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Enriqueta Otero: “Cuando Miguel Hernández escribió VIENTOS DEL PUEBLO, yo estaba allí”

lunes, 26 de julio de 2010
(Reportaje confeccionado en Lugo el año 1982, como trabajo para la Facultad de Ciencias de Información. Hasta ahora, permaneció inédito)

“Cuando Miguel Hernández escribió el poema VIENTOS DEL PUEBLO, yo estaba presente”, afirma Enriqueta Otero, la que a sí misma se define como “vieja luchadora”.
Se llama ENRIQUETA OTERO BLANCO. Es posible verla a diario por las calles lucenses con sus dos muletas (“herencia de las cárceles franquistas”, afirma), un poncho multicolor si hace buen tiempo o una capa pluvial si la lluvia arrecia. Y una tremenda carga de utópicas ilusiones sobre sus espaldas. Sueña con su “Universidad Popular”, con la asociación cultural O Carriño en la que lo es todo, sueña -en fin- con su campaña de rescate de las viejas escuelas que en nuestro campo van quedando abandonadas.

En Ciudad Lineal
“Lo escribió en Ciudad Lineal, afirma... Allí estaba la 46 división en descanso. Primero se llamó “Primera Brigada Movil de Choque”. Estaba siempre en primera linea de combate. Después, 46 división, que la mandó Valentín González, el tristemente famoso Campesino. Allí coincidímos Miguel Hernández y Enriqueta Otero”.
“Pero a mi me interesa, ¡oyes, Julio!, hacer una conexión con este momento que vivimos... ¿qué diría Miguel hernández, víctima de aquella dictadura tremenda y que ahora querían resucitar? ¿Qué diría? ¿Qué poema le saldría del corazón?.
“Yo le vi, sentado a la americana, con las piernas encima de los brazos del sillón, y riéndose con esa risa sencilla, de limpieza de corazón que él tenía, con unas alpargatas muy originales porque solo llevaban unas tirillas de esparto muy curiosas. Y me acuerdo de otro detalle: ¿Ves este relojito que llevo aquí colgado? -me muestra su inseparable reloj “de bolsillo”- Me es muy útil.
Pues bien: Yo tenía un relojito oscuro. No era negro, pero si oscuro. Y me dijo Miguel: ¡Anda!... ¿No se para?. Me dijo algo más que ahora no recuerdo, unos chistes... Vi que le gustaba el reloj y se lo di.
Recuerdo que borraba, se reía, hablaba... me hablaba del reloj, de otras muchas cosas, y seguía escribiendo “Vientos del pueblo”.
- ¿Hizo muchas correcciones?.
- “No. Pero se ve que estaba pensando en ello. Porque estaba con el relojito y sonriendo. Y hacía un borrón, o escribía dos o tres palabtras... Así suelen trabajar los artistas, así suelen trabajar los genios. Que no es eso de sentarse y ahora me pongo a esto, me preparo y lo hago...

Y vuelvo a decirte, Julio, ¿Cómo vería él ahora este momento de España?¿Qué poema escribiría? Estoy segura que diría: “Vientos del pueblo, haceros conmigo huracán para borrar todos lo absurdos humanos de querer volver otra vez a someter a España a una dictadura tremenda”.
- Centrar la conversación con Enriqueta es poco menos que imposible. Elucubra, dogmatiza, apostrofa... Divaga. Y a duras penas consigo que vuelva al tema de Miguel Hernández y su poema.

