A vida de Lino, sería máis complicada, se non se cruzara con José María, anos atrás na Habana, despois en Madrid e de novo na Habana. Chacón foi a persoa clave a que Lino recorreu nos momentos agridoces da súa vida. Sempre estivo presente de forma xenerosa, rápida e desinteresada.
Temos tres fontes de información, que nos axudan a entender a forza deste vínculo de amizade, de confianza, de respecto e de compromiso:
- Correspondencia: trece cartas e un telegrama.
- Entrevista para Orbe: novembro 1931
- Libro "Diario íntimo de la revolución española".(1)
A correspondencia está publicada neste estudo(2), en dous epígrafes: Epistolario de Lino Novás Calvo con José María Chacón y Calvo 1936-1939 e unha segunda parte que vai de 1939 a 1963.
A chegada a Madrid en 1931, foi fundamental a súa intervención, para que acadara o posto de traballo na biblioteca do Ateneo e a relación cos intelectuais residentes en Madrid.
Resolveulle os numerosos problemas que Lino tivo coa documentación cubana (1938-1939).
Foi clave a súa axuda económica para poder viaxar de Francia a Cuba, en febreiro de 1939.
A entrevista para a Revista Orbe(3); é a fonte, que nos vai adiantando pinceladas precisas, de trazo áxil, enlazadas con metáforas poderosos e a luz do detalle miúdo, ao estilo Lino Novás, que nos axudan a descubrir a este home de ben, sabio, nobre, místico, curioso, deportista, altruísta, flexible e xeneroso, a quen citará na correspondencia con José Antonio Fernández de Castro como "nuestro San José María".
"Tengo miedo a la amistad de José María Chacón y Calvo. Nada más frágil y duradero a la vez. Es algo semejante al cristal de un reloj; de plano puede hacerse presión contra él, pero el más ligero golpe en falso puede romperlo. Hay que observar a sus amigos y estudiar el hombre íntimo para comprender bien esto. Hay que haberlo tratado en sus momentos más críticos y sus horas más holgadas. Como todos los místicos, lo menudo comprende en él lo universal y humano.
Yo comencé a conocer a J.M. Chacón en uno de sus momentos más agudos: Estaba en la clínica del Dr. Souza en el Ensanche de La Habana: La noche anterior se había sentido morir. Su tensión nerviosa había llegado a un estado de paz: a esa paz que salva siempre a los temperamentos fervorosos en los remansos de la fe. Cuando llegué a su lado se hallaba ya tranquilo. A su cabecera había un crucifijo, cuya dulzura agónica parecía prodigarle el bálsamo que lo mantenía sobre el dolor físico. Comenzó a contarme sus tribulaciones.
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Pero fue en Madrid donde vine a tratar al hombre de cada día (
) Es difícil un hombre tan igual a su obra, un espíritu semejante a sí mismo en todos los momentos del vivir. Y es que José María Chacón es un poeta que vive para todo cuanto el mundo tiene de poesía y no está nunca en casa para lo que carece de ella. Por eso digo que temo su amistad.
