Vuelta a la normalidad
Vaamonde Rodríguez, Jacobo - martes, 25 de agosto de 2026
Ya es 25 de agosto. Se acabaron las fiestas en muchos municipios gallegos, especialmente en aquellos que celebran el San Roque o Santa María.
Dejamos atrás las comidas familiares, los encuentros con amigos y las verbenas para volver a la normalidad.
Las asociaciones empiezan a mostrar sus actividades, las librerías a vender material escolar, las familias a preparar todo lo necesario para un nuevo curso de sus hijos y los universitarios a hacerse a la idea de que pronto hay que volver a las facultades.
En menos de una semana, las conversaciones cambian completamente. De un "¿A qué hora sales?" pasamos a "¿Cuándo empiezas el curso?"
Todos hemos sido niños, y sabemos a la perfección cuáles son los sentimientos que empiezan a aflorar a medida que acaba agosto: nervios, inquietud, tristeza..., ¡Hasta parece que el tiempo cambia!
Cada vez están más cerca los exámenes y los trabajos de grupo, ¡pero también la Navidad!
Y es que el tiempo pasa rápido, muy rápido. Mientras nos preparamos para ir a una verbena, en la televisión ya empieza a sonar el anuncio de la Lotería de Navidad. Mientras algunos decoran calabazas, otros ya piensan en poner el árbol. Y cuando este ya está listo, los bazares inician la temporada de Carnaval y las cofradías sus ensayos para Semana Santa.
Así vivimos, con una celebración tras otra. Y qué afortunados somos de poder pensar en una nueva fiesta cuando aún nos encontramos inmersos en la anterior.
Quizás sea otra manera de ver el paso del tiempo, pero creo que volver a la normalidad es la mejor forma de valorar lo afortunados que somos por poder disfrutar con amigos todo el verano, con la familia en Navidad o con nuestros compañeros de facultad el final del curso.
El tiempo pasa rápido, demasiado rápido, más de lo que nos gustaría, sobre todo durante los buenos momentos. Quizás por ese motivo debemos convertir cada día en una celebración y no esperar a la siguiente.
Si disfrutamos de cada día, de cada momento en familia o de cada quedada de amigos, ya no será tan necesario esperar a que llegue el verano para volver a sentirnos felices.

Vaamonde Rodríguez, Jacobo
Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los
autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora