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Antonio Lozano Pérez, dibujante y periodista

jueves, 28 de junio de 2012
Orteganos en el mundo

Antonio Lozano Pérez nació en Cariño el día 7 de junio de 1924. Su padre, Antonio Lozano Filgueira, era marinero, y su madre, Cándida Pérez Nebril, redera y labradora, tuvieron 6 hijos a los que sacar adelante con unos recursos más bien escasos. Con esta ausencia de valores económicos añadidos, pronto empezó a destacar su hijo Antonio. Desde que entró en la escuela empezó a destacarse como un buen alumno. Sus padres le permitieron continuar su escolarización porque su maestro les alentaba con sus informaciones sobre su aplicación en los estudios y su inteligencia para comprender cualquier materia. De hecho, llegó un momento, cuando Antonio era un joven de 17 años en que ya podía abandonar la escuela pues no podía enseñarle nada más.

Antonio empezó entonces a poner clases particulares a otros chicos de Cariño en la casa que situada entre la calle de las Angustias y donde hoy se encuentra el Mesón Malveira, a la que todos sus vecinos llamaban la Escuela de la Estrella. Fue allí donde se inició como dibujante, dejando constancia de ello con unas pinturas a tinta china del ratón Mickey en la pared de la sala de la entrada, que actualmente se encuentran ocultas tras la pintura. No son las únicas que se pueden ver en el puerto de Cariño, pues también él es el autor del anagrama de la fábrica de Conservas La Ártica en donde aparece su famosa foca que aún perdura en la fachada de la antigua fábrica.

No estaba Antonio destinado a ser un vecino más del industrioso puerto conservero, por lo que con su tesón, inteligencia y gusto artístico decidió emprender el camino de la emigración. Dejó tras de sí, sin embargo, muy buenos recuerdos entre aquellos que le conocieron y, sobre todo, entre sus alumnos. Los que aún viven, lo recuerdan como viven su mejor maestro, al que todos llamaban Luquitas.

El día 1 de enero de 1949, cuando tenía 25 años emigró a Argentina. Al otro lado del oceano Atlántico inició una vida de trotamundos que le llevó a habitar varias localidades del país austral. En su peregrinaje, se fue curtiendo en diferentes facetas artísticas. Fue poeta, actor, director, dramaturgo teatro y dibujante, pero también periodista de los mas prestigiosos medios de comunicación de la Argentina

En los años 60 regresa a España y crea los dibujos de la cartelera más conocida de la televisión de la época: Vamos a la cama. Estos dibujos animados eran los que anunciaban la terminación de la programación infantil y el paso a la programación adulta con una música muy divertida y un texto, también escrito por Antonio, en el que se aconsejaba a los niños sobre la necesidad de irse a la cama para descansar. El grupo de seis hermanos: Cleo, Teté, Maripí, Pelusín, Colitas y Cuquín, recibía el nombre de Familia Telerin. Curiosamente, estos dibujos animados se le ha asignado su creación a hermanos Santiago y José Luis Moro. Y aunque estos son reconocidos autores de otros dibujos célebres, como pueden ser los diseñados para las diferentes cabeceras del programa concurso Un, Dos, Tres… responda otra vez, como fueron la calabaza Ruperta, la bota Botilde, el Chollo y el Antichollo, el Boom y el Crack, no lo son de la familia infantil.

Antonio Lozano escribió obras teatrales, entre las que hay que destacar De mar a mar, pero la faceta a la quie más tiempo le dedicó fue la de periodista. Estuvo de jefe de la sección de política del periódico argentino El diario y como corresponsal desde Argentina para el periódico gallego El Ideal Gallego.

Sus aficiones artísticas lo consagraron además como magnifico critico de arte, firmando muchos de los artículos de esta sección del periodico La Razón, que lo llegaron a convertir en un referente entre los mas prestigiosos del periodistas especializados en la materia en Argentina

Durante su estancia Santa Cruz de Río Gallegos le ofrecieron la posibilidad de ocurpar la dirección de uno de sus diarios locales, y más tarde, el presidente de la nación Arturo Frondizi le ofreció la cartera del Ministerio de Cultura, algo que rechazó por no tener un salario a la altura del puesto. Este y otros motivos le orientaron a decidirse por trabajar de representante de casas de madera. La empresa iniciará su decadencia, aunque con su ayuda, se recuperará.

Del Sur al Norte, de Río Gallegos a Mar del Plata, donde estableció y regentó una fruteria. Allí fue donde lo encontró la directora de radio y poeta María Wernickle que le ofreció un puesto como ser locutor de una radio de Mar de él Plata que no dejó escapar. Tiempo después, se vió ascendido a director de Radio Televisión Mar del Plata.

La aventura vital y profesional de este cariñés remataría tragicamente el 11 de enero de 1970, en la ciudad en la que se encontraba trabajando Mar del Plata. Un inexplicable accidente de trafico acabó con una fascinante vida de un hombre de 45 años cuando regresaba de cubrir la noticia del 1º Festival del Canto Argentino, en Balcarce, que después se convertirría en uno de los más conocidos de musica argentina, donde ese trágico año para Antonio se dio a conocer el gran colaborador del cantante argentino Jorge Cafrune, el niño Marito.

A su muerte, Lozano dejó mujer y dos hijos.
Entre los pseudonimos que utilizó para sus obras estuvieron lode: Antilope, Luqui, Luquitas y Toño Tuñez.

Texto de la canción que acompañaba a los dibujos animados de la Familia Telerín:

Traigo un recado de parte de la tele:
ya va siendo hora
de que los peques
nos vayamos a la cama
¡¡Hale!!
Vamos a la cama
que hay que descansar
para que mañana
podamos madrugar.

Esta biografía está documentada en la información acopiada por su sobrino-nieto Vicente Anido
Suárez Sandomingo, José Manuel
Suárez Sandomingo, José Manuel


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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