Veraneantes, turistas o viajeros
Mosquera Mata, Pablo A. - miércoles, 19 de agosto de 2026
Ser de esa generación que vive entre los siglos XX y XXI nos ha dado mucha información, ser testigos de cambios que afectan a las tecnologías, los derechos de toda índole, el sistema que debe garantizar tales y por tanto la convivencia. Pero desde mi observatorio al norte del norte en una gran país nación cual es España, me veo con fuerzas, motivos y datos objetivos para distinguir coincidiendo o discrepando con las corrientes del pensamiento instaladas para uso de la sociedad.
Ruth Matilda Anderson El testimonio gráfico que dejó la fotógrafa estadounidense desvela una Galicia de mujeres que le hizo interesarse por la lengua y los textos de Rosalía de Castro y Emilia Pardo Bazán para rescatar a las gallegas del olvido en la memoria colectiva. Cuando, en 1939, The Hispanic Society of America (HSA) publica el libro de Ruth Matilda Anderson Gallegan Provinces of Spain. Pontevedra and La Coruña, Galicia vivía el comienzo de un hundimiento sociocultural que habría de durar cuarenta años. La mirada de Ruth Matilda Anderson, viajera con alma de etnógrafa que inmortalizó con su n la España rural de los años 20 del siglo pasado, vive un renovado e insaciable interés. Su sensibilidad para captar la vida popular, en especial la de los artesanos, las mujeres y los niños, se ha convertido en un admirado testimonio de la España que revisita los escenarios de sus fotografías y a los descendientes de sus protagonistas 100 años después.
Y es que he comenzado por describir como eran los viajeros que vienen o como nos gustarían fueran en estos años veinte del siglo XXI. SU MIRADA COMPARTIDA es fuente de cultura. Ruth Matilda Anderson, fotógrafa y conservadora en la filantrópica institución neoyorquina, fue una trabajadora minuciosa hasta el extremo. Este alto nivel de exigencia motivó que su llegada a Galicia estuviese precedida por una etapa de profunda documentación y preparación. Buceó en los archivos de las instituciones gallegas y se entrevistó con figuras relevantes de la cultura del país que la fueron orientando en los Georje Borrow estuvo en nuestro país desde los primeros días de 1836 hasta octubre de 1840. Entró en la península por Lisboa y su primer destino fue la capital de España, donde esperaba conseguir los permisos necesarios para imprimir y difundir la Biblia protestante. El mundo de las posadas, fondas y ventas que nos describió nuestro viajero inglés eran dignas herederas de la picaresca del siglo de Oro. Todo este anecdotario vivo de cientos de páginas pone una nota de color y fantasía en el relato del viajero, que nos presenta un país entre alucinado y delirante; pero no se puede olvidar que la obra de Borrow también tuvo un trasfondo histórico verídico que la convierten en un testimonio muy valioso para todos aquellos estudiosos, o simplemente curiosos, de la historia de España. Leyendo a Borrow podemos recordar las frecuentes crisis ministeriales y los nombres de personajes como Mendizábal, Alcalá Galiano o el duque de Rivas, el intento de motín popular de la Puerta del Sol o las vicisitudes de la reina regente María Cristina, protagonista de los sucesos de La Granja de julio de 1836.
Don Jorgito el inglés comenzó vendiendo biblias pero terminó siendo testigo descriptor de lo que estaba viendo en esos tiempos y los comparte. Es un viajero que nos deja su huella que formará parte de los instrumentos precisos para que los historiadores puedan valorar honestamente el patrimonio histórico de nuestra nación, motivo que llevará al erudito Manuel Azaña a la traducción de su obra.
El fenómeno de los veraneantes según Cunqueiro Las "Carolas": Cunqueiro documentó la llegada estival de familias del interior a la costa de A Mariña lucense. A estas visitantes, inicialmente conocidas como Canónigas por creerse que procedían de Mondoñedo, se les pasó a llamar popularmente Carolas al diversificarse su origen geográfico. En la visión del escritor mindoniense, el veraneante de antaño se integraba de un modo muy cercano en el puzle social del país, mezclándose en los soportales, las tabernas y los paseos marítimos junto a los vecinos de siempre. Sus textos evocan villas como Vivero o los arenales de Foz, donde el paisaje marinero y medieval se llena temporalmente con la presencia de forasteros nostálgicos y paseantes playeros.
Estamos ante otro fenómeno de "movilidad" por el interior de nuestra Galicia camino hacia la costa con motivo de ese derecho social que se consagra como vacaciones para el trabajador tras un año dedicado a producir o servir. Supone descaso cambiando de panorama y costumbres. Hay voluntad de conocer e integrarse en ese mundo "rural" en este caso marítimo.
El impacto sociológico del turismo actual transforma profundamente las comunidades receptoras. Genera tanto un dinámico intercambio cultural y crecimiento económico como graves problemas de gentrificación, subida de precios en la vivienda, pérdida de identidad local y rechazo social masivo en forma de turismofobia. El turismo impacta sobre las sociedades receptoras y emisoras, impacta en el desarrollo territorial y en el medioambiente de los espacios turísticos receptores; también en la cultura, estructura social e identidad de los destinos turísticos.
Deberíamos reconocerlo. Frente al egoísmo economicista está la colisión entre los derechos del ciudadano estable como residente y las conductas "alegres y descaradas" de los visitantes que presumen de turistas y además son valorados estadísticamente como sujetos para el sector terciario de la economía. Puede que estemos a las puertas de morir de éxito o aquello que alguien dijo " vamos de victoria en victoria hasta la derrota final".

Mosquera Mata, Pablo A.
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