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Y dónde está la voz de los obispos?

Rodríguez Patiño, Luis Ángel - martes, 13 de octubre de 2026
El Congreso rechazó los dos reales decretos de vivienda. El primero incluía, entre otras medidas, la suspensión temporal de desahucios de personas vulnerables sin alternativa habitacional; fue rechazado por 178 votos frente a 172. El segundo también fue rechazado.

¿DÓNDE ESTÁ LA DIGNIDAD DE SER CRISTIANO?
¿Y DÓNDE ESTÁ LA VOZ DE LOS OBISPOS?
Y dónde está la voz de los obispos? El 2 de octubre, el Congreso de los Diputados volvió a enfrentarse al drama de la vivienda. Se votaron dos decretos destinados, entre otras cuestiones, a reforzar la protección de la vivienda y a suspender temporalmente determinados desahucios de personas vulnerables que no tienen una alternativa habitacional.

Y fueron rechazados.
Ante esta realidad, como sacerdote, como ciudadano y como creyente, no puedo permanecer callado.

Siento dolor, indignación y profunda preocupación.

Porque detrás de cada desahucio no hay una cifra.
HAY UNA PERSONA.
Hay una mujer mayor.
Hay un hombre que ha trabajado toda su vida.
Hay una familia.
Hay niños.
Hay personas enfermas, personas solas, personas que no pueden hacer frente a alquileres que han crecido muy por encima de sus posibilidades.

Y entonces me hago una pregunta que debería estremecer la conciencia de cualquier cristiano:
¿DÓNDE ESTÁ JESUCRISTO EN TODO ESTO?

Jesús nos dijo:
«Fui forastero y me acogisteis».
Y también:
«Cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis».

No dijo: «Pasé hambre y mirasteis para otro lado».
No dijo: «No tenía casa y convertisteis mi necesidad en un negocio».
No dijo: «Era vulnerable y votasteis contra quien intentaba protegerme».

LA FE NO PUEDE SER SOLAMENTE UNA CRUZ EN LA SOLAPA.
No puede ser solamente ir a misa.
No puede ser solamente comulgar.
No puede ser solamente rezar el Rosario.
La fe cristiana tiene que hacerse carne en la vida de los más débiles.
Porque Santiago nos recuerda que una fe sin obras está muerta.

Y aquí aparece una pregunta especialmente dolorosa:
¿DÓNDE ESTÁN LOS OBISPOS?
¿Dónde está la voz profética de la Iglesia cuando una votación parlamentaria afecta directamente a personas vulnerables?
¿Dónde está la palabra pública de quienes tantas veces nos hablan de la defensa de la vida, de la familia y de la dignidad humana?
¿Dónde está esa misma voz cuando una familia puede perder su hogar?

A los obispos españoles les pregunto con respeto, pero también con toda la contundencia que exige el Evangelio:

¿QUÉ TENEMOS QUE DECIR A LA PERSONA QUE MAÑANA PUEDA SER DESAHUCIADA?
¿QUÉ TENEMOS QUE DECIR A UNA ANCIANA QUE NO PUEDE PAGAR EL ALQUILER?
¿QUÉ TENEMOS QUE DECIR A UNA FAMILIA CON HIJOS QUE NO ENCUENTRA UNA VIVIENDA QUE PUEDA PAGAR?
¿QUÉ TENEMOS QUE DECIR A LOS JÓVENES QUE NO PUEDEN INICIAR UN PROYECTO DE VIDA PORQUE NO PUEDEN ACCEDER A UNA CASA?

¿Les diremos simplemente que recen?
¿O estaremos junto a ellos para defender su dignidad?

La propia Iglesia lleva años afirmando que la vivienda no es solamente cuatro paredes: es hogar, desarrollo personal, familia y comunidad, y que los alquileres y los desahucios pueden impedir una vida digna. Cáritas lo ha expresado claramente en su trabajo social.

Por eso, la Iglesia no puede tener una voz fuerte para unas causas y una voz débil para otras.
No podemos hablar continuamente de la defensa de la vida y después olvidarnos de la vida concreta del pobre, del anciano, de la familia vulnerable y del joven sin vivienda.

DEFENDER LA VIDA TAMBIÉN ES DEFENDER EL HOGAR DONDE ESA VIDA PUEDA DESARROLLARSE.

