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Vacas sagradas

viernes, 20 de abril de 2012
Es curioso que cuando las cosas vienen chungas se ponen en su sitio temas que deberían haberse revisado cuando iban bien. Por ejemplo, esa revisión que están haciendo de coches oficiales, lujos asiáticos (que tampoco son para tanto salvo excepciones) sueldos astronómicos de jardineros y demás aperturas de caja de Pandora… tiene muchas cosas llamativas pero la que más me asombra es que no se hiciera antes o que se llegara siquiera a plantear. Por muy bien que vayan las cosas ¿quién firma un contrato de 4.000 euros a alguien por arreglar un jardín?, es un decir.

Ayer, revisando el tema de los medicamentos y el gasto farmacéutico me fijé en que hay cosas que se corrigen y con las que estoy de acuerdo y cosas que me parecen peor. Puede que no me haya enterado bien de algún punto, y total, hasta que se apruebe en firme estamos teorizando sobre supuestos, pero ya que estamos a ello…

El sistema sigue partiendo de una percepción falsa en mi opinión: la de la existencia de vacas sagradas. Se supone que un pensionista, por el mero hecho de serlo, tiene menos capacidad adquisitiva que una persona en activo. No entiendo ese razonamiento porque hay pensionistas que se levantan 2.400 euros al mes y trabajadores que cobran 600. Ya sé que hay pocas pensiones de 2.400 euros, pero un principio no se basa en el número de casos sino en el supuesto en sí.

A lo que iba. ¿Por qué un pensionista que tiene garantizados unos ingresos ha de pagar menos por los medicamentos que un trabajador que tal vez el mes que viene esté en la calle? Me vendrán con que un pensionista tiene más probabilidades de gastar dinero en medicamentos por razón de su edad, pero eso se soluciona poniendo límites máximos de gasto por persona.

También al trabajador que cobra 600 euros si le toca pagar el 50% de un medicamento caro le hace la puñeta. El sistema no debería discriminar por una situación personal de este tipo, sino por la renta.

No es lógico que le paguemos los medicamentos a Amancio Ortega cuando esté jubilado (me cae bien el hombre, pero como ejemplo de rico está muy a mano) y no a una persona que lleve un único sueldo de 800 euros al mes a una casa con dos hijos, por ejemplo.

Y ya puestos, el sistema anterior era aún peor. Se le cobraba el 50% de los medicamentos incluso a los parados sin ningún tipo de prestación, lo cual ya es rizar el rizo de la indignidad social. Eso se ha corregido y los parados de larga duración sin ingresos tendrán los medicamentos gratis, siendo los únicos que ahora disfrutarán de esto, que bastante tienen con lo suyo.

Me dirán que ahora un pensionista con 400 €, que también los hay, y probablemente más enfermedades que el trabajador de mi ejemplo ha de pagar medicamentos que hasta hoy le salían gratis. Suena muy dramático y puede que lo sea, porque aunque para esa persona hay un tope de 8 € al mes en medicamentos, esos 8 € para alguien que cobra 400 es una pasta. Acepto esa crítica al nuevo sistema, ya que lo lógico sería poner un mínimo exento.

Pero con lo que no estoy de acuerdo es con que ese mínimo exento sea sólo para jubilados. Tiene que ser para todo el mundo.

Bonos de transporte para estudiantes (muchos de los cuales tienen un móvil que cuesta un riñón), para jubilados (incluidos los de los 2.400 euros al mes), viajes del Imserso o como se llame ahora, Kilómetro cero en su versión provincial de Lugo para chupar votos invitando a marisco, descuentos en el cine, en la óptica, ahora incluso en las tiendas de electrónica… Hoy día si uno es hombre, soltero, tiene entre 30 y 60 años, y trabaja parece que es más gilipollas que el resto de la población. La discriminación positiva no deja de ser discriminación, y una cosa es ayudar a un colectivo concreto y otra ayudar a tantos que los cuatro que quedamos parecemos los apestados de la sociedad. Y si fumas ni te cuento (yo no fumo, por ahí me escapo).

No me caigan en la crítica facilona. Ya sé que las cosas están mal y mucha gente está peor que otra, pero no seamos falsos. Yo les estoy diciendo que precisamente el criterio a considerar debería ser el de ingresos, no el del grupo de pertenencia y que me parece más dramática la situación de un padre de familia que cobra 600 euros que el de un jubileta que se levanta 2000. No me vendan a la pobre abuelita que vende cajas de cerillas para llegar a final de mes para usar mis impuestos y pagar los fármacos del señor Ortega (insisto, de veras que me cae bien). También les puedo hablar yo de gente que no sabe cómo van a comer en su casa de cuatro personas porque no hay ingresos y encima tiene que pagar el 50% de esas mismas medicinas.

Las vacas sagradas, en la India. Y como esto siga así no sé lo que durarán, que hay que comer de algo.
Latorre Real, Luís
Latorre Real, Luís


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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