San Lodeiro, Virgen y Mártir
Timiraos, Ricardo - miércoles, 16 de septiembre de 2026
A Sildo, y demás miembros de la Comisión, y a Nicasio y otros colegas.
Como sabe el lector, estos días ser celebran en el Lodeiro (Viveiro) las primeras fiestas de su Historia. Las organiza una entusiasta comisión a la que como vecino le deseo mucho éxito y le agradezco su esfuerzo. Y en este contexto, me van permitir que les cuente la fabulosa y tristemente desconocida vida de "San Lodeiro, virgen y mártir".
Cuenta Cunqueiro, en sus "Crónicas de Monfadal", y si no lo hace él, se lo cuento yo, que Doña Ginebra, la famosa esposa del Rey Arturo, siendo amante de Lancelot, tuvo un hijo ilegitimo, fruto, no se sabe bien, si del amor, la lujuria o los efluvios de Baco. El caso es que el niño apareció en la Historia como un personaje más. Pudiera ser Amadis de Gaula o Robin de los bosques. Lo cierto es que ni estaba entre los caballeros de la Tabla Redonda, ni aparece en las Cruzadas. Las historias de caballerías es lo que tienen; Se esfuman sus héroes. Pues bien, Sir Lodeiro, que así se llamaba aquel vástago con genes de enebro, reapareció en las crónicas mindonienses, cuando la Paula, la famosa campana catedralicia, dio fe de la decapitación de Pardo de Cela y nuestro personaje la enterró en la catedral. Aquel gesto emocionó de tal modo al mago Merlín quien,ante sus súplica, leyendo el grimorio y tocándole con la varita mágica, lo transportó como cortesano al séquito de los Reyes Católicos que, camino de Compostela, pararon en el monasterio del Cebreiro para visitar el Santo Grial (1486).
Vayamos a su historia: la niñez de Sir Lodeiro fue plácida, entre ayas, juegos y el oscurantismo público derivado de su condición ilegal. A Mondoñedo había llegado de la mano de Merlín que andaba por las tierras de Miranda. Así que parte de su historia ya la saben, pero falta que les cuente que el influjo clerical y casual de Mondoñedo, lo llevó a leer Las Confesiones de San Agustín y rápidamente decidió seguir la vida disipada de aquel crápula por el que rezaba tanto Santa Mónica.
Y ahí tienen ustedes a Sir Lodeiro dedicándose a catar todo tipo de comidas y bebidas, sobretodo bebidas, para trasnochar en cuantos lupanares encontraba a la redonda. Pueden creerme que durante unos diez años los tres verbos de infinitivo en er los conjugaba a la perfección. Y no desentonaba con los mayores golfos de las zonas en sus fechorías. Recorrió muchas partes de España, hasta que en 1514, ya desterrado de la Corte por su disipada vida, apareció en Viveiro (Lugo) como trabajador de la Puerta del Castillo del Puente, porque se esperaba la llegada de Carlos I de España y V de Alemania. Aquí hay que ser riguroso con la Historia porque a Viveiro no llegó, sino que desembarcó en Tazones (Asturias) Viveiro sólo apareció en aquel evento enviando un buen cargamento de langostas Seguimos: Sir Lodeiro, sin la protección de Merlín y siendo ahora un peón albañil, pues la fortuna se había dilapidado, se instaló en una pequeña cabaña en la ladera que bordeaba el mar, en las proximidades de lo que después fue matadero, y lugar por tanto al que llegaban las carroñeras gaviotas. Allí, en aquel lodazal,que tiempos más tarde sería atravesado de sur a norte por la carretera actual, vivía Sir Lodeiro, ya desposeído de su titulo, para llamarse solamente Lodeiro.
Cuando ya frisaba los sesenta años y los placeres mundanos eran sólo un recuerdo de vino y rosas, cuenta la leyenda que fue curado de la lepra por un perro, que resultó ser bisnieto del de San Roque, copatrono de la Villa. Era tan lamentable su estado, después de haber perdido en el mar la Maruxaina, La Oso del Mar y otras fabuladoras ninfas, tan gallegas ellas, ya convertido en un ermitaño piltrafa, invocó al mago Merlín que vino a socorrerlo en sus últimos estertores.
Esto que les cuento yo, no me lo contó Cunqueiro, fue cosa de la IA. Pero miente.
La verdadera historia, verdadera de verdad, la contó Merlín que desmitificó al personaje y dijo que lo que bebía era agua colorada con frutos, que comer no era demasiado como contaban las malas lenguas, y que a los lupanares iba sólo a dormir, que aquello de enrollarse con tías buenas, en realidad, eran prácticas de caridad. Así que él mismo se encargó de hablar con el Papa de Roma, Inocente XII, para elevarlo a los altares.
Así que ya saben el porque San Lodeiro, es virgen, no tocó hembra, y mártir, porque sufrió el esclavismo de un indiano de Ribadeo, que bien pudiera ser el Marqués de Sargadelos, pero esto está sin confirmar.
La Historia, señores, la escriben los hombres con sus informaciones y su imaginación y ésta es tan real como muchas otras. Todo es cuestión de creerla.

Timiraos, Ricardo