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Mis recuerdos de un San Froilán

miércoles, 17 de noviembre de 2004
Este año (2004) las fiestas patronales o fiestas grandes de Lugo, San Froilán, están de aniversario, quizás no sea el aniversario más concreto, si mezclamos fiestas y mercados, pues algo de jolgorio ya debía haber allá por el siglo XII, o por lo menos eso parécese querer reflejar en las arcadas románicas que permiten el acceso desde la nave izquierda en la Catedral a la capilla del Pilar, las representaciones pétreas que allí vemos precisamente no hacen alusión al Mester de Clerecía sino al contrario al Mester de Juglaría, de todo ello nos puede dar buena cuenta el docto clérigo y arqueólogo don Jaime Delgado Gómez. Como es natural un servidor por entonces no existía, a no ser que fuesen sus genes en anteriores generaciones, algo así como treinta y seis antes que él.

Los primeros recuerdos que tengo de nuestras fiestas patronales son relativamente recientes, se remontan a 1973, hacía unos meses que había dejado mi casa natal de Chancia para residir de prestado en la ciudad amurallada. Fue una experiencia más de la vida, hoy por hoy casi anecdótica, todo me resultaba grande crecido muy diferente a las fiestas de mi parroquia san Cosme de Nullán, allí con un día teníamos fiestas de sobra, aquí dieron comienzo el día cuatro de octubre a las siete de la tarde con disparos de foguetes, grupos de gaiteros por las calles más céntricas y los primeros bailes más o menos una hora más tarde a los acordes de la Orquesta Orquídea Robinsón, luego los descansos, visita obligada a las barracas y regreso a la Fonda López, en la Ronda da Muralla. Donde José López, cabeza de familia y hombre sufrido nos soportaba a muchos que por primera vez teníamos contacto con la urbe. Aquel hombre un día de un mes de 1959 nos hizo un gran favor a los que nos gusta la historia, hasta su fonda se acercó su paisano el courulense Santiago Crespo Raposo, con la finalidad de vender una antigualla que había encontrado mientas cavaba en una zona sepulcral de Torre Cabreira, creo que corresponde a la parroquia de San Pedro de Carbedo, el amigo José López no le gustó la idea que dicha chatarra fuera vendida por cuatro reales y los dos juntos fueron a hablar con Manuel Vázquez Seijas, Manolo das Pedras y gracias a su interes hoy podemos contemplar en una vitrina del Museo Provincial la magnífica tabla de hospitalidad de Carbedo, que corresponde al año 28 de nuestra Era.

Pero regresemos al San Froilán del 73, con sus barracas instaladas a lo largo de la avenida de Rodríguez Mourelo, donde había atracciones para mayores y menores; entre las primeras tuvo gran éxito la india en cueros, no era más que la proyección de una simple película en 8mm cuyo titulo lo dice todo, ver entonces a una mujer en cueros, aún no sé como no hubo homilías censurando la moral de los que fuimos ver tal desaguisado. Si lo anterior sonaba más a un engaño camuflado que a una atracción, otro tanto podría decir de la mujer serpiente, donde una niña con su cuerpo materialmente metido en una caja y con un pañuelo alrededor de su cuello del que salía una larga cola de falsa serpiente contestaba a unas preguntas que le hacía otro de la misma camarilla con intereses en el negocio. De mal gusto y hoy quizás prohibido era la exposición pública de las gemelas más gordas del mundo, así rezaba el letrero de entrada a la barraca; no recuerdo el peso de cada una, supongo que más de 180 kg. Mientras ellas se abanicaban las tetas y de vez en cuando también daban brisa y vientecillo a las partes bajas los chorlitos pagamos por ver unas super gordas, claro que eran tiempos en los que tampoco había abundancia de nada.

