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Kaleborrokeishon

jueves, 11 de agosto de 2011
Siempre he sido admirador confeso del pueblo británico. Les envidio, sin paliativos, muchos de sus usos y costumbres, tradiciones y la serenidad con que se han enfrentado históricamente al desastre: sin la resistencia numantina de la “pérfida Albión”, Europa probablemente hoy se llamaría Germania y todos hablaríamos alemán fluido; han inventado cosas tan útiles para el mundo como la máquina de vapor y la democracia; nos han dado el idioma que, por mediación de los Estados Unidos, se ha convertido en el vehículo de comunicación del mundo civilizado… Y ya ven la que tienen liada.

Cuando uno ve las imágenes de los disturbios, las cerca de mil detenciones, los incendios y los saqueos que se dan en el marchoso Londres, no puede menos que echarse a temblar, sobre todo cuando sale en el telediario una mema diciendo que “hacemos esto para demostrar que lo podemos hacer” y se constata que algunos de los asaltantes tienen tan sólo 9 años de edad. 9 años, sí, lo he escrito bien. Sin ir más lejos ayer un chaval de 11 años se declaraba culpable en un tribunal británico de pertenecer a una de las bandas que estaban montando el Cristo.

Ha salido el señor David (deivid) Cameron a condenar con fuerza esta noche de los cristales rotos a la inglesa, y, con un par de huevos, a echar una parte importante de la culpa a los papás de los críos que andan por ahí en plan “kaleborrokeishon”. Pues ole por el señor Cameron. Evidentemente, uno puede decir lo que quiera sobre la crisis, la pérdida de autoridad de la policía, la desesperación de una generación sin futuro y todas esas cosas, pero si un crío de 9 años anda por la calle encapuchado rompiendo escaparates para mangar la Playstation que no le quisieron comprar sus padres, es obvio que el Estado ahí poco tiene que ver. La pregunta es: ¿qué coño hace ese crío en la calle a esas horas bate en mano? ¿Dónde están sus padres? ¿De veras alguien piensa que este niño rompe el escaparate como protesta y no para agenciarse algo?

Imagínense ahora la situación en España. De veras, no es broma. Los titulares serían algo como “Disturbios en Leganés arrasan cuatro comercios”; “Detenidos tres menores de 9 años que participaban en el asalto de Leganés”; “Zapatero propone una vía de diálogo con los menores de España para acordar el fin de la violencia”; “Esperanza Aguirre pide mano dura para los niños vandálicos”; “Uno de los menores, hijo del Ministro de Justicia”, “Creada una comisión de estudio de las causas del conflicto”, “Zapatero se reúne con UNICEF para diagnosticar las causas mientras Leganés sigue ardiendo”, “IU condena la actuación de los bomberos en Leganés por apagar la llama de la libertad de expresión”, “El Parlamento acuerda, tres años después de los hechos, condenar la violencia de Leganés”…

Desde luego ningún líder político, salvo tal vez Esperanza Aguirre, se atrevería a decir lo que ha dicho David Cameron, aunque todos lo pensaríamos. En este momento en que “papá Estado” tiene que apandar con la culpa de todos los males, es impopular y políticamente incorrecto decirle a la gente que la sociedad no la crean las administraciones, o al menos no ellas solas. En el colegio te pueden dar cultura, pero la educación la recibes en tu casa.

A la vista de todo esto, lo único que nos queda es darnos con un canto en los dientes porque aquí lo más que ha pasado en la protestas es el robo de una gorra a un guardia civil, al menos por ahora. La cosa es que en España lo malo lo copiamos a toda leche, a ver si también imitamos la valentía de sus líderes.
Latorre Real, Luís
Latorre Real, Luís


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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