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'Los migrantes no son una amenaza'

García Cadiñanos, Fernando - jueves, 10 de septiembre de 2026
'Los migrantes no son una amenaza'
Monseñor Fernando García Cadiñanos en 'Vida Nueva':
"Los migrantes no son una amenaza"

El obispo de Mondoñedo-Ferrol y presidente de la Subcomisión para las Migraciones y la Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal Española conversa con 'Vida Nueva' sobre cómo ha seguido de cerca la crisis migratoria de Ceuta.

El 30 de julio entraron a España, vía Ceuta, más de 75.000 personas y cerca de 200 de ellas murieron ahogadas, aunque parece que pronto nos olvidamos de ellos. No así el obispo de Mondoñedo-Ferrol y presidente de la Subcomisión para las Migraciones y la Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal Española, Fernando García Cadiñanos, que, pese a los más de 1.000 kilómetros que le distancian de la ciudad autónoma, conversa con 'Vida Nueva' cómo ha seguido de cerca la crisis migratoria de una frontera despojada de dignidad.

Un mes después de esta última crisis migratoria en Ceuta, ¿cómo valora la acción eclesial?
Como Iglesia nuestra tarea es acompañar, estar cerca, hacer oír la voz. Me consta que las parroquias y Cáritas han estado muy cerca de las personas de Ceuta y de los migrantes que allí se encuentran, acompañando, ayudando, orando, dando esperanza y horizonte. Los centros de acogida de la Iglesia están desbordados y se ha hecho una campaña de recogida de donativos para poder llegar mejor a todas las necesidades. También se ha hecho un esfuerzo por iluminar esta realidad. Desde diferentes instancias hemos tratado de alzar la voz para sensibilizar en esta situación muy compleja, que tiene muchas aristas y que supera lo puramente humanitario. Desde el mensaje de la Iglesia no podemos sino estar cerca de las víctimas, repudiar toda violencia, defender la dignidad de toda persona y presentar los principios de la doctrina social como luz y camino para esta situación.

A veces se tacha a la Iglesia de poco realista al apostar por la acogida al extranjero. ¿Se puede conjugar el derecho a migrar con la defensa de las fronteras?
La migración, que pertenece al fenómeno más amplio de la movilidad humana como característica estructural de nuestra época, es una realidad muy compleja que no puede ser abordada desde una única banda. Son muchos los actores que han de intervenir y que, por tanto, participan en la gestión de la misma. La Iglesia siempre ha planteado tres principios fundamentales en este tema: el derecho a no migrar, el derecho a migrar y el derecho de los estados a gestionar sus fronteras y controlar los flujos para una real integración. Se conjugan así el bien particular y el bien común. Desde luego, no es fácil, por lo que se requiere la actuación de todos a nivel global en un sistema económico capitalista que genera exclusión y fractura social. Pero, sin duda, debe ser factible articular vías legales y seguras para facilitar las migraciones.

El 30 de julio entraron más de 75.000 personas y murieron cerca de 200 jóvenes ahogados, aunque parece que pronto nos olvidamos de ellos. No sé si la opinión pública, en medio de tantas narrativas de odio, tiene hoy demasiado claro quienes son las víctimas y quienes los verdugos. ¿Los migrantes suponen una amenaza para nuestro país?
Los migrantes no son una amenaza: así lo descubrimos en tantos rincones de nuestro país donde la integración es un hecho y donde tantos inmigrantes están colaborando en el desarrollo económico, social, humano y religioso de tantas comunidades. En esta crisis se ha demostrado que los migrantes han sido utilizados y siguen siendo utilizados por oscuros intereses. Esto es muy triste y lamentable. No seremos auténticamente humanos si no nos duelen y consideramos como hermanos nuestros a ese número indeterminado de hermanos nuestros que han muerto en el paso de la frontera, siguiendo voces de sirena que alguien ha lanzado y que es el último responsable de sus muertes. Pienso en sus familias y en tantos proyectos de esperanza truncados. En estas cuestiones me da la impresión de que se fomenta una "guerra entre pobres" para despistarnos de las auténticas causas del problema.