Y a quienes se presentan públicamente como cristianos y católicos, también hay que hacerles una pregunta:
¿Qué significa ser cristiano cuando se tiene la posibilidad de votar sobre medidas que afectan a los más vulnerables?

No estoy diciendo que todo problema de vivienda tenga una solución sencilla.
No estoy diciendo que toda política pública sea perfecta.
Estoy diciendo algo mucho más elemental:
Antes de votar, antes de discutir de partidos, antes de defender intereses económicos, hay que mirar el rostro de la persona que puede quedarse sin casa.

Porque una vivienda no es solamente un activo financiero.
ES EL HOGAR DE UNA PERSONA.

Y cuando los poderes públicos no consiguen garantizar una alternativa habitacional para quien está en situación de vulnerabilidad, el drama no desaparece porque lo ignoremos.
EL DRAMA SE QUEDA EN LA CALLE.

Y allí lo encontramos nosotros.
Allí está Cáritas.
Allí están las parroquias.
Allí están los trabajadores sociales.
Allí están las familias.
Allí están los sacerdotes que acompañan a quienes sufren.
Y allí debería estar también la voz pública de la Iglesia.

OBISPOS: NO OS PIDO QUE DEFENDÁIS A UN PARTIDO. OS PIDO QUE DEFENDÁIS EL EVANGELIO.

No os pido que votéis por nadie.
No os pido que entréis en una batalla partidista.
Os pido que habléis por quienes no tienen poder.
Que recordéis a todos los partidos que detrás de sus votos existen personas.
Que recordéis que el pobre también tiene rostro.
Que recordéis que la dignidad humana no termina cuando alguien deja de poder pagar un alquiler.
Y que recordéis a quienes se llaman católicos que el Evangelio no se puede separar de la justicia.

NO SE PUEDE REZAR EL PADRE NUESTRO Y DESENTENDERSE DEL HERMANO QUE NO TIENE CASA.
NO SE PUEDE HABLAR DE DIGNIDAD HUMANA Y MIRAR HACIA OTRO LADO ANTE EL DESAHUCIO.
NO SE PUEDE HABLAR DE EVANGELIO Y DEJAR QUE EL MÁS DÉBIL SE SIENTA SOLO.

La vivienda está reconocida constitucionalmente como el derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada, y la Constitución encomienda a los poderes públicos promover las condiciones necesarias para hacerlo efectivo y evitar la especulación.

Por eso termino con una pregunta que no es política.
Es humana.
Es cristiana.
Es evangélica.

¿DÓNDE ESTÁ VUESTRA DIGNIDAD DE SER CRISTIANOS?

Cuando el pobre pierde su casa ¿DÓNDE ESTÁ LA IGLESIA?
Cuando una anciana no puede pagar el alquiler ¿DÓNDE ESTÁ LA IGLESIA?
Cuando una familia teme acabar en la calle ¿DÓNDE ESTÁ LA IGLESIA?
Cuando un joven no puede formar un hogar ¿DÓNDE ESTÁ LA IGLESIA?
Y cuando el Parlamento vota sobre medidas que afectan a esas personas... ¿DÓNDE ESTÁ LA VOZ DE LOS OBISPOS?

No necesitamos una Iglesia que solamente hable de los pobres.
Necesitamos una Iglesia que esté al lado de los pobres.

Porque Jesús no vivió para proteger privilegios.
Vivió para anunciar el Reino de Dios, ponerse al lado de los últimos y devolver dignidad a quienes la sociedad dejaba atrás.

LA VIVIENDA NO ES UN LUJO.
LA VIVIENDA ES HOGAR.
LA VIVIENDA ES DIGNIDAD.
Y LA DIGNIDAD DEL POBRE TAMBIÉN ES SAGRADA.

POR UN MUNDO EN PAZ.
POR UNA SOCIEDAD SIN DESAHUCIOS DE PERSONAS VULNERABLES.
POR UNA IGLESIA QUE NO TENGA MIEDO DE LEVANTAR LA VOZ CUANDO EL EVANGELIO ESTÁ EN JUEGO.
PORQUE DONDE HAY UN SER HUMANO SIN CASA, EL EVANGELIO NOS ESTÁ PIDIENDO QUE NO MIREMOS HACIA OTRO LADO.

Luis Ángel Rodríguez Patiño, Sacerdote y ciudadano comprometido con la dignidad humana y la justicia social.
Rodríguez Patiño, Luis Ángel
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Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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