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Yo no te olvidaré

García Cadiñanos, Fernando - viernes, 24 de julio de 2026
Mensaje del obispo de Mondoñedo-Ferrol con motivo de la Jornada Mundial
de los Abuelos y de las Personas Mayores 2026

Yo no te olvidaré
El próximo 26 de julio celebramos la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, coincidiendo con la memoria de san Joaquín y santa Ana, los abuelos de Jesús. Es un hecho evidente que nuestras sociedades envejecen; la media de edad ha ido aumentando progresivamente en los últimos años y ya no nos sorprende la bendita presencia de tantas personas longevas entre nosotros. Durante la visita pastoral, me ha alegrado profundamente saludar a los más ancianos de las parroquias. Con qué serenidad mostraban su fragilidad, pero también el sano orgullo del camino recorrido. Asimismo, percibía el gozo de la comunidad al acogerlos. Ellos son, en efecto, el testimonio vivo de la memoria común de nuestro pueblo.

La celebración de esta jornada anual busca ayudarnos a reflexionar, como Iglesia y como sociedad, sobre la realidad de este colectivo que se ha convertido casi en “un nuevo pueblo”. Este año, bajo el lema “Yo no te olvidaré”, se nos invita a abrir caminos y a permanecer mucho más atentos al doloroso fenómeno de la soledad en nuestros mayores.

Por desgracia, es frecuente que se produzca el olvido de los ancianos en su propio entorno, fruto del individualismo y de una desvirtuada comprensión de la vida privada. Es el olvido de una sociedad que, en su creciente tecnocracia, complejiza la vida ordinaria de quienes no tienen acceso a la cultura digital, excluyéndolos de hecho. Y es, lamentablemente, el olvido de la propia comunidad cristiana en la que un día participaron activamente y de la que fueron pilares fundamentales.

En mis encuentros con los mayores, dos testimonios me han golpeado el corazón con especial dureza. Por un lado, la tristeza de quienes recuerdan su compromiso activo en la comunidad cristiana y hoy se sienten olvidados tras el cambio de sacerdote, por el avance de su propia enfermedad, o por su traslado a una residencia o al hogar de sus hijos. En su interior siguen añorando el templo donde rezaron y la comunidad con la que compartieron la fe; por eso lamentan, con lógica pena, que aquellos hermanos ya no se acuerden de su entrega.

Por otro lado, he escuchado el lamento de muchas personas, especialmente mujeres, que se desvivieron en el cuidado de sus familiares mayores (abuelos, padres, tíos…) y que ahora descubren con amargura que no hay nadie que cuide de ellas. Nuestra sociedad gallega, históricamente tan volcada con los ancianos, tiene una deuda de gratitud sagrada con esta generación que se desgastó por amor en el seno del hogar.

Esta jornada es una llamada de atención —casi una denuncia— ante situaciones sangrantes que no podemos normalizar. Pero es, sobre todo, una invitación evangélica a entretejer lazos. Se nos pide revisar nuestra conducta con los más mayores de nuestras familias o de nuestros entornos: ¿cuánto hace que abandonamos las visitas pausadas?, ¿cuándo fue la última vez que repasamos la agenda para buscar el nombre de esos ancianos con los que compartimos la vida? Es una oportunidad de oro para examinar cómo, como comunidad cristiana, estamos atendiendo a los mayores de la parroquia y a las residencias, tanto públicas como privadas. Una sociedad es más humana en la medida en que cuida a los más vulnerables; una comunidad eclesial es auténtica cuando en ella no falta nadie; y una persona se hace grande cuando mira con gratitud a quienes le dieron tanto.

Más allá de la denuncia, esta jornada nace para abrirnos a la esperanza. El lema "Yo no te olvidaré" nos recuerda que para Dios no existe la desmemoria y que todos habitamos en su corazón. La certeza de sabernos siempre amados por Él es nuestro mayor estímulo y alegría. Esta promesa sostiene al creyente en la fragilidad de los años y le ayuda a vivir este tramo del camino con la paz profunda que solo da el amor del Padre.

Vuestro hermano y amigo,
Yo no te olvidaré
+ Fernando, obispo de Mondoñedo-Ferrol
García Cadiñanos, Fernando
García Cadiñanos, Fernando


Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de la empresa editora


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