La Iglesia no ha olvidado estos días a los ceutíes que viven una situación de tensión. ¿Cómo se puede apelar al "fui forastero y me acogisteis" en una comunidad eclesial como la de Ceuta?
No es fácil, pero es que el Evangelio siempre es provocador y contracorriente. Durante estos días me convenzo cada vez más que necesitamos ser iluminados por la luz de la fe para situarnos adecuadamente, como creyentes, en esta realidad compleja que nos toda vivir. De eso nos hablaba la palabra de Dios el domingo pasado cuando Jesús recriminaba a Pedro que "pensaba como los hombres y no como Dios" o cuando Pablo nos invitaba a "renovar nuestras mentes". Necesitamos alzar la mirada... Sin duda, la luz del Espíritu está suscitando hoy gestos concretos y mensajes que hacen realidad esta propuesta del Señor. La sociedad ceutí ha dado muestras de ser una sociedad integrada e integradora, aunque hoy está muy tensionada. Por eso, hay que ayudarla para que no se sientan solos y crean que es un problema que tienen que resolver aisladamente, cuando les supera. Desde luego hay que desechar toda violencia y toda hostilidad, y buscar vías de diálogo y legalidad. Y en un contexto en el que la gobernanza del Estado y la comunidad internacional se ha de hacer presente y garantizar también los derechos fundamentales. La reivindicación de sus derechos fundamentales no puede ser alternativa a la fraternidad. Se ha planteado el debate en alternativa: o estás con los migrantes, o estás con los ceutís, y no es cierto. Entre todos hemos de salir de este dilema que puede ocasionar muchas consecuencias negativas.
'Los migrantes no son una amenaza'
Estos días hemos escuchado hablar de una supuesta "jerarquía de la caridad". ¿Los católicos deben distinguir entre prójimos?
La parábola del Buen Samaritano nos indica el único camino para los creyentes. Una paábola que ha desarrollado hermosamente el papa Francisco en Fratelli Tutti. Es un debate que ha aflorado últimamente movido por movimientos de base norteamericana. El ordo caritatis existe, es una enseñanza de santo Tomás con base en la escritura. Pero no se puede utilizar para sustentar planteamientos ideológicos o soluciones simples. La gravedad de la necesidad ajena altera el orden: si uno se encuentra en situación de vulnerabilidad extrema, la justicia y la caridad exigen socorrerlo de inmediato. Además, la auténtica caridad no es dar de lo que nos sobra.

Por otro lado, un sacerdote llamaba al día siguiente de la tragedia a la “reconquista de Marruecos”. ¿Cree que pronunciamientos de este calado opacan la labor eclesial?
Nuestra misión como Iglesia, especialmente como ministros, es la de generar comunión y misericordia, como reflejo del Dios Trinidad que predicamos. Todo lo que se aleje de este camino y no conduzca hacia él, no contribuye y se aleja de nuestra misión.

En nuestra clase política, ante esta crisis en Ceuta, ¿falta altura de miras?
Totalmente. Los grandes debates sociales no pueden ser resueltos en un contexto de crispación, de politización y cortoplacistas. Se echa de menos una clase política que nos ayude a pensar, que nos sitúe ante la dificultad de gestionar la realidad y que situé la búsqueda de la verdad como criterio y camino en la consecución del bien común. La cuestión migratoria es hoy una de los grandes temas de nuestra humanidad en la que nos jugamos mucho. Afecta a nuestro modo de vivir, a nuestro sistema económico, a nuestras relaciones, a nuestra vivencia de la fe y del Evangelio. Necesitamos personas que vivan la política como vocación y que trabajen por una buena política edificada al servicio de las personas.

Fuera y dentro de España se está haciendo política utilizando a seres humanos, olvidando de lleno su dignidad. ¿Es la buena política hoy una utopía?
Siempre ha de ser una utopía, que no es lo mismo que una quimera. La utopía, como tantas veces se ha dicho, nos ayuda a caminar en un horizonte. Nadie ha dicho que la política sea fácil y totalmente pura. Como señala el papa León en Magnifica Humanitas se trata de desarmar los juegos de poder que hoy están en juego para vivir y poder caminar con más libertad.

Entrevista publicada en la edición digital de la revista Vida Nueva el 04.09.2026.

Portada: OSV News, Jon Nazca, Reuters.
García Cadiñanos, Fernando
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Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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