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Rafael Armada Sagrera

jueves, 23 de febrero de 2012
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Rafael Armada Sagrera

En la extensa nómina de personajes de la familia Armada figuran todo tipo de profesionales, desde los artesanos de la palabra gallega como Ramón, hasta banqueros como Crisanto, y entre los dos extremos se encuentran empresarios, abogados, médicos, etc.

Rafael fue hijo del poeta ortigueirés Ramón Armada Teixeiro. De él heredó su vena literaria que puso en valor desde sus más tiernos años infantiles, pues fue el primer director de aquel periódico estudiantil llamado “El Escolar”, que José María Lage, a la sazón, director de la escuela graduada de Ortigueira, pusiera en marcha en los primeros años del siglo XX. Según cuenta Rafael: “fui su fundador y Director cuando el soñar de los trece años. En Cuba conservaba la colección completa de este periódico infantil y en Cuba se quedó. Su primer título fue El Gallego y cuando la publicación del segundo número le cambiamos el nombre por El Escolar. El inolvidable profesor Dn. José María Lage, me lo pidió”.

Este breve texto pertenece a una carta fechada el 4 de diciembre de 1969 en San Juan de Puerto Rico, uno de los países en que Rafael tuvo que recalar y domiciliarse tras el triunfo de la Revolución Cubana que le llevó a exiliarse a su pesar. En La Habana hubo que dejar todos sus recuerdos, toda su historia familiar, todas las obras y artículos de su padre, y también sus propias colecciones, entre ellas la de los ejemplares del periódico colegial, una gaceta que fue la primera de su clase en España.

Cuando Rafael Armada inició su actividad empresarial como fabricante de galletas y chocolates, en Cuba ya hacia algún tiempo que se desarrollaba la tradición artesanal de mezclar el chocolate con harina de Castilla para hacer las bolas de Baracoa que luego pasaron a crear los cimientos de su industrialización. La primera fábrica chocolatera cubana se fundó en Santiago de Cuba en los primeros años del siglo XX con el nombre fue de La India. Más tarde le sucederían La Española, Baguer, La Estrella y Armada. Esta última era propiedad de Rafael Armada y sus socios y sus productos eran conocidos en toda la isla por sus deliciosos sabores.

En 1922, Rafael le rindió un homenaje a su padre fallecido dos años antes creando la Institución Armada Teixeiro. Esta entidad tenía carácter benéfico y estaba financiada por la fábrica de chocolates La Gloria, negocio propiedad de la razón social Solo y Armada. La sociedad asistencial se hizo cargo de ofrecer una comida a perpetuidad a las nenas que se educaban en el Colexio de San Vicente de Paul.

Además de empresario, Rafael un autor prolijo de obras en la que desbordaba una prosa poética muy singular, a las que llevó en muchas ocasiones sus propios recuerdos y las estampas cotidianas de los personajes de Ortigueira y de la belleza natural de la tierra de su padre. Algunos de estos parajes más reconocibles aparecen en sus obras Embrujo en color o Del fondo de mi arqueta.

Las cualidades que más destacan de Rafael Armada aquellos que le conocieron son su amabilidad y su entrega a los demás. Manoel López Foxo decía, en un artículo publicado en las páginas de La Voz de Ortigueira el 7 de noviembre de 1985, que el autor-empresario “fixo chegar ás miñas máns unha carta e un poema de Curros Enríquez, xunto cunha poesía do pai. E tampouco podería esquecer aquí que cando a Asociación Cultural Ramón Cabanillas daba os seus primeiros pasos -con muitos proxectos pero sen unha peseta-, chegounos un cheque de Rafael Armada Sagrera. E que cheque! Mil dólares para que en colaboración co sempre afectuoso David Foxo melloren no posible a homenaxe a Ramón Armada Teixeiro”.

Rafael firmó sus escritos con su propio nombre, pero también con seudónimos, uno de ellos fue el de El Abate de Laxás. Además de las obras ya citadas podemos mencionar otras como: Las vacaciones de un bombón de chocolate (1970), La leyenda del rosal de la rosa blanca (1973), Por los caminos: (tres hornadas) (1974), Cruz de amor y caridad: [diario de un humano amor] (1975), Pastoreando belleza: (tres hornadas) (1977), Rezagos de correspondencia (1981), Desgaje (1984), En los taciturnos silencios (1986).

Rafael falleció el 23 de octubre de 1986 en la ciudad norteamericana de Miami, pero sus libros le hacen tomar nueva vida con cada lectura. Para quien desee aproximarse a su obra no tiene más que buscarla en la Biblioteca de Ortigueira o en cualquier otra, donde a buen seguro hallará alguno de sus títulos.
Suárez Sandomingo, José Manuel
Suárez Sandomingo, José Manuel


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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