Cómo un aviso en clase puede cambiar tu vida
Vaamonde Rodríguez, Jacobo - martes, 06 de octubre de 2026
6 de octubre, mi primera "entrevista de trabajo".
Hace exactamente un año, muchos jóvenes de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Vigo nos encontrábamos a la espera de que otros jóvenes, miembros de la agencia junior de publicidad Freshy Sweet, nos llamasen para hacer la entrevista de acceso al equipo.
Recuerdo a la perfección la hora, el aula, las preguntas y mis respuestas. Recuerdo también que, al otro lado, estaban compañeros de uni que ahora son algo más que eso: parte de un equipo que también es un grupo de amigos.
Porque sí, tuve la oportunidad de ser aceptado y empezar con ello la aventura más apasionante de mi corta carrera "laboral".
Y aunque entré sin saber muy bien a dónde iba, pronto me di cuenta de lo que había detrás de esa agencia de nombre tan "dulce y fresco": un laboratorio de ideas y una oportunidad de trabajar en el sector al que te quieres dedicar sin haber acabado la carrera.
Desde aquel momento también pude escuchar a muchas personas críticas con este modelo de trabajo. Y, curiosamente, casi siempre eran estudiantes, mientras que profesionales del sector admiran el proyecto y lo apoyan como si fuese propio.
No cabe duda de que en cualquier trabajo, por muy satisfactorio que sea, se debe cobrar. Y esta es la desventaja de Freshy: no cobramos en dinero, pero sí en experiencia.
Para muchos, ese segundo cobro no parece importante, pero lo es, y mucho.
Cuando uno sale de la carrera y empieza la intrépida aventura de buscar trabajo, se encuentra con un requisito en la mayoría de las ofertas: "experiencia laboral mínima acreditable". Y ahí empiezan los problemas.
Con Freshy no solo puedes demostrar que has formado parte de una agencia, sino también que has evolucionado como profesional, trabajando en equipo y gestionando proyectos reales. Y eso será, en muchas ocasiones, lo que te diferencie de otro compañero a la hora de encontrar trabajo.
La vida estudiantil está para disfrutar y sacar la carrera, está claro, pero, sobre todo, para empezar a forjar tu futuro.
Y esta semana, un año después, serán otros los que se pongan a explicar cuáles son sus méritos, experiencia o intereses. Serán otros los que apuesten por este proyecto que lleva más de una década en pie y, al otro lado de la mesa, también cambiarán algunas caras.
Solo deseo que quienes pretendan sumarse a esta experiencia se sientan igual de cómodos que me sentí yo hace exactamente 365 días y comprendan que no todo es tan difícil si uno le pone empeño e ilusión.
Empieza una nueva temporada de Freshy Sweet, una temporada de aprendizaje, de retos y de ilusión. En definitiva, una nueva oportunidad para crecer como publicistas y también como personas.

Vaamonde Rodríguez, Jacobo
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