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José Lage Sierra, ortegano en Uruguay

jueves, 15 de diciembre de 2011
Orteganos en el mundo

José Lage Sierra, un artista de reconocido prestigio en Uruguay

José Lage Sierra nació en la parroquia de Ladrido (Ortigueira), el día de Navidad de 1916, pero, a la temprana edad de 10 años, se tuvo marchar para Uruguay con su madre y su hermano, para reunirse en Montevideo con Manuel, su padre, que trabajaba en un banco en la capital, donde él se acabó estableciendo y desarrollando toda su vida. Una larga vida de más de 90 años en la que desplegó diferentes aspectos de su rica personalidad artística.
Realizó sus estudios en el colegio de San Vicente de Paúl, a donde asistió desde que llegó a Montevideo. Su maestra Cora Outeiro Brum se percató de sus grandes aptitudes para el dibujo por lo que le motivó para que las perfeccionará, llegando a exponer sus trabajos dentro y fuera del centro educativo. A lo largo de su vida, su pintura ha sido testimonio de su valía como artista plástico, pero sólo se dedicó a ella de forma aficionada, aunque ha expuesto públicamente sus cuadros en múltiples ocasiones.
Pero si uno va a Montevideo y quiere preguntar por él habrá que llamarlo por su nombre artístico, por el que es mucho más conocido: Pepe Montoya. Este nombre, que en España se correspondería más con un ciudadano de Andalucia que de Galicia, es el que él adoptó, precisamente por que toda su vida la dedicó a impartir clases de guitarra y baile andaluz en el Ballet España. Una profesión a la que accedió tras una fuerte oposición de un padre que no quería que su hijo se convirtiese en bailarín.
José Lage, por tanto, ha sido un emigrante gallego atípico, peculiar. A pesar de ello, sus orígenes gallegos han estado siempre presentes, no sólo por que su magisterio profesional, que lo ha impartido de forma continuada durante más de 60 años en el Centro Gallego de Montevideo, del que ya habia sido su alumno, sino por haber llevado una vida austera y de firmes convicciones. Los que lo conocen lo describen como un gran comunicador del que se aprende mucho simplemente con escucharlo.
Desde hace unos años su vida está recogida en el libro de Manuel Losa Catro historias de emigrantes, editado por la Editorial Galaxia también en castellano, en el que comparte protagonismo con otros tres gallegos de Uruguay. Autor y biografiado eran dos viejos conocidos, con más de medio siglo de estrecha relación, pero para dar cuerpo a sus datos, el primero necesitó de más de tres horas de conversación en las que se fueron desgranado, como él mismo dice, Pepe escenificó “casi un monólogo increible, saltando de un tema a otro con gran rapidez, gran memoria y emotividad. Sus ojos vidriosos denotaban claramente su estado de ánimo”.
Antes que este documento vital, ya otros autores lo habían tenido en cuenta en sus escritos. Así Eduardo Blanco Amor había dicho de él: “Pepe Montoya es un autodidacta en una de las artes de más severa aprendizaje, el baile andaluz. Lejos del magisterio tradicional de las escuelas españolas y de la impregnación del ambiente racial que son los que van modelando con sus lecciones el alma y el cuerpo de los bailarines, Montoya consigue llegar a su arte concisa, ceñida, clásica, con estilo que parece estar de vuelta de tantas cosas, añadiendo, No sé cómo fue posible este milagro, pero ahí está. Un arte maduro, reflexivo y sueldo a la vez, una espontaneidad fluida y controlada al mismo tiempo; una emoción viril donde es tanto lo que se insinúa como lo que se dice, es una sabiduría de las formas, junto con una admirable plasticidad, hecha de ritmo y de fuerza interior. He aquí algo que puede decirse de este bailarín intuitivo, magnífico, que desenvuelve en Uruguay la lejana semilla de un arte misterioso, ritual, que hasta él era un arte de iniciación directa en los ritos de Andalucía”.
La Federación de Instituciones Españolas en Uruguay le ha concedido por unanimidad una mención especial de su Premio Colón 2011 que le ha sido entregado por su presidente Jorge Torres Cantalapiedra, que había sido alumno suyo, y de quien recordaba sus primeros pasos y lo muy cascarrabias que era.
El arte del flamenco de José Lage ha quedado encauzado en Uruguay por muchos años, ya que allí imparten clases sus alumnas y alumnos con gran profesionalidad, reflejando en sus currículos el autor e inspirador de sus enseñanzas, dada su reconocida autoridad artística.
Suárez Sandomingo, José Manuel
Suárez Sandomingo, José Manuel


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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