido por la Oficina Municipal de Rehabilitación. Según dicho informe en el expediente de la casa número 11 de la Praza Maior, “no consta existencia de lápida” y en la ficha del PEPRI de la casa número 16-18 de Doctor Castro “no figura la existencia de ninguna lápida en el edificio”. En consecuencia el Ayuntamiento parece querer decir que nunca existieron y por ello no tomó ninguna medida a pesar de que en la denuncia se acompañaban fotografías y otra documentación demostrativa de su existencia.

Este proceder burocrático a mi entender se queda corto. Porque la colocación de las placas lo fue en su día para dar cumplimiento a acuerdos municipales que están recogidos en los libros de actas. Y así como el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento, el que en una ficha o en el alzado de una fachada no figuren los faroles de alumbrado público, los cables de electricidad o las cajas de registro del teléfono, no quiere decir que no existan. Porque con respuestas de este tenor da la impresión de que el Ayuntamiento está a favor de los que retiraron las placas y en contra de los ciudadanos que un acto de civismo y justicia reclama su reposición.

El caso del Doctor Castro resulta más contradictorio para el Ayuntamiento porque en el Salón de Plenos, su retrato comparte un lugar destacado con los de varios reyes de España.

El doctor don Juan Francisco Victorio de Castro (1721-1790)

Nació en Lugo el 25 de febero de 1721. Fue abogado, canónigo, arcediano de Dozón, provisor y vicario general del obispado. Un hombre bondadoso al que llamaban "El misericordioso". En su casa había taller para confeccionar ropa y zapatos para los pobres. Era un ilustrado que procuró materializar algunas de sus ideas a través de la labor de la Sociedad Económica de Amigos del Pais fundada en 1783 por el obispo fray Francisco Armañá.
En una casa de la antigua calle de Batitales, se conservaba una placa de mármol dedicada por el Ayuntamiento, el 7 de octubre de 1881, al filósofo, jurisconsulto, promovedor de la prosperidad pública y padre de los pobres. Este concepto de hombre ilustrado y bondadoso figura también en el libro de defunciones de la parroquia de Santiago. Al anotar su fallecimiento, ocurrido el 24 de diciembre de 1790, se hizo constar su pérdida, la de un hijo de Lugo, que era tenido por un honor para la ciudad, no sólo por su sabiduría y literatura, sino también por su misericordia heroica y su ejemplar vida.

José Bolaño Rivadeneira

Nació en Santa María de Constantin, (Baralla) en 1812 y falleció en Lugo el 9 de febrero de 1890. Fue un distinguido jurista que desempeñó diversos cargos en la Diputación, el Ayuntamiento y el juzgado. Hizo un legado de 6.000 pesetas anuales a la Diputación para la creación y sostenimiento de una Escuela de Artes y Oficios que se inauguró el 10 de marzo de 1889, aportando el Ayuntamiento 1.500 pesetas.

El Ayuntamiento lo honró con varias distinciones. El 13 de febrero de 1890 le nombró hijo adoptivo de Lugo. Al transformar en calle el Carril de la Ramella, le dieron su nombre por acuerdo de 1 de agosto de 1904, y el 6 de octubre de 1907, perpetuaron su memoria con una placa colocada en la que fue su casa, la número 11 de la Praza Maior. Fue un acto más de las fiestas patronales. Las autoridades, corporaciones y comisiones invitadas, se reunieron en la Diputación Provincial para dirigirse hasta la iglesia de los Franciscanos para asistir a una misa por su alma. A la salida descubrieron la lápida cuya reposición se reclama
De Abel Vilela, Adolfo
De Abel Vilela, Adolfo


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