Los impactos indeseables del turismo
Mosquera Mata, Pablo A. - viernes, 02 de octubre de 2026
Deberíamos reflexionar más y evitar las manipulaciones en tiempo y forma. La civilización nos lleva a morir de éxito. El modelo económico en el que se desenvuelven nuestros derechos no sólo nos arruina, es que nos lleva a la decadencia de occidente y nos hace vulnerables para la llegada y asalto de los invasores.
Hace años que alguien impulsó la denominada industria del turismo. Galicia tardó en despertar por estar aislada con unos accesos infernales. Éramos la esquina verde de aquella España del desarrollo. Los gallegos hacían la maleta para irse al emporio económico e industrial. Era el proceso migratorio hacia la Comunidad Europea del carbón y del acero. A cambio llegaban las divisas para mitigar el aislamiento del modelo socio económico consecuente con la participación de España en la segunda guerra mundial.
Quiero decirlo alto y claro. No hemos sido capaces de impulsar la ruta de los viajeros. Hemos optado por el turismo mochilero, maleducado e impulsor de la ocupación mediante el mal gusto, la destrucción de la naturaleza, la usurpación de los elementos patrimoniales inmateriales, y esa economía inflacionista que impacta groseramente en el derecho a la vivienda. Las viviendas no son para vivir. Las viviendas son para hacerse rico.
Mi pueblo marinero, hermoso, costumbrista, respetuoso y hospitalario, camina a pasos agigantados hacia un "poblado" que en vez de divertirse con las fiestas del calendario costumbrista nacidas de la tradición cultural y siempre integradas en la naturaleza, ahora son macro botellones dónde sólo ganan los nuevos hosteleros, que no son aquellos "sénecas" de la conversación, observación y buen trato. Ahora son los huidos del modelo educativo, oficios artesanales y serviciales para la comunidad más próxima. El sector acoge a cualquier gaznápiro, badulaque o fracasado que se ha creído como la vida la sostiene un modelo económico de subvenciones o ayudas que "generosamente" reparten las instancias políticas para hacer clientela, o una hostelería compinchada con ese turismo de postureo y ruido en terraza que suele ser espacio público al que se le coloca una jaula de cristal.
Entre la grosera explotación peor que aquel colonialismo del siglo XIX, las guerras ignoradas en el continente africano, las hambrunas y epidemias ocultas por esos engominados organismos como la ONU, se desencadenan los movimientos migratorios hacía occidente. Cualquier paria del tercer mundo se la juega, pues nada tiene que perder como no sea la propia vida que también la está perdiendo en la miserable región dónde nace, y así surge el conflicto de las invasiones como es el caso de Ceuta, Melilla y Las Canarias. En estos casos hábilmente encauzado por los señores de la guerra o del poder feudal, como es el ejemplo de lo que nos ocultan pasa en Marruecos.
Pero quiero insistir. La crisis de la vivienda como derecho social constitucional, tiene mucho que ver con ese turismo desenfrenado consumerista que da pingües beneficios en poco tiempo a grandes y pequeños inversores, con un sistema que presume cada año de la oleada turística que ha tenido lugar en nuestra España, así como cifras del dinero que han dejado. Lo que nadie se pregunta es quienes son los que ganan y quiénes son los que pierden. Y seamos sinceros. La solución es hacer más viviendas pero desde la iniciativa pública como en su día hicieron las inolvidables Cajas de Ahorro o aquel Instituto Social de la Marina, y a buen seguro otras obras sociales semejantes a las nombradas.
Hay otra reflexión. La dependencia del petróleo. La guerra que ha cerrado las movilizaciones de los transportes marítimos del crudo y del gas. Sin duda culpables de la pérdida del poder adquisitivo para los salarios y las pendsiones, en la medida que la factura de la energía se ha incrementado de forma violenta con salpicadura en todos los bienes de consumo diario para las familias. Muy en espacial para ese sector primario de nuestra economía que sigue siendo la base de la subsistencia rural. es decir. El campo y los puertos pesqueros.
Y la tercera reflexión. Tras el informe PISA a que conclusiones han llegado los poderes públicos y que medidas van a tomar. ¿Dónde están los propósitos de enmienda para el sistema educativo que no es sólo la enseñanza, debe actuar sobre los medios de información, entretenimiento y cultura, cual son las cadenas televisivas? ¿Qué estímulo socio cultural se genera entre la juventud para ser profesionales y emprendedores?. Me tomo que muy poco y malo. Se trata de sobre vivir con el mínimo esfuerzo. Se trata de hacerse rico con prisas y acertando con el modelo especulativo...

Mosquera Mata, Pablo A.
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