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El hombre que cumplió su palabra

martes, 23 de febrero de 2010
Ilusiona caminar por el paseo del Miño, o seguir desde el coche como se van fraguando los primeros pasos del nuevo puente. Por ser los primeros, no deja de llamar la atención el despliegue de medios, la maquinaria pesada a pleno rendimiento y una auténtica legión humana que no sólo está construyendo una obra civil, está armando los cimientos del futuro de esta ciudad y de esta provincia.

Cuando leí que por fin las reuniones y gestiones de lustros tomaban cuerpo y alguien nos escuchaba al otro lado, me dije a mí mismo: ya está, ahora sí es irreversible. Pensé, como todos los lucenses, en los interminables atascos que terminan por desquiciarnos, en la incomodidad del obligado rodeo que nos evita zambullirnos en la marea de conductores enojados. Me acordé de la paciencia infinita de los vecinos de A Ponte, Piugos, Coeses, San Xoan do Campo, de todos los que deseaban como agua de mayo que la llamada fuese atendida. Y no sólo se atendió, sino que se empeñó una palabra, y no sólo se empeñó, sino que se cumplió, se está cumpliendo.

Personalmente, y aparte de la prioridad absoluta a vecinos y usuarios, medité sobre las demás opciones que nos ofrece la nueva construcción. El puente romano, y con éste dejé escapar una sonrisa. Y no es para menos, con su moderno hermano, nuestro milenario puente podrá descansar, y presumirá: además de los siglos he aguantado el paso feroz de millones de estos cacharros. Es de justicia su descanso. Si la muralla es un Patrimonio Mundial, no menos lo es él, se lo ha ganado a pulso, es un patrimonio de todos, historia viva de Lugo y herencia de aquel legendario Lucus Augusti, que precisamente por este cansado pero recio puente, y a través de su calzada número XIX, unía a las tres joyas imperiales del noroeste de Hispania; Bracara, Asturica y Lucus. Las tres mágicas, las tres grandiosas y fundidas en un abrazo por la A-6 de su época.

Dejemos volar el ingenio y la fantasía, imaginemos al arquitecto romano de entonces cogiendo del brazo al estilo romano al encargado de la actual obra, a la cadena humana de peones que colocaba cada piedra en su lugar, guiñando un ojo a los obreros de hoy. Comparemos el sistema constructivo de barcazas sobre el Minius con la ingeniería moderna, los tiros de bueyes con los bulldozers.

Para regalar obras así al mundo es necesario el trabajo, el empeño y la magia; y hoy, el mago que ha sacado el conejo blanco de la chistera, permítaseme el juego de palabras y la expresión, es también Blanco, pero de nombre José, y de ocupación Ministro de Fomento de este país. El hombre que cumplió su palabra.

E ilusiona, que ya sabiendo que cumple, ha hecho más promesas que nos van a afectar muy directa y positivamente. Sueño con ver ese arco que coronará el puente iluminado, a semejanza de los centinelas que lo vigilaban paseando sus antorchas centelleantes, soñando a su vez con la luz de la luna reflejada sobre las aguas del Miño.
Núñez, Pablo
Núñez, Pablo


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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