SoutH2 Corridor: el gran puente energético entre Argelia y Europa (II)
Novo Lens, Fernando - martes, 20 de octubre de 2026
7. ¿Qué ambiciones tiene Argelia y cuánto podría representar económicamente?
Argelia dispone de una estrategia nacional de desarrollo del hidrógeno, cuyo horizonte de referencia es 2040.
Entre sus objetivos figura alcanzar una producción y exportación de hidrógeno y derivados equivalente a unos 30-40 TWh anuales, una magnitud asociada en su estrategia a la aspiración de cubrir alrededor del 10 % de las necesidades europeas consideradas en ese horizonte.
En junio de 2025, el Ministerio de Energía argelino señaló una meta de exportación de un millón de toneladas anuales de hidrógeno verde en 2040, acompañada de unas necesidades de inversión estimadas en 25.000 millones de dólares.
Son objetivos nacionales, no capacidades instaladas ni ventas ya contratadas. Tampoco debemos confundir el objetivo de un millón de toneladas argelinas con los más de cuatro millones de toneladas anuales de capacidad potencial de todo el corredor.
¿Cuánto podría facturar Argelia si exportara un millón de toneladas de hidrógeno al año?
Si el precio alcanzase de 6 euros/kg, los ingresos brutos podrían llegar a los 6.000 millones de euros (antes de costes, transporte e impuestos). Pero ingresos brutos no equivalen a beneficios ni a ingresos para el Estado.
Habría que descontar los costes de producción, agua, electricidad, financiación, transporte, mantenimiento y amortización. También sería necesario conocer quién posee las instalaciones y qué porcentaje de los beneficios corresponde efectivamente a empresas e instituciones argelinas.
Por eso, la competitividad del hidrógeno argelino dependerá tanto de la buena gestión económica como del potencial solar.
8. La dimensión geopolítica: ¿podría Argelia convertirse en una potencia energética de nueva generación?
El SoutH2 aparece en un momento en el que el mapa mundial de la energía está siendo reconfigurado.
Durante gran parte del siglo XX y comienzos del XXI, la influencia energética internacional se concentró en los países que controlaban grandes reservas de petróleo y gas.
En el nuevo escenario, podrían adquirir mayor relevancia aquellos capaces de producir abundante electricidad renovable, convertirla en combustibles o materias primas industriales y transportarlos de forma competitiva.
Argelia reúne condiciones para participar en esa transformación y su papel podría adquirir varias dimensiones.
En primer lugar, reforzaría la continuidad de su relación energética con Europa. El gas natural ha proporcionado una base económica importante a esta relación, pero el hidrógeno podría prolongar la cooperación durante un periodo de descarbonización progresiva.
En segundo lugar, el país ganaría capacidad para atraer capital, tecnología y acuerdos industriales de largo plazo. La participación de empresas alemanas, italianas y austríacas podría ampliar las relaciones económicas más allá del comercio tradicional de hidrocarburos.
En tercer lugar, Argelia podría consolidarse como uno de los centros energéticos del Mediterráneo occidental y central, conectando el potencial renovable africano con los grandes mercados europeos.
Finalmente, el proyecto podría contribuir a fortalecer la cooperación regional con Túnez mediante infraestructuras compartidas, servicios industriales y acuerdos de transporte y producción.
Una oportunidad geopolítica, pero no un monopolio
Argelia no será el único país que trate de aprovechar la expansión del hidrógeno renovable.
Marruecos, Egipto, Namibia, Mauritania y otros países africanos también desarrollan estrategias destinadas a abastecer nuevos mercados.
A escala internacional, productores de Oriente Medio, América y Asia compiten por obtener inversiones y contratos de suministro.
Por tanto, la posición geográfica argelina es una ventaja significativa, pero no garantiza por sí sola el liderazgo. El país deberá demostrar que puede producir hidrógeno a precios competitivos, garantizar seguridad jurídica, desarrollar infraestructuras con rapidez y cumplir los compromisos industriales y comerciales.
