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Don Ramón del Valle-Inclán, Presidente do Ateneo.

Rivero, Manuel - lunes, 21 de septiembre de 2026
Madrid, junio de 1932. Publicado en Orbe, año 2, número 69, 3 de julio de 192, p. 20.

Valle-Inclán, acadou a Presidencia do Ateneo de Madrid o día 30 de maio de 1932. Sucedeu a Manuel Azaña (1930-1932). O seu foi un mandato breve, axitado, convulso e intenso. As fortes presións, xunto coa vida caótica, levaron a Valle-Inclán a solicitar a dimisión en varias ocasións, que non lle foi aceitada, ao final dimitiu en novembro dese mesmo ano, estivo no cargo apenas seis meses.
En Marzo do ano seguinte sería nomeado Director da Academia Española de Roma, na que permanecería apenas dous anos (1933-1935). Por motivos de saúde, tivo que vir a súa terra, e falecería o día 5 de xaneiro de 1936 en Santiago de Compostela a causa dunha enfermidade de vexiga de carácter maligno.
Para a presidencia do Ateneo, soaba o nome de Unamuno e para a Academia Española de Roma o de Eugenio Montes. Montes foi íntimo amigo dos dous intelectuais toda a súa vida, de xeito foi Valle-Inclán, quen lle presentou a Unamuno en Madrid, con dezasete anos, cando foi estudar a universidade Central.

"¿Cómo se trataban Valle y Unamuno? (1).
Muy ceremoniosamente. En el fondo ninguno de los dos aceptaba ser el que escuchaba al otro (...).
Pero fue don Ramón quien le presentó a Unamuno...
Sí, fui uno de los pocos que tuvieron esa suerte, de que Valle Inclán fuese quien me presentase a Unamuno que vivía en Salamanca y venía a Madrid pocos días”.
Lino coñeceu a Valle-Inclan, ao pouco da súa chegada a Madrid, entre eles houbo unha excelente química desde o comezo, ademais das similitudes e das influencias. Podemos destacar:
- Sensibilidade por o realismo tráxico, onde predomina o grotesco, o máxico e a precisión do linguaxe.
- Tanto Novás como Valle-Inclán, utilizan o Experpento e a Distorsión, para transmitir a deformación da realidade, co fin de focalizar a fealdade ou a inxustiza.
- Tanto o irracional, como o sombrío, forman parte dos seus relatos.
- O fatalismo é recorrente en ambos protagonistas, están atrapados nun círculo vicioso, que os envolve nun destino tráxico, do que non poden escapar.
- Buscan a estilización da linguaxe, a base da prosa rítmica, sonora e sensorial. Elevan o pequeno detalle ou a anécdota a unha categoría superior.
Copio parte da crónica feita para Orbe, a través da cal Lino danos unhas pinceladas sutís, que nos permiten identificar ao Valle-Inclán, con todas as súas virtudes e tamén cos seus defectos, de forma precisa e realista.
“Hay aquí cinco Ramones cuyas hojas no se secan nunca. Uno de ellos es gallego y novelista, sentimental, caballeo y quimerista, arcaico y revolucionario: se llama Don Ramón María del Valle-Inclán y Montenegro. (...)
A Valle-Inclán acaban de elegirlo presidente del Ateneo en sustitución del señor Azaña. Azaña miso puso su prestigio de alfombra para que Don Ramón pasara por ella a la presidencia (...) Como a este presidente no le permite la constitución conceder entrevistas a los periodistas, nosotros los localizamos en la Cacharrería. Lo vemos llegar todavía en su capa, erguido y esquelético, a lo largo del pasillo. A la luz no se ven sino su capa negra y sus zapatos negros y la armadura negra de sus gafas. Lo demás es blanco y se confunde con la luz. (...) Don Ramón hacía tiempo que me había prometido la entrevista y no acababa de dármela. Al fin me mandó a llamar y me dijo:
-He estado enfermo y me voy a la aldea. Ya vi lo que dicen de mí en Orbe, y eso está bien. Nada más. No hablemos más de mí.
Los ateneístas de la Cacharrería (...) lo rodean y escuchan. Don Ramón está en una butaca mesándose esas barbas que su amigo Darío bautizó de chivo. Habla por entre las barbas y las palabras silban y cecean en las barbas. A veces tira de la capa sobre el hombro del brazo manco y alza la voz hasta el techo. Otras la baja y apenas se le oye. (...) Esa es su especialidad. Las palabras son para el labio, para el oído y no para la mente.
-Las palabras-dice-sirven para dos oficios: para decir las cosas y para no decirlas.
Luego se pone a hablar de cosas regionales. O no primero habla de las universales (...) Don Ramón es el hombre que termina por creer sus propias mentiras (...)
La gente en derredor calla. Don Ramón es el único hombre aquí a quien todos escuchan sin interrumpirlo, sean del partido que sean. (...)
Cuando Don Ramón habla de Galicia le dice la aldea. Me voy allá arriba, a la aldea, dice, siempre está yendo a la aldea. De allí saca los personajes de sus libros y las palabras con que los eleva. Luego los trasplanta a México, o a Cuba, o a las montañas de Navarra, pero los saca de allí. En su misma casa de la Plaza del Progreso, las sirvientas tienen el acento de los personajes de sus libros.
Diga lo que diga no se lo tome a mal. Su alma extraña y genial le sirve de escudo. (...) En la candidatura para la presidencia del Ateneo. Valle-Inclán tenía como rival a Unamuno. Pero el actual gobierno ha apoyado a Valle (...)
Este hombre de alambre es como un cardo, como un tojo nudoso y erguido sobre el fondo eternamente verde de su región.
Para terminar (...) le hablo también de sus penosos días de bohemia cuando se pasaba los meses encerrado en un ático con el traje empeñado, escribiendo sus sonatas. Don Ramón vuelve a mesarse las barbas y dice con voz muy queda:
-Hace tiempo que fue eso". (2)

NOTAS:
1. Rivero, M.: Eugenio Montes o intelectual silenciado. Ourense. Deputación Provincial, 2023.
2. España estremecida, pp. 344-349.
Rivero, Manuel
Rivero, Manuel


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