Infinitum, la nueva novela de Daniel Tejada, publicada por la editorial española Huerga & Fierro, fue presentada en el II Festival del Libro y la Cultura, celebrado en el George Washington Educational Campus, en Washington Heights, Nueva York.
La obra ha sido presentada como la primera novela de ciencia ficción publicada en Europa por un escritor dominicano,

un dato que refuerza su relevancia dentro del panorama literario hispanoamericano.
La novela combina ciencia ficción especulativa, thriller policíaco, misterio histórico, aventura de conspiraciones y reflexión filosófica. A través de una trama de largo alcance, Tejada propone un recorrido por la ciencia, el mito, la memoria histórica y las grandes preguntas sobre el futuro de la humanidad.
El protagonista es Nikolái Ivanov, un científico marcado por recuerdos fragmentarios y pesadillas que apuntan a una verdad oculta. Sus investigaciones en física cuántica lo sitúan en el centro de una lucha milenaria en la que intervienen guardianes, sociedades secretas, instituciones religiosas y personajes atravesados por secretos familiares, heridas del pasado y dilemas morales.
En el centro del relato se encuentra La Esfera, una entidad enigmática que funciona como objeto, conciencia, mito, máquina y revelación. Su presencia conecta Egipto, China, Etiopía e Inglaterra, así como códices antiguos, tradiciones herméticas, leyendas religiosas y teorías sobre el universo.
La acción se despliega en escenarios de fuerte carga visual: la niebla londinense, sótanos ocultos, iglesias antiguas, laboratorios, bibliotecas, túneles, salones secretos y paisajes de Etiopía o China. Londres, en especial La City, aparece como un territorio de sombras, vigilancia y secretos bajo la superficie de la modernidad.
Uno de los ejes de Infinitum es la tensión entre conocimiento y responsabilidad. La física cuántica, los ordenadores cuánticos, los modelos del universo y los pliegues del espacio-tiempo aparecen como herramientas narrativas para plantear una pregunta central: hasta dónde puede llegar la ciencia cuando sus descubrimientos tienen consecuencias imprevisibles.
La dimensión histórica y simbólica también ocupa un lugar central. La novela recurre a referencias como el ojo de Ra, Horus, Hermes Trimegisto, Abraham, los templos egipcios, las tradiciones hebreas, los guardianes etíopes, los códices y las órdenes secretas para construir una red de símbolos que atraviesa distintas civilizaciones.
La obra evita una lectura simple del conflicto. Hermandades, sectas, guardianes e instituciones interpretan de manera opuesta un mismo poder: custodiarlo, destruirlo, dominarlo o despertarlo. Esa disputa convierte a La Esfera en una prueba moral para todos los personajes.
Desde el punto de vista narrativo, Tejada apuesta por una prosa visual y atmosférica, marcada por el suspense, las revelaciones progresivas, los cambios de escenario y escenas de intensidad cinematográfica. A ese ritmo de thriller se suman pasajes científicos, religiosos e históricos que amplían el alcance de la trama.
En el fondo, Infinitum plantea una preocupación filosófica: la posibilidad de que las civilizaciones repitan una y otra vez el mismo camino hacia el conocimiento y la destrucción. La memoria aparece como una forma de supervivencia, pero también como una carga capaz de revelar verdades difíciles de asumir.
La novela se pregunta si una civilización puede avanzar tecnológicamente sin destruirse a sí misma. Su respuesta no es complaciente: el saber sin responsabilidad puede convertirse en amenaza, pero la ignorancia impuesta por miedo, fanatismo o dogma también conduce a la ruina.
Con esta propuesta, Infinitum se presenta como una novela de aliento épico y vocación metafísica, dirigida a lectores interesados en la ciencia ficción, el misterio histórico, las conspiraciones y las grandes preguntas sobre el poder, la memoria y el destino humano.