Si lo consigue, su influencia energética podrá descansar en una combinación especialmente valiosa: recursos gasistas, potencial renovable, proximidad geográfica y capacidad industrial.
Esa combinación permitiría a Argelia no limitar su futuro energético a la evolución de los hidrocarburos.
9. Los obstáculos: las condiciones que determinarán el éxito del corredor
A pesar de sus ventajas, sería un error presentar SoutH2 como una operación de rentabilidad asegurada. El proyecto deberá superar importantes desafíos económicos, tecnológicos y medioambientales.
La gestión del agua: un factor estratégico para el éxito de SoutH2
Uno de los mayores desafíos del corredor SoutH2 será garantizar una gestión eficiente, sostenible e integral del agua, especialmente en Argelia y Túnez, países sometidos a un importante estrés hídrico. La producción de un kilogramo de hidrógeno verde requiere, como mínimo teórico, nueve litros de agua, a los que deben añadirse las necesidades de tratamiento, refrigeración y otros procesos industriales.
Para producir un millón de toneladas anuales serían necesarios, como mínimo, unos nueve millones de metros cúbicos de agua.
Esta cuestión es especialmente importante para Argelia, donde la disponibilidad de recursos hídricos constituye una preocupación estructural.
La solución podría pasar por combinar las instalaciones de producción de hidrógeno con plantas desalinizadoras. Sin embargo, la desalación tiene costes energéticos, económicos y ambientales que deben incorporarse desde el diseño de los proyectos.
Por ello, el éxito del proyecto dependerá no solo de la disponibilidad de energía renovable, sino también de una planificación rigurosa de los recursos hídricos, que contemple la desalación, la reutilización de aguas depuradas, la eficiencia energética y la protección de los recursos destinados al consumo humano y la agricultura.
En este contexto, resulta fundamental contar desde las primeras fases con expertos de primer nivel, especialistas en ingeniería hidráulica, desalación, gestión integral de los recursos hídricos y grandes infraestructuras energéticas. Su experiencia será decisiva para evaluar alternativas, optimizar inversiones, minimizar riesgos ambientales y garantizar la viabilidad técnica y económica a largo plazo.
El agua no debe considerarse un elemento auxiliar del SoutH2, sino uno de sus pilares estratégicos. Una gestión hídrica inteligente permitirá que el hidrógeno verde contribuya al desarrollo industrial de Argelia sin comprometer la seguridad hídrica de las generaciones futuras.
El problema del coste y la demanda
La producción de hidrógeno verde sigue siendo más cara que la de hidrógeno convencional obtenido a partir de combustibles fósiles en la mayoría de los mercados.
El último informe de la Agencia Internacional de la Energía, publicado en 2026, señala que la demanda mundial de hidrógeno superó los 100 millones de toneladas en 2025, pero que la producción de hidrógeno de bajas emisiones apenas se acercó al millón de toneladas.
Es una diferencia enorme entre el mercado actual y las ambiciones anunciadas.
La agencia también advierte de retrasos y cancelaciones en proyectos de hidrógeno de bajas emisiones, debido a sus elevados costes, la incertidumbre regulatoria y la falta de contratos firmes de compra.
En consecuencia, construir gasoductos no será suficiente. También hará falta garantizar que las empresas europeas estén dispuestas a comprar el hidrógeno a precios que permitan recuperar la inversión.
La infraestructura y la financiación
Aunque gran parte del trazado europeo podría aprovechar gasoductos existentes, su reconversión no resulta automática. El hidrógeno presenta características distintas de las del gas natural y requiere estudios específicos de materiales, compresión, seguridad y explotación.
Además, la conexión entre el norte de África e Italia representa un componente fundamental que deberá desarrollarse de manera coordinada con los proyectos de producción.
Son inversiones considerables que deberán movilizar capital público y privado.
La transferencia de tecnología
Existe también una cuestión estratégica para Argelia. Si el país se limita a proporcionar terrenos, recursos naturales y energía renovable mientras importa toda la tecnología y los equipos, una parte importante del valor añadido económico se generará en el exterior.
