Opinión en Galicia

Buscador


autor opinión

Editorial

Ver todos los editoriales »

Archivo

La psicología de un desplome cripto: por qué los inversores mantienen, venden o compran más

O mundo de Internet - viernes, 16 de octubre de 2026
Cuando una criptomoneda pierde la mitad de su valor en cuestión de semanas, las cifras que aparecen en la pantalla dejan de ser el principal problema. La psicología de un desplome cripto: por qué los inversores mantienen, venden o compran más Lo más difícil es decidir qué hacer con ellas.

Hay tres respuestas predominantes: mantener la inversión, vender o comprar más al precio reducido. Cada opción parece razonable desde la perspectiva de quien la elige, y todas pueden relacionarse con hábitos mentales que los investigadores llevan décadas estudiando.

Estos mismos hábitos aparecen allí donde el dinero se encuentra con la incertidumbre, desde la interpretación de las cuotas de apuestas hasta el uso de un casino compatible con criptomonedas como https://parimatch.com/en/bitcoin-casino. Por eso, los científicos del comportamiento consideran un desplome una prueba de resistencia para la toma de decisiones, y no un acontecimiento exclusivamente financiero. Comprender el atractivo de cada reacción ayuda a explicar por qué un mismo gráfico de precios puede provocar decisiones opuestas.

Mantener la inversión: el dolor de materializar una pérdida
La aversión a las pérdidas, uno de los conceptos fundamentales de la teoría de las perspectivas, sostiene que una pérdida duele más de lo que satisface una ganancia equivalente. Esta diferencia suele resumirse en una proporción aproximada de dos a uno. Sin embargo, el hallazgo es objeto de debate: algunos estudios no encontraron aversión a las pérdidas cuando las cantidades en juego eran pequeñas, y un nuevo metaanálisis de 2025 cuestionó hasta qué punto este fenómeno es realmente sólido. En el contexto de un desplome, la cuestión práctica es más concreta: vender convierte una pérdida sobre el papel en una pérdida definitiva, y muchos inversores posponen ese momento.
Un estudio de Odean que examinó 10.000 cuentas de corretaje detectó una marcada preferencia por materializar las ganancias antes que las pérdidas, un hábito que reducía la rentabilidad después de impuestos en las cuentas sujetas a tributación. En el caso de Bitcoin, este patrón también se ha observado en la cadena de bloques: un análisis que abarcó el periodo comprendido entre 2013 y noviembre de 2021 contabilizó aproximadamente 16,8 millones de ganancias materializadas frente a 15,4 millones de pérdidas. El efecto fue más pronunciado a partir de 2017.

Vender: no hay campana de cierre que permita frenar
Los mercados de criptomonedas operan las 24 horas del día, por lo que una caída que comienza un viernes por la noche no espera hasta el lunes por la mañana. Cada hora trae un nuevo precio y otra oportunidad para actuar. Esto facilita vender precipitadamente, en comparación con los mercados tradicionales que interrumpen la negociación durante la noche. La venta convierte entonces la pérdida en definitiva, y si después se produce una recuperación, el vendedor ya no participa en ella.
La psicología de un desplome cripto: por qué los inversores mantienen, venden o compran más

Comprar más: un precio más bajo no significa menos riesgo
Después de una caída de determinada magnitud, el precio debe subir un porcentaje mayor para regresar al nivel inicial. Una bajada del 20% requiere una subida del 25%; una caída del 40% necesita aproximadamente un 67%, y un desplome del 80% exige una recuperación del 400%. Una caída cercana al 84%, como la que experimentó Bitcoin entre diciembre de 2017 y diciembre de 2018 según un resumen de Nasdaq, requiere una subida del 525%.
Figura. Subida necesaria para recuperar el precio tras una caída, expresada en porcentaje. El cálculo se realiza dividiendo la caída entre (100 menos la caída). El caso del 84% se basa en el resumen de Nasdaq sobre el descenso de Bitcoin entre 2017 y 2018.
Ejemplo. Un inversor compra una moneda por 100, ve cómo su precio cae hasta 50 y compra una segunda por ese mismo precio. El coste medio pasa a ser de 75, por lo que necesita una subida del 50% para alcanzar el punto de equilibrio, en lugar del 100% que habría necesitado con una sola moneda. Sin embargo, si el precio continúa cayendo hasta 25, las dos monedas valdrán 50 frente a los 150 invertidos. La pérdida será de 100, en vez de los 75 que habría perdido con una sola moneda.
El mismo impulso aparece en otros ámbitos, como cuando alguien aumenta sus apuestas deportivas después de una racha de derrotas con la intención de recuperar de una sola vez el dinero perdido anteriormente. Reducir el coste medio comprando más puede formar parte de una estrategia deliberada. Sin embargo, cuando la decisión está impulsada por el deseo de borrar una pérdida, la exposición aumenta precisamente cuando las pruebas a favor de la inversión son más débiles.
Importante. Este artículo tiene una finalidad informativa y no constituye asesoramiento financiero. Los estudios citados abarcan distintos periodos y conjuntos de datos, y sus resultados no permiten predecir lo que le ocurrirá a una persona concreta. Si las pérdidas provocan estrés persistente o insomnio, conviene consultar a un médico u otro profesional especializado.

Tomar una decisión antes de la caída
Un inversor que establece un porcentaje máximo de sus ahorros para destinarlo a cualquier activo volátil y anota el precio al que revisará su estrategia sustituye una reacción emocional por un criterio numérico. Al observar el gráfico, queda claro que una caída del 20% requiere una subida del 25% para recuperarse. Prepararse para ese escenario resulta mucho más sencillo que planificar cómo afrontar una caída del 80%, que exige una recuperación del 400%.
O mundo de Internet
O mundo de Internet


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


PUBLICIDAD
ACTUALIDAD GALICIADIGITAL
Blog de GaliciaDigital
HOMENAXES EGERIA
PUBLICACIONES