Opinión en Galicia

Buscador


autor opinión

Editorial

Ver todos los editoriales »

Archivo

Juan Tamariz en Lugo

Latorre Real, Luís - miércoles, 19 de agosto de 2026
Juan Tamariz en Lugo
La dedicatoria en el libro de oro del Verruga y Tamariz con su inolvidable "violín invisible"

Juan Tamariz era "nuestro mago", el de mi generación. Los que nacimos en los 70 lo disfrutamos en "Tatatachán" en Televisión Española, y haciendo apariciones estelares en programas imborrables como el "Un, Dos, Tres...".

Era, en su aspecto, el "anti mago" en aquella época. Cuando uno pensaba en espectáculos de ese ámbito se esperaba a un señor de traje, a veces con capa, elegantemente vestido y que actuaba a una distancia respetable. Tamariz era justo lo contrario. Llevaba chistera, pero el resto de su atuendo no se parecía en nada al mago arquetípico: vaqueros, chaleco, pelo largo... apariencia casi desastrada pero natural, como era él. E inolvidable.

En marzo del año 1992 estaba en el IES A Nosa Señora dos Ollos Grandes (más conocido como "El Femenino") y tuve en honor y el placer de hacerle una entrevista a Juan Tamariz, que actuaba en Lugo bajo la carpa de Merlín e Familia, un espectáculo montado y dirigido por O Mago Antón.

En la breve entrevista que le pude hacer contestó siempre con su constante y arrolladora simpatía. Releo lo que le pregunté de aquella y, francamente, hoy mis planteamientos habrían sido diferentes pero claro, recuerden que se las hice cuando era un adolescente de 17 años.

Lo primero que hizo es decirme "A mí háblame de tú o me niego a contestar". Repasamos los inicios de su carrera, que empezó cuando tenía tan sólo 8 o 9 años y montaba espectáculos en casa para familiares. Se lanzó al espectáculo en firme, en un teatro, en el año 70.

Les pongo la respuesta literal que me dio cuando le pregunté si usaba algún "truco de cámara". En esa época, en que David Copperfield asombraba al mundo atravesando paredes aparentemente sólidas o haciendo desaparecer aviones, todos dábamos por sentado que eran trucos visuales de la tele, pero Tamariz actuaba siempre con gente sentada muy cerquita y vigilando cada movimiento, y de ahí la dificultad.

Pero a lo que iba, su respuesta sobre los trucos de cámara fue esta: "Nunca, jamás. Sería absurdo, ¿no? Imagínate, primero sería engaño. La magia es un engaño, pero con aviso, oye mira, te voy a engañar, una ilusión. Pero lo otro ya sería engañar engañar. Y además sería perder el trabajo, porque llamarían a un actor y que lo haga, porque con truco de cámara lo hace cualquiera, y cogerían a alguien más guapo y elegante que yo, aunque no creo, porque para encontrar un tío tan guapo y elegante como yo, imagínate que trabajo."

Lo que más me sorprendió es que me contó que casi todo lo había aprendido de libros. Que tuvo maestros después pero casi todo lo había sacado de libros o por creación propia, aunque fundamentalmente de libros.

Coincidí con Tamariz otra vez en el Verruga en mayo del 98. Para mi sorpresa recordaba la entrevista de años antes y cuando se fue la gente y nos quedamos solos nos hizo un truco de cartas que todavía me parece inexplicable porque la carta apareció debajo del plato de otra mesa y él no se movió el sitio. Supongo que la colocó al entrar, pero no sé ni cuándo ni cómo lo hizo. Tampoco quiero saberlo. No me gusta descubrir los trucos de magia, me encanta sentir esa sensación de asombro y de "es imposible".

Hoy disfruto con los espectáculos de Dani Polo o del Mago Rafa, dos genios que tenemos en nuestra zona y que tienen la gran responsabilidad de transmitir a las generaciones actuales y posteriores un legado tan hermoso como aparentemente imposible: creer en la magia, sea o no "potagia" como la del inolvidable Juan Tamariz y su violín invisible.

Tatatachán.
Latorre Real, Luís
Latorre Real, Luís


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


PUBLICIDAD
ACTUALIDAD GALICIADIGITAL
Blog de GaliciaDigital
HOMENAXES EGERIA
PUBLICACIONES