Por el contrario, si los acuerdos incorporan formación de ingenieros, transferencia tecnológica, fabricación local de componentes y participación de empresas nacionales, el impacto sobre la economía argelina será mucho mayor.
Argelia debería aspirar a convertirse en productor de tecnología y productos industriales asociados al hidrógeno, no solamente en proveedor de una nueva materia prima energética.
10. Tres escenarios posibles para el futuro de Argelia
El efecto del corredor dependerá de las decisiones adoptadas durante los próximos años. Pueden contemplarse tres escenarios, que son ejercicios de análisis y no previsiones cuantificadas.
Escenario favorable: un nuevo centro energético e industrial
Argelia consigue producir hidrógeno competitivo, participa en SoutH2 mediante contratos comerciales estables, atrae inversiones internacionales y desarrolla industrias nacionales vinculadas al hidrógeno. Sus ingresos se diversifican y el país consolida un nuevo papel energético entre África y Europa.
Escenario intermedio: una diversificación gradual
El corredor se desarrolla parcialmente o con retrasos. Argelia comienza exportando volúmenes limitados y los amplía conforme disminuyen los costes y crece la demanda. El gas natural continúa siendo durante muchos años la principal fuente de ingresos energéticos.
Escenario desfavorable: una oportunidad desaprovechada
Los costes permanecen elevados, la demanda europea aumenta lentamente o la financiación no llega. Las inversiones se aplazan y Argelia no consigue desarrollar una industria competitiva. Otros proveedores captan los primeros contratos y el país continúa dependiendo principalmente de los hidrocarburos.
La evolución real podría combinar elementos de estos tres escenarios. La política industrial argelina, el coste de financiación, los avances tecnológicos y la creación de demanda europea tendrán tanta importancia como la construcción del corredor.
11. Conclusión: una oportunidad histórica para Argelia y para una nueva relación entre África y Europa
Durante décadas, Argelia ha ocupado una posición destacada en el mapa energético internacional gracias a sus reservas de petróleo y gas natural.
El SoutH2 Corridor abre la posibilidad de que esa posición se prolongue en una nueva etapa, caracterizada por una mayor presencia de las energías renovables, el hidrógeno y los procesos industriales con menores emisiones de carbono.
Para Europa, el proyecto ofrece una oportunidad de diversificar sus suministros energéticos y garantizar el acceso a una materia prima estratégica para su transición industrial.
Para Túnez, representa la posibilidad de reforzar su papel como enlace energético entre África y Europa y de desarrollar nuevas capacidades productivas.
Para Italia, Austria y Alemania, puede contribuir a construir una red energética más diversificada, integrada y competitiva.
Pero es Argelia la que dispone de una oportunidad especialmente relevante: aprovechar la riqueza solar de su territorio, su conocimiento de la industria energética y su posición geográfica para desarrollar una nueva actividad exportadora e industrial.
El verdadero éxito del proyecto no debería medirse únicamente en kilómetros de gasoductos construidos o en toneladas de hidrógeno exportadas. También debería medirse en capacidad industrial instalada, empleos cualificados, transferencia tecnológica, empresas nacionales creadas y valor económico retenido en el país.
En definitiva, SoutH2 podría permitir que Argelia pasara de ser una potencia tradicional de hidrocarburos a convertirse en uno de los actores relevantes de la transición energética euroafricana.
No está garantizado que ocurra, ni se producirá de manera inmediata. El hidrógeno verde aún tiene que demostrar su competitividad comercial a gran escala y el corredor sigue necesitando inversiones y contratos.
Sin embargo, la combinación de recursos naturales, experiencia energética, proximidad a Europa y respaldo político internacional constituye una base sólida para construir esa ambición.
Argelia tiene ante sí la posibilidad de transformar una parte de su riqueza solar en industria, empleo, ingresos y capacidad de influencia internacional. SoutH2 podría ser uno de los instrumentos fundamentales para conseguirlo.
Fernando Novo Lens. Consultor/experto en gestión integral de recursos hídricos y seguridad de instalaciones. Presidente de la Asociación Cultural Hispano-Argelina 'Miguel de Cervantes'.

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