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Cerebros desnutridos y fatiga cognitiva

Penelas, Carlos - martes, 06 de octubre de 2026
"Quienes ignoran el potencial destructivo de las tecnologías futuras sólo pueden hacerlo porque ignoran la historia". John Gray.

Mi padre -creo haberlo contado más de diez veces- cuando tenía unos diez años dijo mirándome a los ojos: "Tú no vas a ver un país. Esto fue un proyecto de país. Tal vez tus hijos". Ni mis hijos ni mis nietos verán un país.

La decadencia en estas tierras lleva más de setenta años. Se fue deslizando todo. Educación, cultura, esperanza. Buenos modales y sensatez. Y cada vez un poco más. Políticos corruptos, populistas, supuestos libertarios, gentuza de mala entraña. Y brutos, naturalmente brutos. Gente sin clase, sin estilo diría mi madre. Financistas que hablan de economía o intelectuales que usurpan códigos. Todo mezclado, decía el poeta, todo mezclado. Sin lenguaje, con improperios, chabacanos, torpes. Incultos, iletrados, ignaros. Profanos.

En el país se cerraron en el último año doscientas jugueterías. La crisis avanza sin piedad. Año a año aumenta la pobreza, la desnutrición infantil, la pérdida de empleo, la humillación de seres durmiendo en portales, en veredas, en bancos de plaza. Y una clase media que va desapareciendo, se hunde. Se derrumba la producción en la industria, en el comercio y en la construcción. No es nuevo, reitero. Es parte del tobogán, de la ineficacia, de mentes inútiles y al mismo tiempo siniestra. Narrativas que comienzan a disociarse. Nos deslizamos en el lodo entre frases maniqueas y gestos desdeñosos. Y los salarios no alcanzan. El presente es ese. Y el futuro también.

Hipócrita lector. Seré más claro. La mayoría de nuestros políticos, de nuestros funcionarios son lumpenes, sinvergüenzas, sacados de la picaresca, ladrones y corruptos. En estos días vemos comer de los tachos de basura y defecar en los tachos de basura. Décadas para llegar a ver esto, pero lo hicieron. Ellos y los votantes. Quiero decir, gente como usted que es feliz, se siente argentino, toma mate, usa vincha y dice imbecilidades. Algo más. Una casta reemplaza a otra casta. Cada casta política es modificada, cambiada, por otra. De la misma calaña o peor. El concepto de traición, deslealtad o infidelidad en estos caballeros no cuenta. Algunos creen que orinan agua bendita. Entonces los marines, los espías rusos, la amenaza china, el copón del Banco del Espíritu Santo o los condones de la reina. Se habla de progreso pero sin orientación ética, la vulnerabilidad humana está a la vista. Cree que asciende y cae lentamente al abismo.

Pero volvamos a las jugueterías. Está la crisis económica pero los niños ya no juegan con juguetes. Desde los tres años los padres le dan un celular. Aquí tenemos la madre del borrego, afirmaría mi tía. Otra vez: cambios de hábitos, pantallas digitales, videos de plataforma. Algo más: vemos la caída de nacimientos, la población infantil es menor, se altera el mercado. Como advertimos el tema no es menor. Lo que manifiestan los pediatras no se escucha. El juego espontáneo desaparece; ni pelota ni bici ni trompo ni tizas. En Europa ocurre lo mismo. Niños, jóvenes y adultos jugando al veo-veo. Los pequeños no saben a qué jugar. Lector, entienda de una vez, en el juego se activaban regiones cerebrales, en ese aprendizaje encontrábamos, más allá de la diversión, la creatividad. Otra vez el tiempo, el ritmo acelerado de las familias. Y esto es un efecto preocupante: el efecto que produce en el cerebro.

Por eso los estudiantes de teatro quieren ser actores sin ver teatro, los estudiantes de cine no ven cine, los aspirantes a escritores no conocen los clásicos ni a sus contemporáneos. Por si algo faltaba: desconocen la Gramática. Vamos bien: un ignorante enseña a otro. Y padres descerebrados crían hijos. Lo vemos y lo vivimos permanentemente. Sería interesante que se leyera otra vez a George Orwell. Veremos la manipulación del poder. Y sobre todo, diría a Aldous Huxley. La sumisión por el placer. Escribió: “El secreto de la genialidad es conservar el espíritu de niños hasta la vejez”. ¿Me sigue, ata cabos como preguntaría mi abuelo? El peligro nos rodea y nos atenaza. El mundo deshumanizado, las guerras, la inteligencia artificial nos muestra historias y heridas. Del peligro de la IA hablaremos otro día. De los errores técnicos, de la colisión con la sociedad, de la desinformación a escala mundial, de los riesgos existenciales, de la alucinación…

Un mundo feliz nos ayuda a reflexionar sobre la condición humana. Para Huxley hay algo fundamental, una vida plena y una rutina automática, una capacidad permanente por mantener la curiosidad y el asombro. Antoine de Saint-Exupéry nos señala el peligro del adulto al perder esa capacidad por la rutina y la obsesión por lo superficial.

Esta es la sociedad. Puede ignorarla, ser feliz. Mire programas de chimentos, mire series. Tire papelitos. Generaciones que viven en la alienación social, en la imbecilidad, en la falta de espiritualidad. Para decirlo brevemente: son incultos y se creen felices, son ignorantes pero piensan que al ser legisladores, profesionales o monos con computadoras alcanzaron lo místico. El autoengaño es un analgésico brillante. Los pobres seguirán empobreciéndose. Cada vez más, cada vez peor. Por último. "La experiencia no es lo que te sucede, sino lo que haces con lo te sucede". Si, crédulo lector, es del novelista que escribió Las puertas de la percepción.

Buenos Aires, septiembre 29 de 2026.
Penelas, Carlos
Penelas, Carlos


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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