Un general italiano pierde su fajín
- Recuerda, Enriqueta, ¿En qué fecha pudo escribir Miguel este poema?.
- “No había sido todavía la batalla de Guadalajara, porque recuerdo que tras ésta, ya, lo leyó Miguel. Tras esta batalla recuerdo que estábamos todos muy contentos porque se había escapado un general italiano dejándose su fajín... estábamos en Fresno del Toroto, donde la 46 división tenía un hogar del soldado. Yo he “argallado” la creación de estos hogares para que los soldados que tenían permiso no se disiparan, no se marcharan a los prostíbulos, al vicio. Allí tenían su sitio, allí se impartía cultura... Ellos mismos, los soldados, suscitaban los temas culturales de su interés.
- ¿En qué lugar lo escribió?
- En unos hoteles que había en Ciudad Lineal, semivacíos. Parecían gemelos, todos muy blanquitos. En uno de aquellos sitios estaba instalado provisionalmente el Estado Mayor en uno de sus descansos.

Quien me diera volver a verlo ante los soldados...
- ¿No puede concretar fechas?
- No puedo... Y eso que no tengo amnesia progresiva. Pero no sé... Puedo decirte que recitó “Vientos del Pueblo” en Fresno del Toroto, en un recital que allí se celebraba. Después, también lo recitó en el frente. ¡Maravilloso!. Quien me diera volver a verlo ante los soldados, con aquel acento semiandaluz que tenía:

“Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta”.

- Pero Julio ¡no te fijes en esta anécdota!. Fíjate en Miguel, hoy. ¿Qué importantia tiene que haya escrito Vientos del Pueblo en plena lucha y en el combate?. ¿Qué importancia tiene que haya escrito muchísimo en AL ATAQUE, periódico de la Unidad, y que perteneciera a la 46 división?. Yo le veía haciendo eso de una manera sencilla. Por eso creo que no es más que una anécdota que yo le diera el relojito cuando escribía

“hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada”.

- Y usted, ¿qué hacía allí?
- Yo ¿allí?. ¡Lo que podía!. Entre ello, organizando centros de cultura que se llamaban “Milicias de la cultura”. Fue un chispazo inmenso en España que hizo durante tres años el ejército republicano, y que luego solo tuvo reflejo en un chispazo en Méjico, pero durante la paz. Durante la guerra, los combates, las batallas, la estrella de cinco puntas y el libro abierto, símbolo de Milicias de la cultura, figuró en todas las unidcades. Cuando se nos deshacía nuestra chabola cultural, a los pocos momentos, estaba reconstruída. No se habla de ello y debiera conocerse. Y hogares del soldado... para aprender mil cosas.
- ¿cuándo fue el primer recital de este poema?
- No lo recuerdo. Lo que sí recuerdo es su imagen, la imagen de Miguel cuando ante los soldados y en pleno campo lo recitaba... Lo tengo grabado en el corazón.
- Es vigente hoy Miguel Hernández?.
- Y tan vigente... Te diré como prueba de la vigencia que para mi tiene, que la asociación que yo fundé, O Carriño, que es a modo de una Universidad como la de Cartagena, tiene distintas secciones; una de ellas poética. Esta sección se llama Miguel, en honor a Miguel Hernández, el imperecedero poeta. Miguel, entonces y hoy. Entonces, en Milicias de la Cultura. No dejamos un solo analfabeto en todo el ejército republicano. No era que los rojos nos comiéramos a los curas. Era que “los rojos” fuimos capaces de organizar en pleno combate las Milicias de la Cultura, ejemplo en el mundo entero.

En 1937, vio la luz “Vientos del pueblo”. Estaba dedicado a Vicente Aleixandre: “Vicente: A nosotros, que hemos nacido poetas entre todos los hombres, nos ha hecho poetas la vida junto a todos los hombres. Nosotros venimos brotando del manantial de las guitarras acogidas por el pueblo, y cada poeta que muere, deja en manos de otro, como una herencia, un instrumentos que viene rodando desde la eternidad de la nada a nuestro corazón esparcido...”.
45 años después, todavía es posible guardar este recuerdo que Enriqueta en su fervor político considera anecdótico y para mi es vital. Todavía hay un testigo presencial del nacimiento de “Vientos del pueblo”, todavía hay alguien que le escucho decir:
“Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas”.
Xiz, Xulio
Xiz, Xulio


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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