Hermosos vestigios mariñanos
Mosquera Mata, Pablo A. - jueves, 13 de agosto de 2026
Decía Cunqueiro que era muy difícil hacerle una foto a un gallego sin que no apareciera el Románico. Algunos podemos añadir que en el Cantábrico Galaico, no es posible una instantánea sin la mar.
En mi pueblo queda esa construcción cuadrangular que puede verse al pasear desde A Fontiña hasta la playa de Cubelas; hoy abandonada a su función de vivero para mariscos. Tuvo su origen en el tráfico de langostas hacia Francia. Así en agosto de 1881 se publica que 160.000 ejemplares han dejado a los vendedores franceses un beneficio entre 9 y 11 francos por cada langosta gallega del Cantábrico.
Será en 1901 cuando Benigno López y Francisco Sánchez de San Ciprián, inicien gestiones ante la Ayudantía de Marina de Viveiro y Concello de Cervo, para construir una cetárea de mariscos -cría y vivero- con acuse de recibo del Ministerio de Marina que pedirá memoria y planos al Concello. Hecho que coincide con la petición de la misma naturaleza para una cetárea en Burela.
La hermosa construcción la cuidaba Arsenio Otero, marinero de la tripulación en la "Calista" que mandaba mi tío Manolo de Rego. Desde el alto del muro la juventud aprendimos a tirarnos de cabeza en los baños veraniegos, mientras se esperaba al camión que recogía el marisco para llevarlo a las históricas cetáreas de Rinlo, las más antiguas de Galicia -1904- que acumulaban todas las langostas de A Mariña.
Las cetáreas son vestigio de antiguos viveros; negocio floreciente que cría, conserva y vende langostas; también respuesta gastronómica en España, despreciada por los propios habitantes de la costa, pero apreciada por la nueva cocina urbana que no conciben una buena mesa sin un plato de marisco en el que sobre salen estas piezas de aguas frías y batidas.
Me conmueve pasear por el sendero "azul cobalto" creado por Roberto Alvarez entre La Caosa, La Fontiña y Cubelas, y encontrarme con ese mamotreto de piedra que a los viajeros no les dice nada. Debería estar indicado. Debería estar como era, es decir sin esa cubierta de brutal hormigón.
s Las cetáreas de A Mariña Lucense, especialmente las famosas piscinas naturales de Rinlo (Ribadeo), son viveros históricos construidos a partir de 1904 para almacenar y cultivar marisco fresco (como centollos y langostas) aprovechando las mareas del mar Cantábrico, convirtiéndose en referentes de la acuicultura tradicional en España.
En 1904 se levantó la primera cetárea en el paraje conocido como Estornín, impulsada tras la iniciativa de María Luisa Soto (una visitante de Ortigueira) al ver la riqueza marisquera del lugar.
Ampliación: Debido al éxito comercial y la gran demanda de la época, se construyeron dos piscinas más en las rocas.
Funcionamiento: Eran cavidades excavadas en la roca donde el agua del mar entraba y se renovaba de forma natural con las mareas, protegiendo al marisco vivo antes de su transporte.
Declive y legado actual. Cierre: Operaron de forma continua durante décadas hasta que fueron abandonadas a principios de los años 90 del siglo XX debido a los cambios en la comercialización y normativas del sector. Impacto cultural: Hoy en día, estas estructuras en desuso forman parte esencial del patrimonio marítimo de Rinlo y son el símbolo que da fama a su gastronomía local ligada.

Mosquera Mata, Pablo A.
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