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Una Iglesia que sirva, no una Iglesia que haga negocio

Rodríguez Patiño, Luis Ángel - miércoles, 23 de septiembre de 2026
Estimados amigos:
Les envío esta reflexión como sacerdote y cura párroco de Xestoso (Monfero), Cambás (Aranga), Momán (Xermade) y Labrada (Guitiriz), ante el proyecto turístico previsto en la Abadía del Sacromonte de Granada y las críticas y alegaciones formuladas por colectivos vecinales y ecologistas.

No cuestiono que la Iglesia pueda disponer de hospederías para peregrinos, grupos parroquiales, personas mayores, familias o personas con menos recursos. Al contrario: una hospedería con precios asequibles y finalidad pastoral puede ser una magnífica  Una Iglesia que sirva, no una Iglesia que haga negocio forma de poner el patrimonio al servicio de las personas. Viajar, conocer otros lugares y convivir amplía horizontes y enriquece humana y culturalmente.

Mi preocupación comienza cuando la finalidad de servicio puede quedar desplazada por la lógica del negocio y de la rentabilidad.

UNA IGLESIA QUE SIRVA, NO UNA IGLESIA QUE HAGA NEGOCIO
La información publicada señala una inversión prevista de 24,44 millones de euros para un hotel y un aparcamiento subterráneo de unas 115 plazas. El proyecto todavía tiene trámites pendientes y ha encontrado oposición vecinal y ecologista.

Como sacerdote, creo que tenemos que hacernos una pregunta muy sencilla:
¿Para qué quiere la Iglesia sus bienes?

El Evangelio nos recuerda las palabras de Jesús:
«No podéis servir a Dios y al dinero» (Mt 6,24).

Y el papa Francisco fue igualmente claro en Evangelii gaudium: «¡El dinero debe servir y no gobernar!».

Por eso, sí a una hospedería que acoja y sirva; sí a rehabilitar nuestro patrimonio; sí a facilitar que personas y grupos puedan viajar a precios asequibles.

Pero no a convertir el patrimonio de la Iglesia en un fin de rentabilidad económica por encima de las personas, del bien común y de la misión evangelizadora.

Y hay algo que me preocupa especialmente: la dimensión ecológica.

Si existen colectivos vecinales y ecologistas que han presentado alegaciones y advierten de posibles impactos sobre el paisaje, el arbolado, el agua, las aguas  Una Iglesia que sirva, no una Iglesia que haga negocio residuales y la movilidad, la Iglesia debería ser la primera institución en escuchar y dialogar.

Porque para los cristianos la creación no es un objeto para explotar sin límites: es la Casa Común que hemos recibido y que debemos entregar a las generaciones futuras.

El papa Francisco nos enseñó en Laudato si' que el deterioro de la naturaleza también tiene una dimensión moral. Por eso podemos hablar de pecado ecológico cuando nuestras decisiones dañan gravemente la creación y olvidan nuestra responsabilidad hacia quienes vendrán después.

NO TODO LO QUE SE PUEDE HACER, SE DEBE HACER

Una Iglesia que anuncia a Jesucristo debe preguntarse siempre *no solamente qué es legal o económicamente posible, sino también qué es evangélicamente justo.*

Si un proyecto ayuda a conservar el patrimonio, acoge a peregrinos, facilita el acceso de personas con menos recursos y respeta escrupulosamente el entorno y a quienes viven allí, *puede tener una finalidad social y pastoral.*

Pero si para obtener rentabilidad *se perjudica la convivencia vecinal, se deteriora la Casa Común o se antepone el beneficio económico al bien común*, entonces la Iglesia debería ser *la primera en detenerse, escuchar y reconsiderar.*

No quiero una Iglesia rica en hoteles.

*Quiero una Iglesia rica en acogida.*
*Rica en solidaridad.*
*Rica en justicia.*
*Rica en cultura.*
*Rica en humanidad.*
*Rica en Evangelio.*

Como sacerdote, *no hago esta reflexión contra la Iglesia.*
*La hago porque amo a la Iglesia y quiero que sea fiel a Jesucristo.*

Una Iglesia que tenga bienes, *pero que los ponga al servicio de los pobres.*
Una Iglesia que conserve su patrimonio, *pero que lo haga pensando en el bien común.*
Una Iglesia que pueda tener hospederías, *pero no que convierta la rentabilidad en su horizonte.*
Una Iglesia que *escuche al pueblo y también el grito de la Tierra.*

Porque *Jesús no nos llamó a acumular.*
*Nos llamó a servir.*

Y ante el proyecto del Sacromonte, mi pregunta es muy sencilla:

¿QUEREMOS UNA IGLESIA QUE HAGA NEGOCIO O UNA IGLESIA QUE HAGA EVANGELIO?

Luis Ángel Rodríguez Patiño, Sacerdote y cura párroco de Xestoso (Monfero), Cambás (Aranga), Momán (Xermade) y Labrada (Guitiriz)
Rodríguez Patiño, Luis Ángel
Rodríguez Patiño, Luis Ángel


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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