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A jugar!

miércoles, 05 de enero de 2011
La escuela de la vida: A jugar!

Encontrar el juguete adecuado para cada niño es un entretenimiento interesante, pero que requiere de ciertas habilidades por parte de los padres. La primera es la observación de cuales son los centros de interés del niño. ¿Es un niño que se entretiene con cualquier cosa o que sólo le gustan los juegos activos o los de concentración? La segunda cualidad es la de saber interaccionar con sus hijos. Hablar con los hijos ayuda a saber por que prefieren un juguete y no otro; que ven de atractivo en un coche o en una casita, en un juego de mesa o en un mecano para montar. Y, por último, está la capacidad para evaluar el valor intrínseco de los juguetes, pues el juego es la actividad infantil por excelencia, un instrumento educativo natural, a través del que se relaciona e interpreta el mundo que le rodea.

El juego es un acto espontáneo en el niño. Cualquier cosa le sirve para divertirse. Primero, juega con el que más a mano tiene: su propio cuerpo. Luego con los objetos que se encuentran a su alcance y, por fin, acabará usando su imaginación para idear juegos que no necesitan de juguetes específicos y que lo llevarán a establecer conexiones con los demás a través del acto y la palabra.

Así pues, los padres deberán buscar ese juguete o juego que esté en consonancia con su edad, personalidad y que, además, pueda serle útil para comprender e imaginar su entorno. Los juegos de los niños son expresión de sus emociones y, por lo tanto, repercutirán en su socialización y aprendizajes posteriores.

Según los expertos, los niños dedican, hasta los 6 años, un promedio de 17.000 horas a jugar. Parece que ya sudamos cuando trasladamos esa cantidad de tiempo a una actividad laboral de adulto, pero su razón está en que los niños sienten una inclinación natural a jugar, o, lo que es lo mismo, a transformar todas sus actividades en juegos, ya sea comer, pasear, estar a la cola en un supermercado o cualquier otra considerada por el adulto como una tarea poco lúdica.

Los padres que prestan todo el año atención a sus hijos no tendrán ningún problema a la hora de elegir estos días el juguete más idóneo. Más difícil lo tendrán los que no lo hicieron, ya que tendrán ellos mismos que jugar a la ruleta rusa, y si aciertan creerán que el mérito es suyo y, sino, le echarán la culpa al niño, que no sabe valorar nunca lo que se le da.
Suárez Sandomingo, José Manuel
Suárez Sandomingo, José Manuel


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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