El mar y sus caprichos
Silva, Manuel - lunes, 31 de agosto de 2026
Tomando el sol placenteramente en la playa, vi como unas olas, sigilosamente, se me acercaban y, cariñosamente, me besaban los pies.
Sentí tanto placer que llegué a pensar que ese momento era como un pedazo de cielo en la tierra.
Al poco rato retrocedieron y, sin hacer ruido, se fueron adentrando, poco a poco, mar adentro.
Sentí que algo se me escapaba. Me levanté y, corriendo, me zambullí en el agua, en busca de la ola perdida. Pero no la encontré.
Al día siguiente volví al mismo lugar de la playa en busca del beso de las olas, pero ese día el mar parecía estar cabreado y las olas, bravías y amenazantes, se acercaban a mi retándome. Pero yo, cobarde y precavido, me alejé.
Pero dos jóvenes, que paseaban por la playa, aceptaron el reto y empezaron a boxear con ellas, que ya alcanzaban unos ocho metros de altura. Y las olas, bruscamente, fueron ganando el combate y los estaban llevando consigo. Los servicios de Salvamento de la playa, jugándose la vida, lograron sacarlos a flote. Y todos respiramos felices. Y Todos aplaudimos esta 'salvación'.
Y me dije: "el mar es muy caprichoso. Se parece a muchos humanos, cambiando de parecer y de humor. Hoy te beso y mañana..., te zurro".

Silva, Manuel
Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los
autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora