Opinión en Galicia

Buscador


autor opinión

Editorial

Ver todos los editoriales »

Archivo

La huella literaria del último viajero. 2ª Parte

Espiño Meilán, José Manuel - domingo, 04 de octubre de 2026
Dedicado a las personas para las que viajar significa vivir cada segundo disfrutando conscientemente
de ello, animados de una curiosidad permanente, imbuidos del ansia de aprender y sentir.
A aquellos que, de esta manera, sin necesidad de grandes viajes que para muchos nada procuran,
disfrutan de cada rincón del espacio que habitan.

La huella literaria del último viajero. 2ª Parte
Hay libros que uno adquiere por partida doble. Éste es uno de ellos, el uno en la presentación que el autor hizo en Las Palmas de Gran Canaria, en la desaparecida galería de arte Manuel Ojeda en la calle Buenos Aires, 3, al lado mismo de la calle de Triana. El otro, en un encuentro con los entrañables amigos del Camino de Santiago, cuatro mosqueteros donde Athos, Porthos y Aramis éramos Santiago, Elías y el que esto escribe y d'Artagnan nuestro añorado Pepe, el artífice de la unión, de la ilusión compartida, el impulsor del viaje que cada año nos llevaba a ser protagonistas de una aventura siempre nueva.
"En la complicidad de la vida y las islas. Con amistad", así reza la dedicatoria del segundo ejemplar. Y bajo su firma, un deseo eterno: Buena travesía!
Así, sólo con el signo de admiración final, saltando el protocolo académico de nuestra lengua, alineándose pues con el gallego, francés, inglés, alemán, portugués, italiano y tantas otras que no precisan de un signo exclamativo inicial para enfatizar una frase.
En el capítulo: "A la altura de la línea de Wallace", una aseveración que no hace otra cosa que ratificar el papel de viajero singular:
La huella literaria del último viajero. 2ª Parte "No puedo concebir el viaje sin una predisposición mental para vivir lo ajeno, que es también mi propia realidad en ese momento. Sólo aspiro a comprender mejor la naturaleza del mundo y los símbolos de la belleza compartida".
Reflexiona el autor, en cada uno de sus viajes, sobre el papel de los turistas que llenan el avión, desinformados muchos de ellos, más allá de las playas paradisíacas que les han vendido o de la multitud de tiendas y precios baratos, todos víctimas de la exageración del ocio, de la mercantilización de la vida y el tiempo personal, víctimas de un marketing que ha tomado la medida a una sociedad poco reflexiva, seguidora de stándares y mensajes simples, muchas veces erróneos; muy en línea con otras banalizaciones como las de las artes y la literatura. La cultura y los viajes como mecanismos de distracción y entretenimiento. No es ésta una reflexión personal, aunque participo plenamente de tal consideración, es del escritor y Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa en su obra: "La civilización del espectáculo".
En su reflexión, José Luis González-Ruano verbaliza una verdad a gritos:
"Y así, incapaces de sentir el significado de acontecimientos pasados en el paisaje, están preocupados tan sólo por el cambio de divisas".
En la página 87, bajo el sugerente título "El edén en el museo del mundo", nuestro último viajero comienza así este capítulo:
"Los museos son almacenes ordenados donde se guarda el naufragio de las civilizaciones. Lo que queda de nosotros antes de ser lo que somos. Nos sirven también para recordar con nostalgia el futuro que desconocemos, hacia el que arrastramos los desechos. Se convierten así en un lugar para vivir el tiempo dentro del tiempo."
Les confieso que soy amante de los museos. Y lo soy porque me transportan a mundos paralelos, pasados o actuales. Me permiten viajar en el tiempo. Cuando entro en alguno de ellos, las horas dejan de tener sentido y no es la primera vez que escucho por megafonía que el recinto está a punto de cerrar.
Y es que hay vida en cada cuadro, en cada escultura, en cada especímen animal o vegetal. Y hay vida porque hay curiosidad y admiración. ¿Quién es capaz de mantenerse impasible emocionalmente ante el Grito de Edvard Munch, la Gioconda de Leonardo da Vinci, el Guernica de Pablo Picasso, la Piedad de Miguel Ángel o ante la extraordinaria e impresionante colección de fauna vertebrada e invertebrada del Museo de Historia Natural londinense?
Una sóla pieza es admirable cuando en ella se condensa la vida y los sueños de su creador.
Y culmino este artículo con un párrafo que nos habla de la extraordinaria capacidad de su autor para aprender continuamente, para saber, para buscar e indagar, para explorar y conocer, algo propio de un hombre renacentista, de un hombre pleno:
“Desde la infancia me ha fascinado la idea de un animal oculto segregando pigmentos de color y gránulos microscópicos para depositarlos en una capa calcárea, un esqueleto externo, erizado o liso, que se enrosca desde un ápice hasta ornarse con un diseño original, la escritura propia con la que viaja por el mundo.”
En la página 137, del capítulo titulado "Mollusca literatta" se extrae esta joya sobre la reflexión personal, la indagación sobre un misterio natural: la generación de materia inorgánica a partir de materia orgánica, de fluidos, de excrecencias, de compuestos químicos y precipitaciones.
Y es que el milagro de la vida siempre ha cautivado a los dos, y es en este milagro donde continúo sorprendiéndome, maravillándome cada día.
Recuerdo sus palabras en aquel encuentro imaginado, registrado en mi publicación: "El arte de caminar y el placer de sentir". Sólo un vocablo culminaba el diálogo mantenido durante aquel periplo costero por tierras teldenses.
Se trataba de la última frase de la novela:
- ¡Vive! -escucho en mi interior, muy cerca del corazón, el último vocablo de mi amigo.

José Manuel Espiño Meilán, senderista, escritor y educador ambiental.
Espiño Meilán, José Manuel
Espiño Meilán, José Manuel


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


PUBLICIDAD
ACTUALIDAD GALICIADIGITAL
Blog de GaliciaDigital
HOMENAXES EGERIA
PUBLICACIONES