Por entonces Trapero Pardo andaba muy liado con Pelúdez, quería reflejar en los comentarios diarios entre Pelúdez y Filomena lo que pasaba en las fiestas, hacer mención a las masas corales de Monforte, Chantada, Mondoñedo y Sarria que el día cinco actuaron en la Plaza Mayor, entonces Plaza de España, el título genérico era "Así Canta Galicia". Luego verbenas, en la misma plaza y Plaza de A Milagrosa. Al día siguiente volví con Trapero para ver la "Batalla de Flores", con desfiles de carrozas acompañadas por grupos folklóricos, bandas de música, grupos de majorettes, rondallas y bandas infantiles de tambores y cornetas, para mí todo era nuevo diferente a lo del pueblo, pero teniendo cuidado con los veinte duros que llevaba en la cartera, ya entonces había descuidaderos y maleantes. Ha sido en dichas fiestas donde por primera vez escuche una misa en gallego, fue en el Parque de Rosalía de Castro, durante la celebración eucarística actuó una Masa Coral de Santiago de Compostela, por fin había comprendido que o noso galego servía pra falar na cidade. Aquel día, Domingo das Mozas, igual que ahora fueron muchos los forasteros que se acercaron a la ciudad, hubo venta de ganado, principalmente cabalar debajo del mirador del Parque, creo que ahora se llama Paseo Villa de Foz; de cestos, aperos, forja y charros de barro en la Avda. Doctor García Portela. Posiblemente aquel paseo con Trapaceiro fuese el inicio de mi afición por la etnografía y en definitiva por el gran y muy olvidado patrimonio rural.

Uno de esos días, ya con la cartera bastante menguada me acerque a ver el espectáculo "El Pozo de la Muerte", algo novedoso para mí, pero muy arraigado en nuestras fiestas patronales, a la primera ocasión que tuve comentario con Trapero referente a dicho espectáculo, y su respuesta, -"Mira meu neno eses homes estan tolos, calquer día deixan as costrelas no sitio, xa se matou un diles e parece que os outros que aínda quedan vivos queren facer o mesmo".- Sí don José, la verdad sentí miedo ver como daban vueltas en horizontal montados en esas motos, por este año no volveré, no vaya a ser que pueda pasar algo malo-.

Estaba la semana bien entrada, era miércoles día diez, ese día muchos lo vivimos con ilusión y con una atracción apta para jóvenes, mayores, viudos y viudas, era nada menos que el Gran Premio Motorista de San Froilán, el circuito, toda la ronda de la muralla, que entonces tenía varios nombres, entre ellos Ronda de los Caídos, Ronda de Castilla, etc... también hubo bailoteo, partido de baloncesto en el Palacio de los Deportes, debajo de las cuestas del Parque de Rosalía de Castro, y los más afortunados en poder sobar carnes aprovechaban las cuestas del parque para lo que se terciase, es decir antes más o menos como ahora.

Al siguiente día, es decir el once, no recuerdo mucho que destacase de los otros días, al no ser el Festival Dedicado a la Juventud, así rezaba el programa. Tuvo lugar en la Plaza de Santa María con la participación entre otros de Camilo Sesto y Emilio José que había sido el último ganador del Festival de Benidorm. En deportes, citar dos partidos de baloncesto que eran el tercer y cuarto y verbena en la Plaza Mayor, como no era menos a "gossar" las y los que podían. Y por fin llegamos al ultimo día, igual que en los san Fermines, pobre de mí, no lo digo por el final de las fiestas más bien era cuestión de pelas, el monedero con unas perras y en la cartera el DNI por si fuese necesario enseñarlo. Por la mañana dianas y alboradas, como casi todos los días la Banda Municipal daba su obligado concierto en la entonces Plaza de España, y al referirme a la banda municipal me refiero a los que tocaban instrumentos musicales. –Lo digo, por que ya en aquellas fechas en voz baja, casi susurrada al oído uno podía escuchar aquello de que la banda municipal no era la que actuaba en el templete de la Plaza Mayor, como soy bastante corto de mollera no sé a que podía referirse dicho comentario...,- Fue un día en que los peques lo pasaron en grande, hubo gran festival infantil con las actuaciones de Paquito Cano que era el ídolo infantil de entonces, y los payasos Fani y Kino, el enanito bailarín ruso Vikosky, el ilusionista Kguas, el trío de payasos Galy, Fran y Carly, malabaristas y equilibristas, todo para que los niños se divirtiesen y las señoras pudiesen cotillear, eso sí vigilando a sus maridos pues eran días de trabajo extra en los locales y habitaciones situados en la calle del Miño y Rinconada del mismo nombre.
López Pombo, Luis
López Pombo, Luis


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