Premios, calabazas, retos logrados... y algo de nada
Alén, Pilar - martes, 27 de octubre de 2026
Les asalto con una pregunta: ¿conocen a Patricia Lee o, lo que es lo mismo, a Patti Smith (Chicago, Illinois, 1946)? Este viernes recibirá el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2026. No pensaba dedicarle espacio alguno a esta cantante, compositora, artista visual, poeta y escritora bastante alejada de mis aficiones. Buena representante del rock & roll, apodada como 'madrina del punk', ha sido merecidamente galardonada. Me convence su literatura y alguna de sus canciones («Gloria» o «Because the Night»). Lean sus últimas memorias («Pan de ángeles», 2025) y verán la riqueza de su persona.
Dice en su libro «Patti Smith. M Train» (2016): «No es tan fácil escribir sobre nada». Pues, depende... Allá voy con cuatro intentos sobre temas dispares, pero -aporte autoimpuesto- relacionados.
Punto de partida: ¿qué tienen en común el Pórtico de la Gloria, noviembre, el otoño y Chicho Ibáñez? No hagan grandes cábalas emulando a sesudos filósofos, ni sufran limpiando el sudor de su frente. Se lo resuelvo al instante: la 'cucurbita' de color butano más popular, o sea, la vulgar calabaza de siempre.
En el Pórtico de la Gloria, como en otros de la Edad Media, se representan como objetos para recoger las ofrendas de las oraciones. Las llevan algunos de los 24 Ancianos del Apocalipsis de modo semejante a como otros sujetan los instrumentos musicales que tan famosos se hicieron por su realismo. También ellas producen sonidos si se golpean dada la dureza de su corteza, siendo muy socorridas para marcar el ritmo. A mayores, se popularizaron entre los peregrinos como recipientes para el agua que necesitaban para el rigor del camino.
Primer asalto cumplido.
Noviembre comienza con Halloween. Entre monstruos, fantasmas y vampiros, sangre ficticia, esqueletos humanos y telarañas, destacan pintadas con grandes ojos y bocas dentadas, presentándose entre tiernas y misteriosas, llenas, vacías, con velas u otras luces en sus interiores. No da miedo verlas y, de hecho, a los niños les fascinan y los comerciantes gustan de exponerlas en sus escaparates, mezcladas con otros reclamos para anunciar que ya es llegado este tiempo tan singular en la cultura occidental. Otros celebramos Todos los Santos.
Segundo asalto alcanzado.
El otoño es la estación de su recogida y mayor consumo, estando omnipresentes en tiendas y supermercados. Aunque de formas y paletas diferentes, todos tenemos más en mente las rechonchas con cáscara dividida en cuarterones, aunque las hay más estilizadas, como las llamadas de violín, con piel lisa, anaranjadas por dentro y por fuera. Dulces o saladas son muy versátiles en los fogones, aunque en este apartado no me detengo, pues cualquiera me supera en conocimientos sobre un aspecto que, pienso, no tiene mayor interés informativo.
Tercer asalto cumplido.
Chicho, el inolvidable maestro del terror, es el creador de Ruperta, todo un emblema televisivo. Con cincuenta años a su espalda sigue estando en el imaginario de los españoles. Comenzó siendo una anécdota y fue cobrando protagonismo entre los espectadores. No era el premio deseado, pero se convirtió en un regalo apreciado. Honda y lironda, saltando y bailando, inundaba las pantallas con su soltura y lozanía. En un principio nadie creía que se convertiría en el símbolo de aquel entrañable programa «Un, dos, tres... responda otra vez», de tanto éxito en sus diez temporadas en pantalla.
Cuarto asalto terminado.
¿No era fácil? Tampoco difícil. Cuestión de intentarlo y, aunque algo de contenido se me ha colado, retos más complejos o de más altos vuelos he acometido.
Prosigue Smith: «Es mucho más fácil hablar de nada». Juzguen si en esto está acertada.

Alén, Pilar