Y es esta una de las luces que alumbran su vida. Es su modo de ser amigo: en los amigos que cultiva, y estima, vemos un rasgo de su retrato interior. No busca él los amigos: los encuentra. Va por los caminos de la vida y de las letras y, de pronto surge como de un bosque virgen, la persona que ha de quedar para mucho tiempo prendida de su afecto. No siempre son literatos ni intelectuales sus amigos. Con más frecuencia nos encontramos en su casa o en sus recuerdos escritos, un personaje cualquiera, un hombre del pueblo sin ninguna dote de cultura ni de talento, pero seguramente para él con alguna cualidad rara de bondad interior, de paz interior que diría él. Su sala, rica en miniaturas, lo es también en retratos de estos amigos que nadie conoce, que tal vez nadie más que él ha sabido apreciar en su genuino valor (
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Donde mejor vemos proyectada su aptitud para las amistades en su librito Hermanito menor(4). Aquí va el autor peregrinando de montaña en montaña, de pueblo en pueblo, con el hermanito de guía. Y entonces advertimos claramente que descubre cuáles podrían ser sus amigos, con cuáles charlaría él ingenuamente en cualquier rincón del mundo y al lado de los cuales guardaría muchos silencios de paz, esos silencios tan hondos que son luz del corazón. (
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Nos encontramos por primera vez con un hombre de cultura universal que entiende y se hace entender por los analfabetos de los pueblos, los que cantan sin saber cómo cantan (
) Esos serán los amigos de José María Chacón, aquellos en quienes no ha nacido o se ha desterrado la malicia. Puede ser un pescador, un cabrero, un pastor, un poeta o uno que tiene la cura de almas (
) Estamos al comienzo del invierno. Vienen visitantes desconocidos, amigos suyos sacados del pueblo y se cruzan con los literatos y artistas. Viene Lorca y se pone a tocar el piano. (
) Sólo él, José María, sabe hablar a la vez para todos sus amigos, cultos y analfabetos (
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Así viene a España y estudia su literatura, su folklore, su filología, su vida. En verano se va por los pueblos y por las playas, cada vez que sus deberes diplomáticos(5) y de investigación se lo permiten. ¡Los pueblos y las playas! Hay que oírlo hablar íntimamente de esto para comprender lo que significa para él. A veces su entusiasmo nos parece pueril, pero analizado a fondo el hombre, el espíritu franciscano que vive en él entero, su humildad nos conmueve. Por donde va deja amigos. Luego les escribe cartas. Son pescadores, con los que juega al tenis en una playa remota dónde él es el único bañista. Son pastores de la montaña que cantan sus églogas rústicas. Son pobres gitanillos o moradores de la orilla del Manzanares, donde él ha descubierto una playa. En esto, no es ya el suelo de una nación determinada, sino un rincón cualquiera del mundo donde hay luz y poesía y bondad pura y flores místicas.
Porque siempre tendremos que partir del místico para hablar de él. Místico en lo que esta capacidad tiene de poesía, de emoción pura, de comprensión, de panteísmo, en fin, de franciscanismo. Esto le permite sentir y admirar a lo que, aun no estando conforme con su credo religioso, participa de algo de lo bello y bueno que tiene el mundo. Sólo amando estas cualidades por encima de todo puedo explicarme su flexibilidad, el don de sentirse identificado en otros aspectos con personas que no solo participan de su fe, sino que la combaten. (
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El archivo, la biblioteca, tienen para él un encanto de recogimiento y de meditación que elevan y ensanchan su espíritu (
) Los mismos datos escuetos parecen venir envueltos en la alegría que el investigador sienten el momento de anotarlos.
En su vida diaria está el mismo hombre sencillo, sin vulgaridad. Nadie como él sabe apreciar lo que la vida humilde tiene de aristocrático, aún en el rincón más pobre y humilde (
) Hablamos un día de ideales de felicidad y me dijo: (
) En él hay dos silencios opuestos: el uno es para vivir el encanto puro de alguna cosa que no se puede expresar, y el otro es para lo que la humanidad tiene de deforme y de perverso.(6)
No libro Diario íntimo de la revolución española, ese vínculo aparece, nas primeiras entradas, Lino, era un dos seus acompañantes habituais. A brevidade do diario, que en apenas catro meses (22 xuño 1936 ata 29 outubro 1936), relata feitos, vistos por Chacón, nun Madrid convulso, verdadeiramente estremecedores. Cumpriu coa su misión de asilo e salvou a todas as persoas que puido dun final tráxico.
No diario reprodúcese abundante correspondencia, na que aparecen as dúas cartas de Lino, publicadas no epistolario: a do 25 de marzo de 1938 desde Barcelona e a do 11 de febreiro de 1939 desde París.
Toda a correspondencia aporta información de gran valor, se tivera que escoller, eu quédome cas cartas manuscritas de de Federico García Lorca, reproducidas nas páxinas 192, 193, 194 e 195, verdadeiras obras de arte.
NOTAS:
1. Chacón, J.M.: Diario Íntimo de la Revolución Española, Madrid: Editorial Verbum, 2009.
2. Laberinto de fuego, pp. 67-72 e 96-101.
3. Madrid, noviembre, 1931, Publicada en Orbe. Año 1, número 41, 25 de diciembre de 1931, pp. 20-21.
4. Chacón, J.M.: Hermanito menor, San José de Costa Rica: Editorial García Monge, 1919.
5. José María Chacón ocupaba el puesto de secretario de la Legación de Cuba en Madrid.
6. España estremecida, pp. 200-208.